Florilegio medicinal de todas las enfermedades · Capítulo real 9 de 38

CAPITULO XXII

Texto completo de esta unidad literaria, reunido aunque el lector la divida en 10 tramos técnicos para mejorar el rendimiento.

CAPITULO XXII.

DE LA CAMPANILLA CAIDA.

San Blas es abogado para la campanil/a caida.

muy sanguínea: en lugar de la sangría, se podrán poner ventosas sajadas en las espaldas, ó aplicar á la lengua, saliendo hasta fuera de la boca, unas sanguijuelas atadas con un hilo, para que no se cuelen á la boca. No siendo sanguínea la persona, refregar

rubor, ni calor, y aunque con dolor, pero no agudo, solo cuando se hinchan cerca del tragadero las glándulas, entonces se observa debajo de la quijada ó mejilla un tumor,

el cual estrecha tanto la entrada, que solo al

tragar la saliva parece que se traga un bo- ó lo que de esto hubiere, como dos ó tres pilcado grande y áspero de comida, ños, añadiéndoles del incienso molido co-

Señales de la destemplanza caliente con moen peso de un tomiri: cocerlo en vinagra humor.— Cuando fuere de calor ó de la des- muy aguado, como de dos cuartillos, á que templanza caliente, se observa como arder quede en un cuartillo ó algo mas: después de calor la boca, se seca la lengua con as- de colado se revolverá un poco de miel vírpereza, y cuando es con accurso de sangre, gen para enjuagarse con ello, siempre tibio, también se observa un tumor muy colorado y mucho mas en el invierno, varias veces como un flemón. entre dia y noche, ó cocer hongos ó espon-

Cura de la destemplanza sUt flujo de hu- jas, que crecen en el sahuco, en vino aguamor y sin tumor.— Cuando fuere de sola la do ó en agua sola, para enjuagarse; ó cocer destemplanza caliente sin tumor ninguno, cáscaras del tepeguase en bastante agua, en entónces no se usarán cosas muy astringen- e' cual cocimiento se añadirá un poco de vites, sino que refrescando juntamente algo nagre y miel virgen ó melado, para hacer humedezcan, como cocer en agua de cebada gárgaras.

unas pasas con lechuga ó verdolagas y con Con dolor.— Para mitigar el dolor, que unas pepitas de melón ó de sandía, de las suele ofrecerse, se podrá unas veces enjuaadormideras ó de lo que de esto hubiere, a- garse con leche de vaca y un terrón de azú-

ñadiéndole un terrón de azúcar: colarlo después de un buen hervor, y enjuagarse con

car, ó con la semilla sacada por cocimiento de las pepitas del membrillo algo machaca-

ello tibio algunas veces; ó cocer en leche das en bastante agua, suavizándolo (después unas pasas sin los huesecitos con un terrón- de haberlo esprimido por un paño) con alcito de azúcar para enjuagarse al modo di- míbar ó melado, cho, ó en lugar de las pasas, tome higos pasados. {Con inflamación.) Habiendo mucha inflamación de la garganta ó apretando el flemón, se acudirá al capítulo siguiente de la Esquinancia ó Garrolillo.

Campanilla caída de fluxiones frías. — Cuando se alargare ó cayere la campanilla de destilaciones frías, que ya en chicos, ya en grandes comunmente se padece por estos parages, conviene primeramente acudir á la fluxión con las ayudas, calillas ó purguitas, según la edad lo permitiere, que lo mas seguro es usar de las ayudas, que evacúen la flema ó pituita, como se hallarán en el catálogo de los medicamentos. Minorada de esta manera la pituita, convendrán friegas ó ventosas de las sajadas.

Gargarismos.— X los principios, cuando cae ó se alarga la campanilla, hacer garga rismo con el cocimiento siguiente que astringe y seca. Tome rosa seca, flor de la granada, hojas de encina, agallas de ciprés

Apositos.— Para suspender las fluxiones que alargan la campanilla, en los niños pequeños, hacer un emplasto pequeño del polvo de la almáciga ó incienso, amasado con un poco del migajon del pan, y ponerlo sobre la mollera, rapado el cabello, ó en lugar de este emplasto ponerle un huevo recien asado debajo del rescoldo, partido por medio, y espolvoreado ántes con polvo de almáciga ó de incienso, ó de las cuentas del ámbar remolidas; ó para mas eficacia, amasar de dichos polvos con un poco de levadura de pan fresca y blanda, y ponerlo sobre la mollera al modo dicho, ó mas eficaz so hará para los grandes de esta manera. Tome estiércol de las palomas, sal tostada y levadura fuerte, de cada cosa partes iguales, amasarlo con bastante miel, y poner de ello en forma de emplasto del tamaño do un tostón sobre la mollera, tendiendo de dicha masa sobre un pedazo de badana. También es esperimentado untar ó poner

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con un bisopillo ó dedo ó cuchadla á la misma campanilla uno de estos polvos, como es de agengibre, ó del estiércol blanco de perro, ó de rosa seca con alumbre quemado y mezclado; y cuando juntamente (Campanilla con llagas,) hubiere llagas sucias, se observará lo dicho de las llagas de la boca en el capitulo antecedente.

CAPITULO XXIII.

DE LA ESQUINANCIA.

San Blas y San Jacubo Salesio, son abogados para la Esquinártela ó garrotillo.

ft&\vwMWtt. ^ sus. stüaUs.

