Florilegio medicinal de todas las enfermedades · Capítulo real 33 de 38
CAPITULO XXXVI
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CAPITULO XXXVI.
DE LAS ULCEIIAS COJí GUSANOS.
Santa Engracia y San Juan de Dios, son abogados de las úlceras.
Suelen engendrarse en las úlceras gusanos por la poca limpieza, principalmente en tiempo de calor y humedad, ó por la cualidad de la putrefacción.
Eu donde se pudieren sacar los gusanos, se sacarán con pinzas ú olio instrumento; pero donde esto no se pudiere, ó que hubiere muclios de ellos, 6 que el sacarlos oca-
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DE LAS ULCERAS CON GUSANOS.
sionare mucho dolor, se matarán con medicamentos, lavando ó geriogando ¡a úlcera con el cocimiento ó zumo de la salvia, ó de agenjos, ó de la flor, ó de las hojas del durazno, ó del marrubio, ó de los chochos; ó de las cebollas, Ó del acíbar deshecho en agua, ó en la hiél de loro.
Mas eficaz es el cocimiento de la cebadilla de las sierras de Taraumara, que los latinos llaman eléboro negro. También es medicamento fuerte para matar los gusanos, el azufre molido ó el.cardenillo; pero cuando fuere preciso aplicar uno de estos medicamentos fuertes, es menester usar de ellos, con mucha discreción, porque causan notable dolor.
Muertos y quitados los gusanos, se mundificará la úlcera, añadiendo á los dichos zumos ó cocimientos, como para dos onzas del zumo ó cocimiento, de unos de los sim pies arriba mencionados una onza de miel virgen; ó en lugar de esta miel, deshacer en peso de medio ó de un tomín *dél ungüento egipciaco. Limpiada bien la úlcera, se curará al modo de las úlceras simples ú ordi narias. \
CAPITUEO XXX Vil.
BE LAS ULCERAS CON CORRUPCION" DE HUESO,
San Benito abad, es abogado para las úlceras con corrupción de hueso.
X^ientras que hay corrupción de hueso en la úlcera, no se puede curar, ó sa.nar la tal úlcera; y aunque unas veces se cria un género de cicatriz, sin embargo vuelve después de algún tiempo á renovarse la úlcera. Corrupción profunda del hueso.— Cuando hay corrupción profunda del hueso, que es cuando llega la corrupción á la misma cavidad del hueso, entonces no tiene mas remedio, que una cura paliativa, ó separar, ó corlar todo el hueso para sacarlo, lo cual solo podrá ejecutar un cirujano experimentado.
Señales del Iiueso superficialmente corrompido.— Pero cuando Hay corrupción superficial del hueso descubierto, se conoce por la aspereza, desigualdad y blandura al tacto; y por la vista se conoce, cuando su color natural (que es blanro) se pone negro, ó descolorido, y la carne de encima eslá emblanquecida ó blanca, esponjosa* y dé mal olor; y por la materia se conoce, cuando la que saliere de la úlcera estuviere muy tenue ó sutil, ó siendo la tal úlcera antigua, se junta alguna calentura.
Cura general. — En la cura de las úlceras con hueso corrompido, se atiende la dieta, y el evacuar los humores viciosos que predominaren en el paciente, según la cualidad de ellos, como queda dicho en las advertencias del capítulo 34 de este libro II de las úlceras en general.
Cura, específica por medicamentos. — Para separar la aspereza, ó corrupción superficial del hueso, se procura primeramente descubrir el dicho hueso apartando la carne, con poner lechinos de hilas, que son unas hilas algo torcidas, y mojadas en clara y yema de huevo juntamente batida, ó cortando la carne con navaja, sin ofender vena, ni arteria, ni nervio, ni otros ligamentos. Hecha esta diligencia, y descubierto e¡ hueso corrompido, el dia siguiento se usarán (en gente tierna) los medicamentos benignos, como echar sobre el hueso corrompido polvo de mirra, ó polvo de la raiz de lirios, ó polvo de acíbar, ó de alumbre, tapando lo demás de la herida ó úlcera con hilas secas, y sobre lodo se pono diapalm¡i, ú otro emplastro, ó planta medicinal.
Para, gente mas crecida 6 mas robusta, se echará sobre el hueso corrompido, del polvo do la raiz del carrizo, ó de la raiz de la arisloloquia redonda, ó de la corteza del pino, ó del polvo de la piedra pómez quemada, ó del polvo de la escoria del cobre
LIBRO II CAPITULO XXXVII.
