Florilegio medicinal: breve epítome de las medicinas y cirugía · Unidad 28 de 129
Unidad 28 · DE VUS8 TOMOS
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DE VUS8 TOMOS
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perániento quemado 6 pierocolo. Y cuando el cuerpo lio tuviere su régimen natura), se suplirá con ayudas emolientes ó con cali las, según se verán en el catálogo.
Cura de la tereeeana legítima 6 exquisita.— Cuando hubiere calentura exquisita, según queda dicho por tener su origen déla cólera, no conviene evacuar con sangrías copi sas, sino solo para atemperar las necesarias, luego con purgas ó vomitorios, según más fácil se melindre el humor 6 el paciente pudiere tolerar; pero que dichas purgas no excedan la medianía de fuertes. Las purgas y vomitorios para evacuar la cólera, se hallarán en el catálogo de los medicamentos.
El tiempo proporcionado para dar las purgas ó vomitorios en las calenturas intermitentes. Solo en los robustos, se dan el mismo día ce la calentura, en lo ordinario se dan el día antes de la calentura, aunque también en les medianamente robustos, se pueden dar buenamente cuatro, cinco ó seis horas antes de la calentura; con esto, antes que dé la calentura ya lo más acabaría de obrar la purga. Los vomitorios en sugetos robustos y fáciles de volver el estómago y más bien á ios que de suyo suelen tener bascas ó vómitos, al principio de entrar la calentura; es mejor dar ios vomitorios, poco antes de la calentura. Y algunas veces suele ser provechos*) (después de unos días, que se haya recobrado el enfermo) repetir otro vomitorio: pero en personas débiles ó delicadas no se entiende esto, lo cual en estas personas suplirá una purguüla suave, según Jo pidiere ia cualidad del humor: y esto es siempre lo más seguro.
Volviendo á decir de las calenturas tercianas exquisita?, después de las susodichas purgulllas ó vomitorios un día 6 dos: necesitan que se refresquen con bebidas frescas ó con. julepes, como se verán en el cap. 40 del libro I. De la destemplanza del híg ido. •
Ka las oirás tercianas espurias de cólera y pituita nrixtí».
se pueden dar las purgas y vomitorios, algo más eficaces; porque los humores que la causan, son algo más rebeldes. Y hallándose en persona robusta y juntamente sanguínea, entonces también conviene la sangría del brazo derecho, déla vena que más pareciere; y el otro ó tercero dia [que no sea al mismo tiempo de la calentura] del brazo izquierdo, de tres hasta cinco onzas más 6 menos, según la robustez ó plenitud del paciente, pero habiendo dudado o por algún impedimento, el no poder sangrar: suplirán entOmes unas ventosas sajadas en las espaldas.
Después de haber evacuado el humor vicioso, como queda dicho, se usarán unos de los medicamentos específicos siguientes.
Tornar de la thíri acá magna el peso de un tomin, en una tasa de agua de lantén defleido 6 en agua de verdolagas. A falta de la theriaca, beber una tasa de la agua de la contrayerba cocida algo fuerte; al tiempo que quiere dar el frió y arroparse; pero el uso de la theriaca biempre es mejor habiendo precedido cocimiento en el humor y evseucciones suficientes, porque en estado de crudeza, siempre dobla las fiebres.
O tomar zumo de lantén tres, 0 cuatro onzas; y como media onza de vinagre y tres, 6 cuatro, 6 cinco hebras de azafrán molido, y temario eorn > una hora antes del frió y abrigarse; y en los de complexión templada se darán eolo seis, 6 siete hebr-.s de azafrán en una taza de vino de uvas, antes del frió. O tomar asta de venado quemada y del carmín, do que usan para pintar, que sea fino; de cada cosa, lo que pesan ocho, 6 diez granos de trigo y tomarlo molido, en una tazita de agua cocida de la yerba mora; ó de lantén, en 3a noche antes de dormir, del día antecedente que ha de venir la c-a* ientura. Lo mismo hace, tomando el peso de medio tomín, del polvo de las conchas. ó nácar de las perlas bien remolido y tomado á la manera, como queda dicho del carmín. Y más eficáz se hará, reliando las dichas cenchas por una noche ea
vinagre, enteras; después fregarlas muy bien de todafñeniaj luego quemarlas muy bien blancas y de est as quemadas y molidas en polvo, se tornará el peso de medio tomín, poco más 6 menos, según la robustez del paciente, «1 modo dicho.