Xia esquinancia, que también se llama angina ó garrotillo, es una inflamación de las fauces, cuando al enfermo se cierra la respiración sin poder tragar cosa, ó con gran miedo de ahogarse; y llegando á cerrarse totalmente las fauces, salta lo que se quiere beber por las narices, y no pueden estar sino con la cabeza levantada y con la boca abierta, con mucho dolor en la garganta, la lengua se bincha, la habla suena por las narices, y se suele entumecerla cabeza, ojos y labios.

Señales de laesquisita esquinancia. Pronóstico.—-Cuando es verdadera esquinancia, troe se origina de sangre delgada y encendida, que ha acudido á las fauces, siempre se halla juntamente con calentura; y la mas peligrosa es cuando hay mucho dolor, y muy difícil respiración, sin que parezca por defuera, ni en las fauces tumor, ni rubor alguno; y estos comunmente en breve se ahogan; pero cuando mas tirare por afuera el color, rubor ó tumor, tanto ménos peligrosa será la esquinancia ó garrotillo.

Seiiales de la esquinancia no esquisita ó no verdadera.— las señales de la otra esquinancia, que llaman no esquisita, porque no se origina de pura sangre encendida, por lo cual también ni se siente calentura, ni hay

inflamación en la garganta, origínase esta comunmente de fluxión acre, delgada y copiosa, de materia pituitosa, quo cae de la cabeza á las fauces con tumor, dolor y dificultad en respirar y tragar. (Diferencia en la dificultad de tragar.) Obsérvase, que cuando padecen los músculos de la lengua, hay mas dificultad en tragar la bebida que la comida, y cuando padecen los músculos de las fauces, hay mas dificultad en tragar el manjar ó comida, que la bebida.

Cura general de la esquinancia esquisita. —Por cuanto esta enfermedad es violentísima; así luego conviene acudir con los remedios proporcionados, que son en la esquinancia las sangrías; y así sangrar luego la vena común, ó la vena de la cabeza del brazo del mismo lado del dolor, aunque también hay autores que sangran del lado ó brazo opuesto del dolor. La cantidad de la sangre será según la plenitud de la sangre, y según la robustez del enfermo, y ha de ser la sangría á pausas, para que el enfermo mas fácilmente la aguante, y juntamente llame mas; y si la falta de respiración urgiere ó la enfermedad, sangrar cada tres ó cuatro horas, teniendo siempre cuidado que no se desmaye el enfermo. Tal es la necesidad de las sangrías en esta enfermedad, que no la escusan, ni embarazan, aun eslando la personaron otros flujos de sangre, como de las almorranas ó de los meses, y aun en las preñadas; pero enestas solo ha de ser con mayor discreción á que la muger en tal estado no se desmaye en la sangría, que solo un docto médico puede determinar,

Pero habiendo mayores inconvenientes, que se teman de las sangrías, por razón de la edad, ó falta de fuerzas, ó cuando la inflamación ya (propasado el tiempo) estuviere en mucho aumento, entonces suplirán á las sangrías unas ventosas sajadas en las senladeras y en las pantorrillas, luego usar de friegas y ligaduras fuertes do los brazos y

DE La CAMPANILLA CAIDA,

piernas; ó en caso do haberse propasado algo el tiempo de la dicha inflamación, ayuda mucho el sangrar las venas debajo de la lengua, sin postrar tanto las fuerzas como las otras sangrías de las venas mayores. El modo de sangrar dichas venas y otras se verán en el capítulo 54 del libro 2.

Rentosas sajadas. — También á los principios de la enfermedad, ó inflamación convienen ventosas sajadas en las espaldas cerca de la nuca ó cerebro, ó unos vesicatorios en las mismas partes cerca de la nuca. El modo de poner los vesicatorios y su composición, se verá en el catálogo de los medicamentos. Así mismo conducen cerca de los principios de la enfermedad sangrar las venas debajo de la lengua; pero no ántes de

go de los medicamentos con el título de frescas, y emolientes; las cuales se repetirán, si fuere menester por la mucha estitiquez del enfermo, también todos los dias ó cada tercer dia.

Dieta, y guarda— La dieta, y guarda en osla enfermedad será corno se dice en el capítulo 75 de las calenturas continuas del libro i y aun conviene atenderla con mayor observación. El agua ordinaria para beber será agua cocida de cebada, ó violetas, ó del culantrillo de pozo. La comida será de caldos de substancia, ó substanciales de gallina, ó pollos. También las ayudas de substancia serán necesarias cuando la enfermedad se alargare.