Los medicamentos mas eficaces para este efecto, son como el polvo del euforbio, que se halla en las boticas, 6 el polvo de la alcaparrosa quemada, ó una ú otra gota de la agua fuerte, que- usan los plateros, ó del espíritu del vitriolo; pero usando (y esto solo en necesidad, cuando los otros medicamentos no aprovecbaren) de estos medicamentos fuertes, es menester resguardar de la adustion las carnes cercanas al hueso corrompido, con hilas secas, para que no íes lleguen, ni toquen tales medicamentos,
Cura del hueso corrompido por legras. — Fuera de los dichos medicamentos, hay otros dos modos de separar el hueso super- . íicialmenle corrompido: el uno es legrando, ó raspando el hueso corrompido con un instrumento de buen filo, como un género de formón, que se llama legra, y se raspa poco á poco, hasta que sude el hueso una sangrecilla, y se reconozca blanco y sólido. Estando en este estado el dicho hueso, se le echan unos de los susodichos polvos ó medicamentos benignos encima, poniéndole sus hilas y un emplastro, ó planta medicinal sobre lodo ello. Este tal modo de separar el hueso corrompido, es muy á propósito para los huesos cercanos á las partes notables, como cabeza, espinazo y cerca de las junturas, arterias, venas ó nervios, porque en semejantes lugares no es tan seguro usar del cauterio de fuego, que es como se sigue.
Cura por cáusticos defuego.—E\ otro modo de separar el hueso superficialmente corrompido, es cauterizándolo con bolón de fuego ú otro hierro encendido, y es modo muy seguro, esceptuando los arriba mencionados sitios, como cabeza etc., y se acomoda un canuto ó embudo sobro el hueso dañado, por donde pase el hierro encendido en defensa de las partes vecinas, tocando con dicho botón ó hierro encendido, A pausas el hueso corrompido, y al calentar-
se el tal canuto, se enfriará metiéndolo en agua tria, cuando sea menester mas.
Cuando al tiempo que so cauterizare el hueso dañado, estuviere sudando un humorcilio, se secará luego con hilas.
Cómo se defiende de la inflamación.-— Y para defender de la inflamación, así el hueso, como la carne vecina, después de hecha la escarilla/ ó después de cauterizado el hueso, se le aplican unas hilas ó estopas mojadas en agua rosada ú ordinaria, mezclada con clara de huevo batida, ó sb unta con un poco de aceite rosado, ó con mantequilla lavada por tres dias seguidos.
Medicamento mundificado. — Después para mundificarlo, se le pone mantequilla lavada, y mezclada con una yema de huevo; ó para mayor eficacia, en lugar de la yema, se mezclará con miel rosada ó con miel virgen.
Mundificada ya la úlcera, se ponen unos de los polvos que secan, como es polvo de la raiz de lirios, ó de mistologia redonda, ó de mirra, ó de acíbar, ó de alumbre quemado, con unas hilas secas revueltos; y sobre todo su emplastro ó planta medicinal, hasta tanto que caiga la escara, ó cortecilla del hueso, el cual hueso, ya bien limpio de la corrupción, prontamente por sí se cubre con carne colorada y buena, y enlónces se prosigue la cura de úlcera simple.
t I LAS ÚLCERAS 1 PARTICULAR.
CAPITULO XXXVIII.
DE LA T1ÑA Y CASPA DE LA CABEZA.
San Justo mártir y San Marino, son abogados contra la tina y caspa.
ScauvVcs «le Ytv V\üa.
L¡\ tipa ó las ulcerillas del culis do la cabeza son de dos especies: la una se llama en latín tinca ó achares, como si dijera unos gusanitos ó polilla, por la semejanza que
DE LA TIÑA Y CASPA.
liene con la polilla de los vestidos, y de los agugeritos que hay en el culis déla cabeza, entre unas costras secas de varios colores, que poco ó ningún humor purgan. La otra especie de la liña se llama en latín favus, como si quisiera decir panal de miel, por la semejanza que tiene con la miel la materia que sale de unas ulcerillas del culis de la cabeza, mas anchas, y mas grandes de lo que tiene la primera especie, llamado tinca ó tiña.
Causa. — Origínanse dichas úlceras, ya de pituita nitrosa y salada, y de humor melancólico, ya de sangre corrompida, los cuales humores por la adustion adquieren tanta acrimonia, que corroyen el culis de la cabeza, y son de tan prava destemplanza de la parle, que suele ser muy renitente á la cura. También por ser este mal contagioso, suele pegarse en los niños ó mucha chos tiernos.
Pronóstico— Cuando refregando levemente el cúlis de la cabeza, se pone colorado, hay buena esperanza de salud; pero siendo menester mucha y fuerte refriega, denota ser difícil su cura, y son menester medicamentos mas^eficaces; y cuando con muchas friegas no se pone nada colorado el cutis, ó no admite cura, ó necesita de medicamentos muy fuertes.
