Geografía historico-militar de España y Portugal, escrita por el coronel don José Gómez de Arteche · Unidad 2 de 216
Unidad 2 · 4 i CAPITULO IV,
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4 i CAPITULO IV,
desde Badajozt y cuando llega á encontrar el Ghauza en la parte mas oriental del arcot baja por este rio hasta su unión con el Guadiana, cuyo curso sigue al S* ea una esteasíou de 43 kih» hasta su entrada ea el Océano junto á la plaza de Ayamonte. La distan* cía entre el Gaya y la desembocadura del Guadiana ^ de 191 kiLt de modo que con las distancias ante-*
riornicnte senaladas resulta ser la total do frontera
entre España y Portugal de 798 kil. sQgun ya diji* mos en el capítulo primero de esta obra*
Desde 1267 on que fué abolido el tributo do cíacuenta lanzas con que debía socorrer el rey de Porta*
gal al de ('astilla por el derecho á el Algarbc que había dejado á éste el último rey moro ai ser arrojado de su reino por Alfonso III, la frontera de Portugal ha sido cruzada en son de guerra, alternativamente por españoles y portugueses; pero« si se esceptua Olivenza
y su territorio comarcano que pasaron á ser espaRo* les á consecuencia de la guerra de las Naranjas t no ha recibido roodi6cacíooe8 durante las épocas en que se ba mantenido independiente la monarquía portuguesa.
Al hacer la esposicion del sistema orográfico general de la Península , enumeramos los particulares que arrancaban de la divisoria de aguas hicía el O.» y poco después seüalamos los nombres de las regiones hidrográficas que constituían la Vertiente Ooct« dental; la de ios ríos Tambre, Ulla y Miño, dependientes de las últiiQas estribaciones d9 lo^ Pirineos
uooeáoioo6| pero dirigiéodofie á reodir al mar el tii« boto de sus aguas en la costa oocideotal; la Piraiáioo*
Carpetaoa» ó cuenaa del Duero ; la Carpclo-Oretana ócoenca del Tajo; la Qreto-Haríánica ó coenca del
Guadiana y la BIariaDÍ-PéDÍca ó caeoca del GuadaU
Cada una de estas importantes regiones repre-
5?ntaun sistema diferente» de condiciones especia* les y aislado en general en sus relaciones militares*
Si alguna vez descubrimos un pensamiento que abra* cela acción simultánea por todas ellas* observaremos la falta de unidad que necesariamente ha de presidir á la ejecución, y como la naturaleza en pnmei logar y las razones de estado en s^ndo, baceo imposibles las combinaciones militares hácia ua objeto úmco. Porque en su origen» según ya hemos in* dwado, se presentan ks sistemas de montafias elevándose poco sobre el nivel general de las mesetas centrales, como confundidos en ellas; luego aparecen distintamente delineados sobre la pendiente ge* neral, y mas tarde se alzan abruptos despoblados ó impidieodo esa frecuencia de comunicaciones indispensable para el desarrollo de un vasto plan estratégico, üemos hecho ver, por ejemplo, las di6cultades fK encoiitr6 Junot en el paso de la cuenca del Duero á la del Tajo hácia la región fronteriza de España €Qft toriugal: nunca se ba intentado el del Tajo al Goadíaiia mas que por dos pasos únicos que ligan itt sola comumcacion constituyendo el camino del