Necesita de ser socorrida de todos modos,

las sangrías de los brazos, con las cuales se sin perder tiempo.— Por cuanto, como queda ha de reveler primeramente. También he- dicho al principio, que esta enfermedad es chas las sangrías de los brazos, aliviar sá- violentísima, siendo esquinancia esquisita, cando alguna sangre de las narices con cer-jno solamente se da lugar á las sangrías, que da ó un canon de pluma, corao se enseña en primeramente son necesarias, sino también

el capítulo 54 del libro 2.

leí mismo dia, ó noche, después déla san-

Despues de dichas sangrías y evacuacio-jgría, se administran las dichas purguitas, ó nes del cuerpo, es de gran alivio el aplicará lo ménos ayudas, ó calillas que hagan eal mismo cuello una ventosa seca, ó unas fecto. También se procurará interpolar los sanguijuelas hacia la parte sana, ú opuesta ¡lamedores, y medicamentos para suavizar

á la parte enferma, para dar lugar á respi rar y á tragar algún alimento

las fauces: en particular convienen los apósitos y gargarismos siguientes, según el

Purgas de mediana fuerza d los principios Tiempo de la enfermedad, y el estado de la de la enfermedad.— Hasta aquí se ha dicho hinchazón ó inflamación; de manera, que de la necesidad de las sangrías al principio juntamente por todos los modos se socorra de la enfermedad; así mismo es menester al enfermo.

acudir al principio; esto es, después de la

Para facilitar las flemas.— Para suavizar,

primera sangría, entornar al?una purguita y limpiar las flemas usar del lamedor, ójaraediana, según el humor que predominare, rabe de culantrillo de pozo, ó deshacer en (que comunmente es la cólera) como se po- ¡agua de cebada azúcar candi, ó alfeñique, drá ver en el capítulo 1 de este libro del Do- para lomar de ello unas cucharadilas de lor de la cabeza, originado de cólera: yno'cuando en cuando, para atemperar junta

habiendo forma de poder tragar, ó por otra razón no se pudiere tomar alguna purga de esas, es necesario aplicar ayudas ó calillas, mas ó ménos fuertes, según lo restringido que estuviere el paciente. (Aijudas ó calillas.) Las ayudas se escogerán en el calálo-

mente la sangre encendida. (Agua de alcanfor.) Otra agua buena se hace para la esquinancia, y calentura con el alcanfor, si se hallare: tómase una buena taza de agua ordinaria: luego clavar en una punta de cuchillo, ú otra cosa uu pedazo de alcanfor, el

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cual alcanfor se enciendo en una vela, y derrepente se sume en dicha agua, y se vuelve á sacar, y encender dos ó tres veces; y cada vez que se meliere el alcanfor encendido, dejará un humor blanco como leche: de esta agua se dará á beber por dos ó tres dias

membrillos, ó una onza de vinagre con un terrón de azúcar deshecho, para enjuagarse tibio con ello.

Faltando otras cosas, se podrá gargarizar con solo el cocimiento de rosa seca, y un poco de vinagre; esto es, hallándose la en-

Otro medicamento para esta en-jfermedad á los principios; y en todos estos fermedad bien eficaz se da para tragar de enjuagatorios se observará á que no se hacuando en cuando. Tome la canina, ó es- ga mucha fuerza en el enjuagarse, por no tiércol de perro, y para que este no tenga exasperar la garganta, y que no sean muy mal olor, se encierra el perro, en una parte repetidos.

en donde no se le da de comer otra cosa si- Gargarismos para el tiempo del aume7ito, no huesos que sobran de la mesa con su a- \j sus se«a¿es.~Estando la enfermedad, ó ingua: los dos primeros dias no se recoge di- ^amacion de la garganta ya en aumento, el cha canina; pero desde allí se guardará pa- cual se conoce cuando mas aprieta la difira el uso, y no tendrá mal olor. Ed falta cuitad de respirar, ó de tragar que de ánde esta curiosidad, coger otro estiércol bien tes, y con mayores dolores; entonces con

.... • - _ . . . I Ai

blanco de los perros: tómase de dicha cani na, y del ollin de cbimenéa, ú de las ollas, de cada uno como cinco granos de trigo en

viene añadir á los gargarismos, ó medicamentos que repelen, otros que ayuden á digerir, como cocer en agua de cebada ho-

peso, y se amasa con una poca de miel pa-'jas de llantén, de mirto, del encino un pura tragarlo en esta cantidad varias veces, ¡fío de cada uno, rosa seca, flor de granada Gargarismos para el principio de la en-Wdio puño, pasas, y higos pasados unpufermedad.-Los gargarismos á los prioci- üito: de todos estos, ó de los que se hallapios, cuando empieza á conocerse la es- reo, hacer un cocimiento en dos cuartillos quinancia, ó garrolillo, ó su inflamación de de agua á que quede en un cuartillo, ó algo la garganta, se usan da los medicamentos mas, colarlo, y añadirle déla miel rosada, que repelen, no tanto los apósitos que se'ódel melado cómodos onzas; y habiendo

ponen después de los gargarismos, enjua garse, ó gargarizarse al principio de la enfermedad, tomando para ello un cuartillo de agua ordinaria, del vinagre, y del zumo de granadas agrias de cada uno dos ouzas: á falta del zumo de estas granadas, suplirá el zumo de los membrillos, ó solo suplirán tres onzas del vinagre, y enjuagarse tibio; ó enjuagarse con leche, en la cual se hayan apagado muchas veces unos pedernales encendidos; ó cocer un puño de cebada, y otro de lentejas enteras con un puño de las hojas de llantén, y otro tanto de la yerba mora, ó chichiquelite en bastante agua, hasta que quede como un cuartillo. A este cocimiento colado ya se podrá añadir como una ó dos'onzas del sumo de granadas, ó de los

mucho dolor, ó aspereza en la garganta, se añadirán dos ó tres onzas de la leche de cabra, ó de burra; ó cocer una granada con cascara, y todo algo majado, y un poco de llantén, y rosa seca, en dos cuartillos de agua: deshacer en este cocimiento colado en peso de medio tomin, ó algo mas del salitre preparado, y una ó dos onzas de la miel de las moras, ó á falta de esta un tanto de miel, 6 chancaca para gargarizarse con ello siempre libio.