Cura general.— En la cura de la liña de la cabeza, se observa cuál humor predomina en el paciente, el cual de ordinario es el humor melancólico ó sangre adusta, y asi se guarda la dieta, y se purga mas veces, según se dice en el capítulo 47 del libro 1 de la melancolía.
Cura específica— Vara poner los medicamentos esleriores, se rapará la cabeza con navaja, cada semana una ó dos veces, y se lavará con el cocimiento siguienle. Cuezase media onza de alumbre crudo en tres cuartillos de agua, hasta consumirlo en un cuartillo, y se lava con esta agua la liña, cada día dos veces; ó echar en tres cuarli-
llos de agua hirviendo de la alcaparrosa, en peso de dos tomines, y lavar la liña al modo dicho.
Después de tales baños, unlar la cabeza en los niños tiernos con el aceile que se esprime por la prensa de las- semillas del algodón, ó con tal untura. Tome del polvo de la greta cernida, por sayasaya una onza: juntarlo lodo en un almirez bien incorporado, y untarse con ello después de dicho baño; ó lome dos onzas de unto de gato, de cera media onza: derretirlo sobre fuego manso; y antes que se enfrie, mezclarle polvo del bermellón, ó cinabrio media onza, y untar con ello la tiña, después del baño, al modo dicho; ó recien rapada la cabeza, tanto que quiera salir sangre, nplicarle luego el hígado recien sacado de un marrano, aun caliente y con sangre, y dejarlo puesto, basta que por sí se seque en la cabeza; ó en lugar de este hígado, untarla luego con aceite de comer, mezclado con bástanle hollín de la chimenea, ó do las ollas grandes; ó hacer esla untura. Tome do alumbre quemado y alcaparrosa, de cada uno media onza, de cardenillo una cuarla de onza, de pez ó brea una onza, 'de enjundia de caballo media onza, de manteca añeja como tres onzas: derretir] primero la pez con las enjundias y manteca; y al querer enfriarse, mezclarle los otros ingredientes bien molidos y cernidos, para formar el ungüento, con que se untará después del dicho baño; ó siendo mas renitente la tiña, lome greda molida y cernida; y unto sin sal, de cada cosa cuatro onzas, de azufre en polvo dos onzas, del solimán crudo bien remolido, en peso de medio tomin, menear lodo junio muy bien en un almirez de plomo, ó sobre un plato do peltre, y unlar una vez al dia la liña rebelde, después del baño dicho.
El mas eficazjemedio para la liña rebelde, es prevenir, un birrete, ajustado a lo redondo de la cabeza, defgamnza ó lienzo fuerte: denlro se unta tal birrete con pez y
LIBRO II CAPITULO XXXVIII.
resina, partes iguales, juntamente atírretidos, y asi aun algo caliente se aplica sobre la cabeza, basta donde se estiende la liña no mas, y ha de ser recien rapada la cabeza á navaja: después de nueve dias se quita con presteza y alguna violencia el dicho birrete, para que queden pegadas en ello las
ponen en el capítulo 86 del libro I del morbo gálico.
Cura especifica.— después de usadas las evacuaciones ó purgas arriba mencionadas, conviene bañar la cabeza con los orines de muchachos, en los que se haya cocido salvado con yerba palomina, ó con culantrillo de
costras de la tiña con el cabello de nueve pozo; ó cocer agallas de pino en medio cuar-
dias crecido, bañando después la cabeza con unos de los susodichos baños; y esta cura se repite dos ó tres veces, según fuere necesario, y es muy conveniente el que precedan algunas purgas, como queda dicho en su cura general.
Para mitigar los dolores que los medicamentos acres ocasionaren, es bueno untar la cabeza con aceite de almendras dulces, ó á falla de ello, con enjundia de gallina, ó con mantequilla lavada; ó interrumpir ó suspender por algún tiempo el tal uso de los medicamentos acres.
Caspa de la cabeza. Cura general.— Tara la caspa de la cabeza, la cual se origina de semejantes humores, como queda dicho de la liña, que se juntan enlre el culis y el cráneo cerca de las raices de los cabellos., solo que no son tan fuertes, que lleguen á exulcerar el culis, como en la tiña, y así les conviene la misma dieta y cura, tocante el evacuar por purgas ó ayudas repelidas.
