Florilegio medicinal: breve epítome de las medicinas y cirugía · Unidad 36 de 129

Unidad 36 · DE CIE?} TOMOS

Texto completo en español de una edición de dominio público con fuente y huella registradas.

DE CIE?} TOMOS

co y para otras llaguillas rebeldes á todo género de medicamento, que comunmente tiene alguna especie de gálico, aunque no halla otras particulares señales del humor gálico; j más bien cuando hay alguna fijeza del humor gálica, se usará déla cura siguiente:

Habiéndose purgado y si fuere menester sangrado la persona, con uno ú otro de los susodic .os dolores rebeldes, y sin tener ocasión de tomar las unciones en forma, unten con una untura de las unciones arriba dichas, que llevan por ingrediente el azogue, solo aquella parte que duele, y no más; con tanta unción de bubas cuanto cabe en media cascara de una nuez; y blandamei t3 trayéndola por todo el dolor, con los dedos, para que penetre; y luego se aplica encima de lo untado un lienzo doblado, el cual se amarra con una venda dd cuatro ó seis vueltas, y guardarse bien del aire aquellos dias. Esta untura se repite por cuatro 6 seis dias, untándose en la mañana y otra vez en la noche. También se observa estos dias la dieta en comer asado y beber el agua cocida con una ú otra raíz de zarza, y siempre algo templada. Cuando el dolor fuere muy arraigado, necesita de untarse más dias; y si no estuviere muy antiguo el dolor, sentirá mucho alivio á la tercera 6 cuarta unción.

También de esta untura se usará para las llaguitas rebeldes 6 gálicas que sean en las partes oculta?, ó en otras partes del cuerpo; purgada 6 sangrada la persona, como arriba queda dicho, pero con esta advertencia; que no se han de untar las mismas llagas, sino la circunferencia ó al rededor de ellas, como seis ú ocho veces en diferentes dias, resguardándose del aire y observando la susodicha dieta.

Cuando hubiere gomas ó tumores gálicos, 6 dolores en una parte sola del cuerpo, se podrá también en lugar de la susodicha unción, aplicar el ungüento dicho pnra los saquilíos en forma de emplasto, tendido sobre una badana del tamaño del

1 08 BI BLIOTEC A MEXICANA

tumor, renovándolo cada tercero 6 cuarto dia, atendiendo á la dieta como queda dicho.

No rara vez, en particular después de una larga purgación gálica, se suele criar una carnosidad en la m sma vía de 1* orina, la cual fuera de otros accidentes suele ocasionar la detención de la orina, como queda dicho en ©1 cap. 58 del libro I.

Para curar esta carnosidad, tienen los cirujanos experimentados, varios catéteres ó canal itos, por los cuales se consigue que los medicamentos corrosivos, para consumir dicha carnosidad, solo llegan al lugar determinado sin lastimarla parte cercana 7 sana.

A falta de estos instrumentos se encerará muy bien un lienzo medianamente delgado con cera blanca, y de este lienzo encerado se cortará del largo de un dedo y del ancho, lo que basta para formar un cañoncito sobre un alambre medianamente grueso, ó sobre una aguja do arriero, lisa y delgada, que no tenga punta; soldando la juntura con cera caliente en un cabo de este cañoncito, se prende un hilo largo para poderlo sacar cuando fuere menester; el cual cañoncito se untará por fuera en aquel lugar, que ope con la carnosidad de, Ja vía en los medicamentos siguientes: y metido en la vía ayudado con el dicho alambre que sirvió de horma para hacer el cañoncito, también afianzado con un hilo para poierlo sacar hasta pasar la carnosidad, y se dejará dentro; que para hacer aguas, se sacará solo el alambre, pasando la orina por dicho cañoncito, sin lavar ni apartar el medicamento, el cual cañoncito solo se sacará para reaorar la cura.

Untura suave, que sin dolor y sin corrosión de las partes sanas consume las carnosidades de la vía, aplicada con dicho cañoncito. Quémese miel virgen hasta que se haga ceniza, y de esta se toma en peso de dos tomines; de la tutia preparada ó á falta de ella del antimonio crudo, en peso de otros dos tomines; del alumbre quemado en peso de medio tomín 6 algo

más; todo esto muy remoliólo, se mezclará con lo siguiente: Tómese de la mantequilla lavada en varias aguas, y de la trementina así mismo lavada y de la cera amarilla, de cada uno de estos tres en peso de dos tomines, que juntos se derriten sobre fuego manso sin hervir; y aun caliente se cuela por un paño, y antes de enfriarse, se le incorporan los susodicho, polvos, y qus quede en foruoa de ungüento para el dicho uso.

Para mayor eficacia se le puede añad r á dicho ungüentito de los polvos de Juanes, en peso de medio to ¡ in, y del polvo del cardenillo otro tanto; ó á falta de uno de ellos, se duplicara la cantidad del que hubiere, bien remolido sutilmente.

Antes de usar de esta cura, es muy conveniente haber tomado los jarabes de la zarza 6 del guayacan, como queda dicho al principio de este capítulo; ó por lo menos, dtspues de haber tomado ayudas ó una purga.

Como después de las uncion-es suelen quedar cursos ú otros accidentes graves. qne causó el azogue, sópase que el antidoto de todos es la leche, bebida ó untada por todo el cuerpo, y en ayudas.