Florilegio medicinal de todas las enfermedades · Unidad 70 de 276
Unidad 70 · LIBRO I CAPITULO XXXV.
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LIBRO I CAPITULO XXXV.
con atole. También hace lo mismo la ceniza del estáñate ó de agenjos, dado en peso de medio tomin con atole, repitiéndolo a) dia dos ó tres veces, y que no beban agua sino atole claro y calientito.
Comióos de sangre— Cuando se vomitare sangre, siempre es de riesgo, masó ménos, según la fuerza ó cantidad que se vomitare Su modo de conocer las causas ú origen de donde sale sangre, y el modo de curarlo, es el mismo como queda dicho en el capítulo 26 de este libro 1 del esputo ó escupir sangre, solo que en el vómito se han de añadir algunas cosas, que corroboran al estómago, como en este presente capítulo se han apuntado.
CAPITULO XXXVI.
DEL CÓLERA MORBO, Ó DE VÓMITOS V CURSOS.
San Luis Beltran, es abogado para cólera morbo.
Befyxúc'iou u, sus síMaUs,
Cólera morbo ó vómitos y cursos, juntamente se entiende cuando por arriba, y por abajo copiosamente se evacúan,,, viliosos ó coléricos, ó acedos, ú otros corruptos humores, las mas veces sin fiebre y algunas con ella, con muchos dolores y aventamientos; algunas veces con mucha sed, bochorno congoja y gran hastío; ya con trasudores' calambres de Jos brazos y piernas; ya con convulsión, hipos, síncope; y cuanto mas graves son los accidentes, mayor peligro denotan; y como es de las enfermedades muy peracutas, en cuatro ó siete, y á veces en un mismo dia, suele acabar con el enfermo.
Pronóstico.— Cuanúo se origina la cólera morbo de cosas que se lomaron por la boca, no hay tanto peligro, porque evacuándose por sí ó ayudándole, se sosiega; y cuando los vómitos se sosiegan ó mitigan, y el sem-
blante del paciente va volviendo en si, indica salud, y al contrario mucho peligro.
Cura en los principios.— Al principio de la enfermedad no conviene detener luego las evacuaciones, sino beber mucho caldo de gallina, el cual si se vomita, mitiga lo acre de los humores; ó tomar medio adarme del polvo de ruibarbo con un polvito de canela en conserva de rosa, ó en cajeta de peras ó de membrillos del tamaño de una nuez moscada, hacer una conservilla con dicho ruibarbo ó bocadito, el cual se ha de tomar asi seco y no líquido, por no vomitarlo luego. Esto se entiende no estando actualmente con vómitos copiosos.
V cuando se hallare aun con mucho peso en el estómago, y el paciente estuviere todavía con algunas fuerzas, conviene beber buena porción de agua de cebada cocida con una ó dos onzas de azúcar, y una onza de vinagre; y de allí á un poco rato volver a echarlo; y si fuere menester ayudándose con los dedos ó pluma metida en la boca.
Ayudas al principio de la enfermedad.— Buenas son también al principio de la enfermedad las ayudas siguientes, como de caldo gordo de las gallinas, pero no salado, ó de ternera, con unas yemas de huevo y un poco de mantequilla lavada ó aceite rosado, ó ayuda de leche acerada con apagar en ella acero, ó hierro, ó pedernales encendidos, en la cantidad ordinaria, con un poco de azúcar, dos yemas de huevo y dos onzas de aceite rosado, ó de la mantequilla lavada otro tanto; ó siendo las evacuaciones muy coléricas, hacer ayuda del cocimiento de verdolagas, llantén, lechugas, con dos yemas de huevos, y media onza de vinagre, para la cantidad necesaria del dicho cocí miento.
Sosiegan los vómitos y cursos.— Para sosegar los vómitos conducen los mismos medi camentos puestos en el capítulo antecedente para sosegar el vómito de cólera; y cuando juntamente hay flatos ó ventosidades, se