Florilegio medicinal de todas las enfermedades · Unidad 239 de 276
Unidad 239 · LIBRO II CAPITULO XXXVIII.
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LIBRO II CAPITULO XXXVIII.
resina, partes iguales, juntamente atírretidos, y asi aun algo caliente se aplica sobre la cabeza, basta donde se estiende la liña no mas, y ha de ser recien rapada la cabeza á navaja: después de nueve dias se quita con presteza y alguna violencia el dicho birrete, para que queden pegadas en ello las
ponen en el capítulo 86 del libro I del morbo gálico.
Cura especifica.— después de usadas las evacuaciones ó purgas arriba mencionadas, conviene bañar la cabeza con los orines de muchachos, en los que se haya cocido salvado con yerba palomina, ó con culantrillo de
costras de la tiña con el cabello de nueve pozo; ó cocer agallas de pino en medio cuar-
dias crecido, bañando después la cabeza con unos de los susodichos baños; y esta cura se repite dos ó tres veces, según fuere necesario, y es muy conveniente el que precedan algunas purgas, como queda dicho en su cura general.
Para mitigar los dolores que los medicamentos acres ocasionaren, es bueno untar la cabeza con aceite de almendras dulces, ó á falla de ello, con enjundia de gallina, ó con mantequilla lavada; ó interrumpir ó suspender por algún tiempo el tal uso de los medicamentos acres.
Caspa de la cabeza. Cura general.— Tara la caspa de la cabeza, la cual se origina de semejantes humores, como queda dicho de la liña, que se juntan enlre el culis y el cráneo cerca de las raices de los cabellos., solo que no son tan fuertes, que lleguen á exulcerar el culis, como en la tiña, y así les conviene la misma dieta y cura, tocante el evacuar por purgas ó ayudas repelidas.
Caldo de víboras. — Para corregir tales humores, conduce beber por veinte ó mas dias el caldo de las víboras ó culebras guisadas, en cantidad de medio cuartillo, como tres horas después de una cena ligera: oíros comen también de la misma carne una porción guisada al modo de una gallina ó pescado fresco, quitando la cabeza con cuatro dedos, y la cola con otros cuatro dedos del cuerpo de la vibora ó culebra, la cual sea recien cogida en parles húmedas. Conducen también para corregir dichos humores en personas algo grandes ó robustas, los jarabes de la zarza ó del guayacan, como se
tillo de vino, y un cuartillo de orines de mu- . chachos, que quede como un cuartillo, añadiéndole como dos onzas de la mantequilla fresca y untar calientita con ella la cabeza; ó cocer hojas verdes de sahuco, ó con sus cortezas interiores blancas, en legia de tequesquite para dos ó tres baños. Muy, buen efecto hace la raspadura ó la piedra del vino, sacando su aceite, como se verá en el catálogo de los medicamentos, con el nombre de aceite de la raspadura del vino, untándose con él después del susodicho baño.
Para la corrupción del cabello. — Habiendo corrosión del cabello, untar la cabeza con aceite y vinagre mezclado, ó con agua en que se deshizo un tanlilo de alumbre crudo.
Para que crezcan los cabellos. Pronósticos.—Con ocasión de tratar de la caspa de la cabeza, se pondrán unos medios para ayudar á que vuelva á crecer el cabello, cuando por enfermedad se hubiere caido, para lo cual hay buenas esperanzas, cuando al corto refregar la cabeza, se pone en breve colorada la calva ó el cutis; pero si después de mucho refregar quedare blanco, ya liene como callos, y pocas ó ningunas esperanzas de que vuelvan á salir los cabellos. Ayuda á salir y que crezca el cabello, refregando mas veces el lugar con zumo de rábano picante; ó tomar de las abejas ahogadas en la miel, y quemarlas, para hacer polvo de ellas, con el cual refregar muy bien el lugar en donde han de volver á crecer las cabellos; ó mezclar dicho polvo con aceite, y untarso con ello; ó tomo csliércol de t alones y ceniza de abejas, partes iguales, y