Gargarismos para el tiempo del estado de la inflamación y sus señales.— Al tiempo de llegar la inflamación al estado, lo cual se conoce cuando el enfermo siente algún alivio, y percibe que no van á mas las congojas de la respiración, y el dolor no aprieta tan-

DE LA ESQUINENCIA.

tanto, entónces se añadirá á dichos cocimientos, ó gargarismos dichos para el liem po del aumento algo para mas digerir, como de orozus, pasas, miel virgen, ó miel rosada; ó hacer gargarismo con leche de ca bras cocida con cañafístola.

Apositos de lo que por defuera se aplica á los principios de la enfermedad. —Los apositos que por defuera se aplican á la garganta, estando la enfermedad muy á los principios, son: tomar de lentejas bien cocidas en leche, en la cual se deshaga un poco de migajon de pan blanco, y aplicarlo caliente á la garganta enferma; ó un em plasto también usual se compone de las plumas, y estiércol que se halla en dos ó tres nidos de las golondrinas con alguna tierra del mismo nido, bien molido lodo, lo cual se amasa con bastante miel virgen, ó melado, á falta de la otra, sobre fuego manso, hasta el punto de un emplasto que se pueda tender sobre un lienzo del tamaño de una palma de la mano, y aplicarlo templado, renovándolo entre dia. En falta de los nidos de las golondrinas, se podrá usar de un poco de estiércol de las palomas, amasado, y usado de la misma forma dicha, por ser muy caliente.

También las cochinillas que se hallan debajo de las piedras, ó palos en tierra húmeda, molidas y amasadas con miel, y sobre fuego manso calentadas, aplicar de ello tibio á la garganta como una untura.

Lo mismo hace el estiércol de perro, ó la canina blanca molida, y con miel amasada, y tibia por defuera aplicada. También es muy útil, aunque feo, el untar por defuera la garganta con escremento de muchacho. Mas eficaz es el emplasto siguiente: lome del estiércol y plumas de los nidos de las golondrinas con un poco de su tierra como dos onzas, y cuatro onzas de la canina, todo bien remolido, y de la levadura del pan como una nuez grande deshecha en un poco de vinagre, amasarlo todo junto en for-

ma de emplasto con miel, lo que bastare, y aplicarlo por defuera á la garganta, entibiándolo cada vez que se pusiere.

Estas son las medicinas que buenamente deshacen, ó resuelven, lo cual desde el principio de la enfermedad se ha de pretender; y no queriendo el tumor digerirse, sino que por fuerza quiere madurar, y supurarse, en lal caso conviene ayudar á la naturaleza con enjuagatorios, y apósitos á que cuanto ántes se consiga la supuración; pues en la tardanza acaece, que ántes de acabar de madurar el tumor, se ahoga el enfermo.

Lo que se ha de hacer cuando el tumor de la inflamación se inclinare á supurar. —Supurase comunmente dicho tumor el cuarto, ó quinto dia, aunque otras veces dura mas, y se ayudará con hacer gargarismos con el cocimiento siguiente: (Gargarismos para supurar.) Cuécese en dos cuartillos de agua de malva, dos puños de la flor de manzanilla, un puño de pasas O higos, ó dátiles unos cuantos, de orozus un peso de un tomin, hasta que quede algo mas de un cuartillo: después de colado por un paño con fuerte espresion, se deshará en ello como una onza de cañafístola en pulpa, con una ú dos onzas de miel virgen; pero sintiéndose notable calor en la garganta, en lugar de la miel, se añadirá olro tanto de leche, y con ello tibio se enjuagará repetidas veces. Cuando no se hallaren todos estos ingredientes, procurar los mas, ó hacer lo que se sigue.

Emplasto para ayudar a. supurar.— Por afuera se pondrá este emplasto para ayudar á supurar: lome cebolla blanca asada debajo del rescoldo, y amasarlo con levadura blanda de pan, partes iguales y de la miel lo que bastare para el punto de un emplasto, tender de ello sobre un lienzo, y aplicarlo tibio. También á esto se puede añadir (habiendo) un puño de la harina do las alhovas, ó unos higos pasados, cocido» y

LIBRO I CAPITULO XXIII

molidos ea forma de una masa- También Cura general.-L* cura de la esquinancia i su o icbo emplasto del nido de las go- no esquisita es casi la misma, como queda nddn o„ Ta levadura etc., ayuda a dicho de la esquisita, solo que esta po a „ durar y r omper el apostema. ' mucha pituita que se le junta, necesita des-

Corno se abre el tumor ya supurado, y sus pues de las saDgrias (las cuales se harán seseñales.— No bastando estos apósitos, ó gar- gunias fuerzas ó plenitud qué hubiere de garismos, hechos con alguna mas fuerza pa- sangre en ei paciente) de purgas ó ayudas ra romper el apostema, ó tumor, estando a,g0 mas ef,caces, que minoren y evacúen ya maduro, lo cual se conoce del notable Ja flema> como se verán en el catálogo de alivio que el paciente siente de los acciden- los meaicamentos. En particular conducen tes pasados, enlónces suele procurar el mis- las avuaas repetidas, ó las calillas algo efimo enfermo, ú otro meter los dedos, y con caceS) porque alivian, y son para reveler ellos, ó con las uñas, ó con otro instrumen-i de gpan provecho. Fuera de los medica-

" mentos dichos en la esquinancia esquisita, así de ventosas, friegas y semejantes, se usarán en esta pituitosa aquellos lamedores que se ponen en el capítulo 13 del catarro originado de la pituita, de este libro I. CAPITULO XXIV.

to, como candelilla de cera, aprieta, y rebienta el dicho tumor ya maduro en la parte mas elevada. Roto el apostema, se estará el enfermo boca abajo puesto, para que salga toda la materia, y no caiga al pulmón, pues causará graves, y peligrosos

accidentes.

