Florilegio medicinal de todas las enfermedades · Unidad 232 de 276

Unidad 232 · 272 DE LAS

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272 DE LAS

de la herida «I modo de defensivo unos liencecitos mojados en agua envinagrada, coo un poco de bolo desleído en ello, si hubiere; 6 sola el agua envinagrada con una clara do huevo batida; pero que no llegue dicho defensivo á la herida, sino en la parto sana y vecina.

Emplastro para mitigar los grandes dolores en (odas las heridas ó llagas.— Para mitigar los grandes dolores, qüe suelen sobrevenir en estas y otras heridas ó llagas, tome media libra de migajon de pan, remojarlo en leche de vaca, y añadirle dos yernas de huevo: del aceite ó de manteca lavada dos onzaj, del polvo de rosa, y manzanilla un puñito, de la harina de cebada, y de las habas, de cada uno una onza, del azafrán molido lo que pesa medio tomin: mezclarlo todo junto ó de lo que de estos se hallare, en forma de emplastro, añadiéndole par.a dicho punto de emplastro de la leche, cuanto basta, y aplicarlo sobre los demás medicamentos susodichos, de manera, que alcance este emplastro mucha parte sana al rededor de la parte enferma: y uo hallándose estos ingredientes, tome solo migajon de pan remojado en leche de vaca, y añadirle las dos yemas de huevo y el azafrán, y aplicarlo al modo dicho!

Hallándose ya limpias las telas heridas, se usarán los medicamentos ordinarios, para encarnar y cicatrizarlas, como queda dicho en el capitulo 2 de este libro II,

CAPITULO XXX'H.

DE LA.S QUEMADURAS.

San Lorenzo, San Floiiano y San Erasmo, son abogados para las quemaduras.

Bjw'las quemaduras de fuego, de agua caliente, do aceito caliente, de pólvora ó del rayo, no siendo grandes, no necesitan mas que de los medicamentos ó apositos esteriorci, como se dirá mas abajo; pero en las

QUEMADURAS

quemaduras grandes conviene atender á la dieta y a los medicamentos generales, como

son las purgas y sangrías.

Pronósticos.— Las quemaduras muy hondas de nervios y arterias, como también de las ingles ó del vientre, son muy peligrosas, porque fácilmente se les sigue la gangrena.

Preservativos de las ampollas.— Para preservarse después do haberse quemado, ei que no haya ampollas, ó por lo ménos no tan fuertes, y para defenderse de la inflamación, luego que la persona se ha quemado, aplicar á la parte quemada tierra mojada con agua; ó en lugar de la tierrá, tome del bolo ó del barro colorado, y después deshecho en agua; 6 untarse con mantequilla por sí sola ó con aceite mezclada; ó aplicar unos paños como defensivos, mojados en ello, algo picados; ó aplicar lantejuela del agua, ó culantro verde medio cocido, ó bledo verde, ó acelgas, ó verdolagas, ó yerba mora, solo majada, y asi fresca aplicada; ó tome yema y clara'de huevo batido junto, ó sola la clara de huevo batida, y puesta con unas hilas, algodón ó lana; ó lome sola la clara de huevo como dos partes, y una parte del aceite de comer, batirlo junto muy bien, y untar con ello con una pluma de gallina,- muchas veces el lugar quemada, sin amarrar lienzo ni cosa alguna, continuándolo hasta que por sí se caigan las costrilas. El aceite que se hace de clara de huevo con un poco de chocolate en polvo, y todo revuelto, es útil; ó tome una libra de cal viva, y apagar con bastante agua de llantén, ó agua ordinaria la dicha cal; y bien asentada la cal, so cuela el agua por un paño tupido do lana; y esta tal agua se mezcla con aceite rosado, ó con mantequilla fresca, ó con tuétano de vaca, derretido, y se unta varias veces con una pluma lo quemado; y mejor aprovecha esta untura, usando do ella antes que otra cosa so aplique, y fuera do ser muy suave,