Florilegio medicinal de todas las enfermedades · Unidad 63 de 276

Unidad 63 · DEL DOLOR DEL ESTOMAGO Y DEL EMPACHO.

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DEL DOLOR DEL ESTOMAGO Y DEL EMPACHO.

«aáciga, de la yerba buena, üe clavos ó canela; ó tomar rosa seca, manzanilla, agenjos, yerba buena, ó lasque de estas hubiere, humedecerlas con vino de ubas ó de mescal, y calentarlas sobre un ladrillo ó guijarro caliente, ó un comal nuevo, y aplicarlos así calientitos al estómago; ó ,hacer un emplasto de azafrán molido, y aplicarlo algo caliente; ó aplicar un perrito vivo como de un mes al lugar doliente.

También ayuda mucho, pero después de alguna evacuación por ayuda ó calilla, el aplicar una ventosa seca con muy poca estopa á la región del hígado, que es de donde comunmente acude la cólera al estómago, pero no se deja muebo tiempo pegada. Las ayudas que de cuando en cuando se podrán echar, serán de las frescas y emolientes, como se verá en el catálogo de los medicamentos; pero ha de ser con muy poca sal.

Cuando no se quitaren los dolores grandes con los dichos medicamentos, se procurará conciliar algo el sueño con lo que se dice del desvelo de los accidentes de las calenturas continuas en el capítulo 76 de este libro i.

Originado de mucha ó mala comida ó pon-\ zona— Originándose el dolor del estómago1 por haber comido demasiado ó cosa de mala.1 calidad, como ponzoña, ó cosa semejante,' en tal caso procurar cuanto antes lomar un buen vomitorio para volverlo.

De pura debilidad del estomago. — Siendo de sola debilidad del estómago, originado el dolor, aplicar una tostada de pan rociado con vino, y espolvoreado con canela ó una pulpa, ó redaño de carnero, soasada y ca-j lentada en vino con canela.

Empacho ó ahilo y sus señales.— Siendo empacho ó ahito, que se conoce cuando hay grandes regüeldos, desgano do comer, y algunas veces con mucha calentura, á estos1 conducen las purgas y también vomitorios, como el humor se hallare mas inclinado para evacuarse, ó usar do ayudas.

Para el empacho ordinario es bueno beber orines de muchacho ó propios; ó beber la legía de la ceniza de palos buenos y conocidos, ó mejor de la ceniza de estáñate, ó agenjos; ó untar bien caliento dos veces al día el estómago hácia el ombligo con esta untura. Tome manteca de vaca como media libra ó algo menos, y una hiél de toro ó vaca, y un buen puño de tabaco y otro de estáñate y de yerba buena; cocerlo junto hasta que se consuma la humedad de la hiél, después esprimirlo caliente por un paño, y añadirle un poco de cera derretida para quo tenga mas cuerpo.

Para el ahito de los niños. — Para el ahito de los niños se ponga unto sin sal caliente sobre el estómago, y encima una faja de lienzo; ó untar caliente el estómago, y vientre con aceite de comer mezclado con orines de muchacho; ó untar con sebo derretido de la vela mezclado con saliva de persona que está en ayunas; ó machacar hojas de rábanos y yerba buena, de cada uno un puño, y añadirle una cucharada del polvo del incienso y del unto del marrano ó de la vaca, del tamaño de un huevo, hervirlo todo junto un rato, al fin añadirle de la levadura de pan como una nuez grande, la cual se deshace ántes con un poco de vinagre; y de esto bien menoado ó incorporado, y puesto sobre un lienzo, se aplica sobre el estómago y vientre, calientito. (NOIA.) Conviene que no se usen las calillas ó ayudas, ántes de haber hecho las unturas dichas, sino después de ellas.