Gargarismos después de salida la materia.

—Salida la materia, para absterger ó limpiar la llaga, enjuagarse con el cocimiento de cebada mezclada con una poca de miel rosada ó miel virgen. También se podrá añadirá dicho cocimiento un poco de orozus, hojas de llantén, yerbamo ra ó yerba de la golondrina, añadiendo para un cuartillo del cocimiento dos ó tres onzas de la

dicha miel.

De la esquinancia no esquisita y pituitosa.

— Hasta aquí se ha dicho con mas eslension

DE LA TOS.

Santa Syncletica es abogada para la tos.

La tos es un movimiento del pulmón ó de los livianos, con el cual movimiento procuran espeler lo que sienten superfluo ó nocivo de sí. Se origina de destemplanzas, ó frías ó calientes, húmedas ó secas; mas comunmente se origina de fluxiones catarra-

quelabrev^^ les> <Iue caen Qe la cabeza de humores< 0

ca á la cura déla esquinancia ó garrolillo ¡fr*os 0 calientes.

esquisito, originado de accurso de sangre,! Señales de humor caliente. -Conócese la ó de cólera y sangre; (Definición de la esquí ¡tos ™ originada de humor caliente, estansita y no esquisita) ahora se añadirá lo que 'do la cara ó los ojos del paciente colorados toca á la esquinancia ó garrolillo no esqui- ,6 encendidos, y de la acrimonia del humor, sito, el cual la mayor parle se origina de j el cual abraza la garganta é irrita con pruconcurso pituitoso; y se distingue del garro- i"to y dolor pungente á la tos, en particular tillo esquisito, que no se halla con calentu- leñando el humor que fluye es delgado ó

ra este, originado de pituita, aunque también en él se ofrecen tumor, dolor, dificultad de tragar y do respirar, y así mismo con riesgo; pero no tanto como en el garrolillo ó esquinancia esquisita.

sutil.

Señales del humor frió.— Estando de humores fríos originada la tos, enlónces hay flemas gruesas y lentas, que oprimen el pecho con dificultad en la respiración, y algu-

DE LA TOS.

ñas veces con un chiflillo, porquo el humor 'mascir d«

se pega contumazmente en . as Iraquear^C^^^^ en, cl,an,do caña «««co

terias de, pulmón, cien-a el camino al Ó con lo cual aconsoia al

con lo cual acongoja al paciente. Pronóstico.— Cuando la tos es benigna, o

los ingenios; ó lome dos onzas de azúcar fino, cocerlo en un cuartillo de agua clara, y

riginada de soío la destemplanza de ai e 6 despu n 0 ha J n ^ ^ :

po^e „as,a ,Ue cese ulS* O ¡Zt, aT ^ZlZZ Ta t femeeao, Sle„,pre sefomeaU coa el.a, , peso. En fa„a oe a.mid„„ se puf«,6 a

mucho mas diligencia necesita la tos, de acudirle cuando gravemente aprieta, procurando suavizar la tos y corregir ,a fiereza de ella, porque con su violencia no rompa alguna vena de, pecho ó de, pulmón, y ocasione ,a enfermedad de escupir sangre ó el asma.

Cura general.-La cura de Jatos es casi la misma como ,a dicha de, catarro, en particular cuando ,a tos depende de alguna ilusión catarral; por ,o cua, en la tos se usarán a, mismo modo las purguitas, ayudas ó sangrías, según la cualidad del humor que predominare y ocasionare la tos, como queda dicho del catarro en el capítulo 13 de este libro I á donde me remito.

Cualidad de la saliva.— Ea dicha cura se atiende también la cualidad de la saliva ó de, esputo, el cua, siendo muy delgado se ha de engrosar; y cuando fuere muy grueso, adelgazar hasta que se haga mediocre con

nadir harina de cebada ó de maiz, dándole otros hervorcitos, y lomar de ello en forma de lamedor tragando de ello repelidas veces; pero poco á poco, y no de golpe, para que detenido mas tiempo en la garganta haga mas bien su efecto; y lo mismo se entiende con todos los dulces que se toman para la tos- (Tos áspera.) Y para la aspereza de la tos se da á la noche ántes de dormir, en una yema de huevo fresco sin cocer en peso de medio tomin ó algo mas, del polvo de la azúcar candi, ó del azúcar fino, repitiéndolo varias noches; ó cabar una manzana y echarle azúcar fino en polvo, y ponerla á asar debajo del rescoldo, y comer de estas manzanas varias noches ántes de dormir. Estas, y otras medicinas ya dichas del catarro, se usarán; y si no bastaren, se tomará del lamedor de las adormideras, ó de las pildoras de Cinoglosa, si hubiere botica, en peso de diez ó quince granos;