Cooñtes para los fríos y calenturas.— Tómese del polvo del margino, ó de la creta bien remolido y cernido por sajafaya y humedecerlo nriy bien con leche de muger, y seear'o de nuevo; repitiendo esto dos, ó tres veces; después de esta corrección del litargirio remolerlo y cernirlo de nueve; y de tal polvo, una onza, revolverlo en una libra de azúcar 6 almíbar para hacer ó cubrir anises, 6 culantro; ¡a última capa se le dará de alminar fiao. Su uso es en peso de medio tomín comidos una hora antes del frío, y repetirlo en dos, 6 tres ocasiones.
Apositos.— Por de fuera aprovechan los siguientes medicamentos aplicados: coger de la corteza de el nogal la parte interior , machucada é infundida con un poco de vinagre fuerte; y esta se aplica á las manos encima del empeine desde la pulsera, hasta las puntas de los dedos; porque por los nervios insignes, que hay en esta parte de la mano, comunica su virtud. O en lugar de esta corteza: tomar al mismo tenor, la raíz de la ortiga, infundida en vinagre; y ponerla sobre el empeine de las manos y de los piés. O tómese azafrán, ajos, pimienta, ollin, y hacer polvo menudo de lo que se puede moler, y luego con el ajo ^amazarlo muy bien en un almiréz, con un tantito de vinagre fuerte, cuanto basta á que pegue; y estenderlo sobre un tafetán negro, ó badana; y aplicarlo del tamaño de un tostón, sobre la sálvatela, que es la vena que más sdescubre, entre el dedo pequeño y el del anillo; á los hombre* en la mano derecha, y á las mugeres en la mano izquierda.
Unturas y pítimas; y cuando se administran.— También convienen las pitimás y unturas para el hígado, puestas en el cap. 40 del libro [I. De la destemplanza del hígado. Y así mismo los confortativos del estomago, dichos en ti eap.
31 del Libro I. Y les apositos para corroborar el corazón, según se hallarán en el cap. 47 del Libro I.
Solo se advierte, que así las unturas para el hígado como las pítimas para el corazón y los ap&sitos para el estómago como también las unturas frescas de los ríñones 6 de las espaldas; no se han de usar antes de la calentura, ni en su mayor fuerza, sino cuando empieza á declinar algo.
Contra el frío.— Para mitigar el frió de las calentura?, cuando durare mucho, porque cuando dura poco, son comunmente las calenturas de más cólera, en tal caso es mejor no apretar en calentar mucho en tiempo del frió, porque se encendiera después mucho más la calentura que se sigue.
Mitigad frió de la calentura, la Theriaca ó el cocimiento de la contrayerba tomado antes del frió y abrigándose encima. O untar las espaldas 6 el espinazo en tiempo del gran frió, con aceite 6 á su falta, con manteca, en que antes se haya frito unos de los siguientes: como rula, orégano, polco» salvia, manzanilla, clavos, pimientt; y colado dicho aceite 6 manteca, también se le puede añadir un poco de aguardiente. O falta de estos, mitiga el mucho frió tambieu, un ladrillo 6 guij rro caliente y rociado con vino, luego envuelto en lienzos y -plicado íi los piés y á las manos en tiempo del frió.
Persistiendo los frios y las calenturas aun después de muchos remeiios específicos, conviene repetir de cuando eu cuando uno ú otro medicamento purgativo 6 vomitorio, según á lo que más se hallare inclínalo el humor vicioso; y obrando Lien la purga ó el vomitorio, de manera que al acabar de purgar cuando se sigue luego algún suior, se quita comunmente del todo la calentura. Muchas veces se lia experimentado notable mejoría ó -total convalescencia, con solo mudar de un temperamento ó de un lugar á otro.
Para los accidentas que en los frios y calenturas se suelen ofrecer como dolor de la cabeza, falta de sueño, congojas, lengua áspera ó desabrida y otros semejantes; se usarán los medicamentos puestos entre los síuto.nag ó accidentes en el cap. 7.de este Libro II. De las calenturas continuas,