Florilegio medicinal de todas las enfermedades · Capítulo real 36 de 38

CAPITULO XLVII

Texto completo de esta unidad literaria, reunido aunque el lector la divida en 1 tramo técnico para mejorar el rendimiento.

CAPITULO XLVII.

DE LA. DISLOCACION DE LA. MANO Y SUS DEDOS.

San Juan Damaceno es abogado para las dislocaciones de las manos.

Stocks.

ToDAsMas articulaciones, que se dislocaren de la mano y de los dedos, se conocerán po j as señales comunes, como por la eminencia de la parte, en donde se halla el hueso dislocado, y la cavidad de la parte contraria, el no poder ejercer sus movimientos.

Pi'onóstico.— Su cura de estos es fácil en reducirlos, y por lo mismo carecen de riesgo; solo siendo algo antiguas, es mas difícil su reducción.

El modo de reducirlos, es haciendo una poca estension de tal miembro dislocado, y con la impulsión de las manos do otra persona ó del mismo paciente, se reducirá en su lugar.

O por mas facilidad so, pone la mano de

la articulación dislocada sobre una mesa 6

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DE LA DISLOCACION DE LA MANO V SUS DEDOS.

labia llana, dejando la eminencia del hueso dislocado á la parte de arriba, y haciendo una leve ostensión del miembro dislocado, y con la compresión de la mano del cirujano ó de otra persona, hácia abajo, se reduce el hueso á su asiento; y cuando no bastare la mano, se vale el cirujano del pié descalzo, haciendo la compresión del hueso dislo cado con el carcañal del pié, y luego usar de los emplastros ó cataplasmas dichas en otras dislocaciones antecedentes.

CAPITULO XLVIII.

DE LA DISLOCACION DE LOS HUESOS DEL ESPINAZO.

Santa Olalla niña y mártir, es abogada de la dislocación del' espinazo.

SíüaUs éií Va AásVocoiC/vou ae, Vos Viudos, w$x?- Vms <kV cudVo.

El cada hueso ó articulación del espinazo, desde el cerebro hasta el hueso sacro, que es la rabadilla, se llama en latin vertebra y en dislocándose una vértebra de las de cuello, se conoce por el dolor, y que el paciente no puede tragar, al modo como si fuera garrotillo, y también se conoce de la desigualdad de la espina debajo del cerebro, ú otras de lá garganta.

Reducción y cura.— Redúcense las dichas vértebras del cuello, teniendo la cabeza del paciente el cirujano, como suspendiéndola entre sus dos manos, apretando á un mismo tiempo otra persona la vértebra dislocada, que está alta, meneando asimismo dicho cirujano con sus dos manos la cabeza, como al rededor al mismo tiempo, hasta reducirlo á su lugar. Después se ponen los emplastros ó cataplasmas al modo dicho en las dislocaciones antecedentes.

Dislocación de las vértebras de la región del pedio y sus señales.— Las vértebras ó huesos del espinazo de la región del peí lio dislocados, que se conocen por el dolor, y

por la dificultad de la respiración, se reducirán poniendo al paciente boca abajo en un lugar plano, pasando un paño largo, como paño de manos, por los dos sohacos.de los hombros, dando con ello dos vueltas, y de los cabos del dicho pafio tirarán unos; y délas piernas igualmente enlazadas sobre as rodillas con otros buenos paños ó fajas, tirarán oíros fuertemente: pero derecho y sin torcer el cuerpo, ni las piernas, en tahlo el cirifjano ü otra persona entendida, impele con sus manos la vértebra 6 hueso del espinazo dislocado, y alto en su lugar; y no pudiéndose reducir con las manos del cirujano, poner sobre dicho hueso alto uña tablilla envuelta en paño, y apretar la tal tablilla con un pié, impeliéndolo suavemente.

Puesta en sü lugar la vértebra, aplicar ia cataplasma ó emplastro dicho, en las primeras dislocaciones en general, del capitulo 43 de este libro II, y envolver una regla de tres dedos de ancho, con unos lienzos ó algodón, y aplicarla enmedio del espinazo, fajando sobre ella toda la región de la dislocación y algo mas, con paños ó vendas, de ancho de un palmo, y con ello descanse el paciente boca arriba, con buena dieta.

vértebras dislocadas de la región del vientre y sus señales.— Las vértebras ó huesos del espinazo, dislocados de la región del vientre, ó de la cavidad natural, se conoce de la misma manera por el dolor, y desigualdad de la parle, y por los vómitos y cursos, que molestan al paciente; y se cura de la misma manera, como queda dicho de la región del pecho.

Pronóstico. -Estas dislocaciones de las vertebras, siendo totales las dichas dislocaciones, traen mucho riesgo de perder el setilido do las partes, que tales vértebras dependen, como mas claramente se verá puesto en el capitulo C del libro I de la perlesía, y las mas veces son mortales.

LlBAO ti CAPÍTULO XLIX.

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