~ — y^yj uu uici u quiuuu granos;

los medicamentos puestos en el capítulo del ¡pero ántes conviene haber usado de alguna catarro, en donde se verán y se elegirán los | purga fresca, como queda dicho en la cura medicamentos del catarro caliente, para I general; las cuales purgas no necesitan de

Cuando hnhiora colina A .1 . . 0

cuando hubiere saliva ó esputo delgado; y cuando hubiere esputo grueso, se usarán los medicamentos señalados para el catarro

jarabes preparativos. No habiendo forma de purga, suplirá una ú otra ayuda délas frescas, y emolientes, puestas en el catálo-

lno:y fuera de aquellos, también aprove- g0 de los medicamentos, charán los siguientes. | Tos S£?t.a._Para fac¡lilflr e, escupir ha_

Cura especifica de la tos de calor.-Orígi- hiendo los seca, lome aceite de almendras nándose la tos de calor ó de humores calien- dulces frescamente secado, ó á falla de él, tes, según las señales susodichas, habiéndo- mantequilla fresca y hien lavada, mezclarlo se evacuado con sangría ó purguitas frescas, bastante polvo del azúcar blanca, y tomar,

ó avudas flirha« nara pI ratarm riQ „„in. ' de e,,° varias veces á poquitos, como media o ayuuas dubas para el catarro de calor, es cuchara(i¡ta del acci(e) 0 como una ave,lana

Dueño atemperar el humor caliente, como de la mantequilla.

LIBKO I CAPITULO XXIV. 57

Tos fiera.— Parala tos fiera, por sosegar el en forma de almíbar espeso, y usar de ello Impetu de ella, tomo azúcar candi ó á falta entre dia en forma de lamedor; ó cocer un de él, azúcar finísima una onza, revolverla puño de culantrillo de pozo, y media onza con polvo de almidón y del bolo armónico,! de orozus, y habiendo de la yerba que liaódelaastade venado quemada en peso de man uña de caballo ó tusílago, dos puños, tomio y medio, amasarlo lodo junto con dos 'unas pasas y dos ó tres bigos, ó loque de ó tres onzas de aceite de almendras dulces, ¡esto hubiere en cuartillo y medio de agua, ó de la mantequilla fresca á faltado aceite; hasta que quede en un cuartillo: colarlo, y de lo cual se tomará varias veces un poqui- ¡ con seis onzas de azúcar volverlo á cocer y Lo, tragándolo poco á poco. En lugar del ¡despumar, basta que tenga el punto de la-

azúcar será mejor tomar pastilla molida. También suele servir de mucho alivio estando la tos muy fiera, tragar un poco de agua fría, ó tener la dicha agua fria algún tiempo en la boca.

medor ó almíbar espeso, del cual se usara á medias cucharaditas, tragándolo poco á po - co, ó chupando de un pedazo de orozus machacado y mojado en dicho lamedor. O moler en un almirez piñones sin cás-

Unturasparalatos.— Así mismo para mi- cara como tres onzas, y amasarlos con el

tigar todo género de tos, conviene untar por defuera el pecho con aceite de almendras dulces, ó con enjundia do gallina, ó con mantequilla fresca, añadiéndoles unas hebras de azafrán molido. En el verano ó en tierras calientes, para esperar algo estas unturas, se podrá derretir en ellas un poco de cera blanca, y después de untado sobreponer papel de estraza ú otro papel delgado. También se les añade á estas unturas

polvo de azúcar fina como dos onzas, al modo de masapan, añadiéndole unas gotas de aceite de almendras dulces ó sin ello, y comer de ello de cuando en cuando un poquito. No tan suave, pero mas eficaz es lo siguiente: Tome de la trementina bien lavada una onza, de la mantequilla fresca do* onzas, de la miel despumada tres onzas, amasarlo moliéndolo en un almirez todo junto muy bien, hasta que uo se distinga la

un poco de azúcar molida por variar. trementina; para lo cual conviene echar

Cura de la los originada de frío.— Origi- primeramente la trementina, y luego á podándose la tos de humores frios ó gruesos, quitos se le añade la mantequilla para suusar de las purgas suaves contra la flema ó gelarla mejor, siempre Irayéndola á una pituita, con sus jarabes preparativos, ó me- mano, y últimamente incorporará la cantijordelas pildoras de los tres ingredientes, dad déla miel: déla cual mistura se lomapuesto todo esto en el catálogo de los medi- rá del tamaño de una avellana en varias o- * camentos, tomando de las pildoras dichas de casiones. Queriéndolo mas dulce se podrá Sí es hasta siete, si no bastaren las tres, media añadir una onza del polvo de azúcar fina, hora antes de cenar ligeramente, repitién-! Cuando se originare la tos de aires fríos ó dolasasí por tres ó cuatro dias. En inler- destemplados, untar unas cuantas noches medio usar de los lamedores siguientes, y ánles de dormir, las plantas de los pies con beber el agua cocida con culantrillo de po- sebo de candela derretido, mezclándole (si zo ó con orozus; y para bebería de ordina- por sí no bastare) la cuarta parle del tequesrio sea mas caliente que fria. quite molido respecto del sebo.

