Geografía historico-militar de España y Portugal, escrita por el coronel don José Gómez de Arteche · Unidad 182 de 216
Unidad 182 · CAPULLO IV,
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CAPULLO IV,
Ó próximas localidades. « Anadíase i esto^ dice, sder Pompeyo alargar oías la guerra» por ser ello** »reoo quebrado y montuoso, y por lo mbino i »propósito para foraiar un campamento bien foitiEncado; y porque toda esta tierra de la EspaOi ote- >: llor es muy difícil de atacar, por su fecuadiJady »la muciia abundancia de aguas. Ademas deeslol»*
»dos los puestos desviaJüs cIl^ his ciudades están de* ofendidos de las incursiones repentinas de Jos bir* abaros con torres y fortiñcaciones, cubiertas aqaeSaii o como en el Africai no con teja sino con argamasa» lien las cuales tienen atalayas, desde donde - par so Dgrande elevaciou descubren mucha tierra. Fuera de »est0t gran parte dé las ciudades de esta proviaM ]»están resguardadas con los montes, y situadas ea amuy ventajosos puestos» lo que las hace nmy diSáD les de atacar y entrar por fuerza. De suerte qaeh amisma naturaleza del terreno las duende dftltf «ataques, y con dificultad se toman las ciudad^ de aesta parte de £spaaa, como sucedió en esta guernui
' Por la orilla derecha y entre Andújar y Cárdoba recibe el Guadalquivir los ríos Jáadula, dalas Yeguas y Guadamellato que« como otros varioa ínsignific» tes, bajan de la divisoria lUdfiánica cortando toda¿ !aÉ sierras paralelas que GonstttuyMi ^eti reabdad i Sierra Morena y que van á ligaise á aquella ea las 4d Llerena y Túdia.
Todo el terreno que recorren estos rieses mu
¿áspero y bafituite cubierta da iKisquas, pooa habiti^
do é inculto; pero en los valles se eacuentriip espacio9 donde según ya hemos dicho podrían establecerse colonias mas florecientes aun que las de Olavide* Encinares magníficos y prados perpétuamente verdes y lozanos se encuentran ocullus en aquellas soledades que podrían hacer ia riqueza do sos pobladores; siendo ahora tan solo guaridas de algunos rehafios y de gamos y jabalíes que se encuentran en una abundancia suma. Estas circunstancias dan mayor valor á los pocos caminos abiertos en aquellas QKXitaflas, aun cuando son tan malos y escabrosos que casi es iiaposible su tránsito con caballería. Ente ellos deben citarse los de Fuencaliente y Villaüueva de la Jara á Andújart Montero y Córdoba que pueden servir, como alguna vez ya citada han servido, para caer desde Sierra Morena sobre el Guadalqi ivir flanqueando completamente la carretera general.
El Jándula es un torrente muy abundante co «igoas en invierno y seco en verano» Nace entre las sienras paralelas que dijimos se alzan junto ¿ la divt- ^^oria Mariáoica y termina en bierra Madrona, la cual, d^ues de unido al Fresnedas que procede de las mismas, rompe por su estremo oriental entre Solana de lamaral y el Hoyo. Corre desde alli de N. á S. en un profundísimo barranco por los caseríos de Poyue* lo y fincinarejo lamiendo las faldas del cerro de ia Virgen de la Cabeza, desde el cual se goza de un oiagoíGco panorama, y afluye al Guadalquivir al O. de Aodiiyar y E. de Marmolejo ^3,078 hab.)
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El rjo Yc.^uns de condiciones u\uy semejantes ca caudal y curso á los del Jándula, nace junto á Faea* caliente (1>780 bab») recibiendo sus primeras agM
do la sierra de Quintana, cuyas faldas meridionales
lame asi como las de la Madrona. Todo ei ierreoai^ atraviesa se halla despoblado y solo algún caserfo é zahúrda interrumpe la soledad del valle en cuya parte central y en el camino ya citado de Fuencatteolal Andújar se encuentra Aldea-Cerezo bastante aparta» da del rio en lugar eminente, y pobre y miserabia albergue.
Varios arroyuelos micoden después al 0. ene! término de Montero que bajan de una de ias sierras paralelas, algunos de los que atraviesa el maMam camino de Yüianueva á Montoro y Córdoba que se ramifica para las dos poblaciones en las llamadas Ki^' vas de Montoro en la divisoria con el GnadaiiiéHaü^ ¡a cual va faldeando el segundo camino hasta Adaniuz (3,371 hab.) y Víllafranca de Córdoba ó d»lv ...rujas (2,911 hab.) villas ya laaicdiatas al Gaadál* quivir y ron molinos en ól.
El Guadamellato se forma del rio de Vsnt^M jtambien cruza aquel camino y qne es afluente aoyo de la izquierda, del Cuzna y del Guadalbarbo qael» 'son de la derecha. Este último es el mas impoiMH por recorrer su valle superior el camino de los Tedroches desde el Puerto Galatraveño á Ytilaharla(3IS habitantes) y el puerto de !a Mano de Hierro, posi* cioa escelente que cubre á Córdoba por este caoia^