Caldo de víboras. — Para corregir tales humores, conduce beber por veinte ó mas dias el caldo de las víboras ó culebras guisadas, en cantidad de medio cuartillo, como tres horas después de una cena ligera: oíros comen también de la misma carne una porción guisada al modo de una gallina ó pescado fresco, quitando la cabeza con cuatro dedos, y la cola con otros cuatro dedos del cuerpo de la vibora ó culebra, la cual sea recien cogida en parles húmedas. Conducen también para corregir dichos humores en personas algo grandes ó robustas, los jarabes de la zarza ó del guayacan, como se
tillo de vino, y un cuartillo de orines de mu- . chachos, que quede como un cuartillo, añadiéndole como dos onzas de la mantequilla fresca y untar calientita con ella la cabeza; ó cocer hojas verdes de sahuco, ó con sus cortezas interiores blancas, en legia de tequesquite para dos ó tres baños. Muy, buen efecto hace la raspadura ó la piedra del vino, sacando su aceite, como se verá en el catálogo de los medicamentos, con el nombre de aceite de la raspadura del vino, untándose con él después del susodicho baño.
Para la corrupción del cabello. — Habiendo corrosión del cabello, untar la cabeza con aceite y vinagre mezclado, ó con agua en que se deshizo un tanlilo de alumbre crudo.
Para que crezcan los cabellos. Pronósticos.—Con ocasión de tratar de la caspa de la cabeza, se pondrán unos medios para ayudar á que vuelva á crecer el cabello, cuando por enfermedad se hubiere caido, para lo cual hay buenas esperanzas, cuando al corto refregar la cabeza, se pone en breve colorada la calva ó el cutis; pero si después de mucho refregar quedare blanco, ya liene como callos, y pocas ó ningunas esperanzas de que vuelvan á salir los cabellos. Ayuda á salir y que crezca el cabello, refregando mas veces el lugar con zumo de rábano picante; ó tomar de las abejas ahogadas en la miel, y quemarlas, para hacer polvo de ellas, con el cual refregar muy bien el lugar en donde han de volver á crecer las cabellos; ó mezclar dicho polvo con aceite, y untarso con ello; ó tomo csliércol de t alones y ceniza de abejas, partes iguales, y
DE LA TITNA Y CASPA.
aceite rosado, ó común incorporado, para untarse con ello; ó tome zumo de la yerba golondrina y sangre do ratón, dejarlo secar al aire en vasija vidriadaó vidrio: después de molido, amasarlo con una yema de huevo, y untar el sitio en donde han de volver á crecer los cabellos; ó quemar una ó mas tusas del campo, con pellejo y todo, molerlo en polvo y hacer un ungüentito con la miel Virgen, cuanto fuere necesario para incorporar bien dichos polvos, y untar con ello la calva ó sitio, para que salgan los cabellos.
Para que caigan los cabellos.— Para que se caigan los cabellos ó pelos del cuerpo, untarse con esta legía, no siendo en parte muy delicada, porque es muy caliente. Tómese oropimiento que se halla en las boticas, una onza, de la cal viva cuatro onzas, de pólvora fina media onza: (odo bien remolido se cuece en bastante cantidad de legia fuerte, hecha de la ceniza del encino ó de los sarmientos ó de otra ceniza fuerte, espesándolo tanto por cocimiento, hasta que un cañón con su pluma, metido en tal cocimiento, se le caiga la pluma espontáneamente; y con dicha legía ó cocimiento se untará donde se quisiere que se caiga el pelo; y caido el pelo, untar dicho lugar con mantequilla ó enjundia de gallina, ó con aceite de almendras dulces para suavizar el cutis: de esta legía componen otros un ungüento para dicho efecto.
De las liendres ó piojos — A este mismo capitulo, como trata de los cabellos, se le añadirá algo desús animalitos para librarse de ellos; y así contra las liendres ó piojos de la cabeza en los chiquillos, es bueno raspar ó limar de la asta de venado, y espolvorear con ello el cabello de la cabeza para matar los piojos; ó espolvorear los cabellos, ó la ropa con polvo de la cebadilla de la sierra de la Taraumara, con polvo de la estafisagria ó eléboro; ó lavar la cabeza con vino, ó con agua en que ántes se cocieron unas hojas de tabaco, ó con cocimiento de
taray; ó llevar en la ropa cosido un pedazo de alcanfor; ó tome azogue vivo, tráigalo a una mano en un almirez con saliva muy bien, y con clara de huevo ántes bien batida, menéelo juntamente con la mano del almirez mucho tiempo; y con este azogue empapar muy bien- un bordón ó cuerda retorcida de algodonó de lana, y llevarlo sobre la camisa.
Piofoa ó liendres en los párpados.— Para los piojos ó liendres de los párpados de los ojos, es bueno untar dichos párpados con acíbar deshecho en vinagre,