Lamedores.— Cocer en un cuartillo de a- Tos antigua.— Para la tos antigua se pogua, tres ó cuatro onzas de miel virgen, y drá fortificar el susodicho lamedor, del cudespumarla bien; después se le añade barí- lantrillo, pasas etc., añadiéndole de los polna de almidón cuanto basta para espesarlo vos siguientes; como es el polvo de orozus

DE LA TOS

en peso de un tomín, del polvo do los bofes su origen de fluxiones que acuden á licmde la zorra, cocidos y secados otro tanlo, y 'pos al pulmón de olí as parles del cuerpo, del polvo de zarzaparrilla lo que pesan dos ¡lo cual conviene atender para dirigir la cuó tres tomines: y de esta mistura se tomará ra observando su origen de donde depende, al modo del lamedor por mucbos dias repe- 1 El asma se distingue de la pulmonía y dotidas veces.

lor de costado.— Estas tres especies se distinguen, porque no tienen calentura adjunta, de las enfermedades de la pulmonía, del dolor de costado y oíros inflamaciones del pecho, las cuales siempre están acompañadas con calenturas.

Pronóstico.— La. gente moza algunas veces sana de esta enfermedad; no así ios viejos: los chiquillos comunmente se mueren cuando temprano no se acude y se remedia, se puede respirar sin son, como chiílillo. y jCuando á los asmáticos de complexión seca sin cojer muy frecuente resuello, como sobrevienen calenturas ardientes, fácilmenquien viene fatigado de correr mucho pero ¡mente caen en la sincope y peligran; pero sin calentura; y de ella hay tres especies, á los de complexión muy pituitosa de fleLa primera es como queda dicho, que es la ¡mas frías, sobreviniendo á estos las tales mas leve, y se llama en griego dispuse-a. La 'calenturas, sanan del asma. Menudeando otra especie, que primeramente se llama j'os desmayos en el asmático, ó cuando tieasma ó Ashtma en griego, es cuando hay¡ne pulso desigual ó intermitente, hay tamrespiracion mas difícil, y menudeada con ' bien peligro, y mucho masen gente moza, estertor ó chiflillo. La tercera es la mas Cuando se percibe que por la boca y nari-

GAPITÜLO XXV.

DE LA ASMA..

San Beda y San Romualdo, son abogados para la Asma.

TOS. liSSSmSM, isSífcN.. Por asma en general se tiene, cuando no

fuerte, que en griego se llama Orthopnsea, cuando hay muy gran dificultad en respirar y eso solamente con la cabeza levantada.

Causa, y señales de la cualidad del asma

ees sale el vaho, ó el aliento frío, ó cuando no puede respirar sino parado sobre los pies, y con sincope, es mortal. La asma reciente y ligera, fácilmente se cura; pero la anti-

Ocasiónase de la pituita gruesa y visco- gua y fuerte, no admite fácilmente la cura, sa, que se pega en el pulmón ó livianos, ca-l Cura general.— En los asmáticos hay dos yendo de la cabeza. También cuando pa- tiempos: el uno cuando actualmente padesan humores crudos y serosos por la arteria cen el parasismo ó fuerza del accidente: de venosa, que es la que pasa por el mismo 'esta cura se hablará al fin de este capítulo:

pulmón, y cuando estos caen en los bron chios, que son como fístulas délos livianos ó del pulmón, causan el asma con estertor ó chiflillo; pero cuando estos caen solo en la misma substancia del pulmón, entonces hay asma sin el estertor dicho. Cuando la dificultad de este mal es continua, se puede inferir que la enfermedad se halla de asiento en el mismo pulmón; pero cuando hay

el otro tiempo es el intermedio de los dichos parasismos, cuando se halla mas sosegado el enfermo; y en tal tiempo se usarán las medicinas siguientes.

Fuera del tiempo del parasismo del asma. — Por cuanto el asma solo se diferencia do la tos dicha en el capítulo antecedente, y de las obstrucciones del pulmón, en que el asina es mayor enfermedad, la cual ocasiona

intervalo, que unas voces deja libre al en- el humor grueso y lento; por lo mismo es formo, y otras vuelve, entonces tiene el mal menester usar do los mismos medicamentos

LIBRO I CAPITULO XXV.

purgantes, y ayudas dichas Gonlra la pituita gruesa y fría. Las sangrías rarísimamente convienen, como tampoco los vomitorios, por los muy graves accidentes que suelen ocasionar, solo en caso cuando el enfermo se hallare muy fácil para el dicho vómito, como cuando espontáneamente vomita sin muchas congojas, entóneos para ayudará la naturaleza se podrá cocer una onza de tabaco en un cuartillo de agua: colado se hace un jarabe de él con ocho ó diez onzas de azúcar; que de ello se tomen tres ó cuatro cucharadas, en particular al tiempo que sintiere bascas. También para evacuar suavemente por arriba ó por abajo, esprimir media onza del zumo de la raíz de lirios, y tomarlo en dos onzas del vino hipocrás ó vino aguado, con un poco de azúcar suavizado; y no bastando media onza del zumo dicho, tomar una onza. También la yerba del Paraguay conduce, si la hubiere, al modo como la beben para vomitar. Las pildoras, y otras purgas dichas, convienen muy bien; [Advertencia de las ayudas) pero en las ayudas se ha de observar, que aunque sean fuertes, no se han de echar con mucho caldo ó licor, porque no aumenten la dificultad en respirar; y mas seguro será echar una ayuda pequeña en pos de otra, hasta que haya obrado lo necesario.

Cura específica. — En muchas ocasiones conviene atender á la cabeza (de donde suele fluir la pituita al pecho) confortando, y secándola con poner una taleguita con un puño de sal tostada, y dos ó tres puños de salvado tostado, y de calor templado, puesto sobre la cabeza. Para lo mismo es bueno tragar uno ó dos granitos redondos como alberjoncilos do almáciga ó de incienso á la noche, antes de dormir.

Lo que facilita la flema.— Para aliviar el pulmón de la pituita que le oprime, usar de lamedores ó jarabes hechos de la yerba del culantrillo de pozo, ó de la yerba do la uña

¡de caballo, ú de la yerba escabiosa, ó ca- •lancapatli, y del orozus, para lamer de ellos varias veces entre dia. El modo de hacer los dichos jarabes ó lamedores, se hallará en el catálogo de los medicamentos. O tomar con el oximiel (que allí mismo se hallará) media onza del polvo de los bofes de la zorra cocidos, y luego cecadosy molidos lo que pesa medio tomín, repitiéndolo por la mañana y á la noche: en falla de los bofes de la zorra, usar al mismo modo de los bofes del chivo ó de la cabra, ó del polvo de una lechuza viva, quemada en olla nueva; pero no hasta hacerse ceniza; ó cojer doce cochinillas que se hallan debajo de las piedras 6 tinajas de agua, atarlas en un liencecito, y echarles una ó dos onzas de vino de ubast y después de veinticuatro horas exprimirá dicho vino de ellas, y beberlo por la mañana de una vez, pues limpia en breve los pulmones; ó asar bien una cebolla albarrana del campo, y hacer de ella con dos tantos de azúcar á modo de una conserva, de la cual se comerá de cuando en cuando del tamaño de una avellana, ó nuez moscada; ó tome de la flor do azufre una cuarta de onza, amasarla con una onza de la mantequilla lavada, y tragar de ello por tres dias seguidos en ayunas, del tamaño de una nuez moscada.

Fuentes.— También son provechosas la* fuentes en el brazo izquierdo y pierna derecha; y cuando se padeciere de las destilaciones acres de la cabeza, se podrá poner

un caustico en la nuca del cerebro.

Dieta— La dieta de esta enfermedad es casi la misma según queda dicho del dolor de la cabeza en el capitulo 1 de este libro I originado de la pituita; en particular conduce la mostaza por salsa en la comida, lo mismo el azafrán y guisos con dulce. A fuera de la agua ordinaria cocida con el culantrillo de pozo, de cuando en cuando se podrá beber en forma de julepe lo siguiente: {Julepe para los asmáticos.) Cocer el salvado de trigo en bastante agua, y deshacer en una porción

de dicho cocimiento, una ó dos onzas de los susodichos jarabes ó un terrón de azúcar sirve 4 los asmáticos, porque atempera mucho.

Al tiempo del mismo parasismo ó accidente.—Estando el paciente en la fuerza del accidente ó parasismo, para aliviarlo se observará lo siguiente: Procurar poner al paciente en tal caso al aire libre, no siendo dicho aire destemplado, ó en otro lugar claro: hacerle aire con abanicos, y que en aquel tiempo no duerma: colocar el cuerpo en buena postura, en particular mantener el cuello y las espaldas algo derecho, sustentándolo por entonces con solos caldos de substancia, por cada vez en poca cantidad, que tenga azafrán. En este mismo tiempo no conduce el vino, ni ha de beber mucha agua cuando conociere que le hade dar el mal: hacerle friegas de los brazos y piernas ó ligaduras: ó poner unas ventosas primeramente en las asentaderas, luego en las espaldas, en particular en la correspondencia del corazón, dejándolas solo por breve tiempo pegadas: procurar también en este tiempo con una ú otra calilla alguna evacuación.

Pero cuando con esto, como después de Ires dias, no hallaren sosiego, y de suyo fuere el paciente sanguíneo, y no melancólico, se sangrará del brazo la vena de todo el cuerpo hasta dos onzas; ó en lugar de sangría se pondrán ventosas sajadas en las espaldas.

Remedio liltimo.— Como el último remedio cuando otro ninguno no ayudare, es esle.- Aplicar sobre el pecho una onza de higos pasados remojados en agua, y luego machacados amasarlos con una onza de la mostaza molida en forma de emplasto, ó en su lugar alguno de los vesicatorios con el estiércol de las palomas, ó lo demás, como se hallarán en el catálogo de los medicamentos.

También es segura pósima, así pura el

asma como para la angina, y cualquiera podre del pulmón ó de las entrañas, la siguiente: Tomar un poco de agárico en rebanadlas, y echarlo en un cocimiento hecho de raices de altea, lugos pasados cou un poco de agengibre, y la cuarta parte de vino blanco, que dé dos ó tres hervores: después colarlo, y dulzurar dicha pósima con el jarabe de altea; y de no haberlo, echarle un poco de miel virgen: ó hacer jarabe de cocimiento de malvas con raices, y todo machacado, unas pasas sin huesos, y azúcar blanca para dulzurar dicha pósima.

Y sobre todo, cuatro dedos abajo de la rodilla en las mismas espinillas, poner unos cáusticos del largo de cuatro dedos, y del ancho de dos, sobre badana etc.