Geografía historico-militar de España y Portugal, escrita por el coronel don José Gómez de Arteche · Unidad 38 de 216

Unidad 38 · TKATIBNTB OCCIOBNTAL. 1^7

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qército poderoso reunido en Valencia y que lo hubiera destruido completamoot^ cayeodo sobre sus amonicaciones con Portugal, sin su presteza en le* vaotar el sitio y retirarse oportunamente. Ea la campana aigoiente se vió demostrado cuanto aqui espo* oemos; pues acogiéndose á su pais los ejércitos francoses por so linea natarai de retirada , tuvieron que d^ndonar á Burgos, temerosos de verse á su vez cor^ tados, y volaron el castillo en el que veian un ba« btrte que había de detenerlos si volvían en algún tiempo á mvddir de nuevo las provincias centrales dsEspafia.

La auaicrosa población de Valladolid, su posición ^ el Duero» sus comunicaciones cómodas con las (atnrincias todas de la Península y el ser centro del {ais que mas cérea les produce, darán siempre á la acqiacion de la ciudad un gran interés, no influyen"» te en las operaciones de la guerra, pues que es inca* paz de defensa, pero sí como base de las que hayan de verificarse en la región central del Duero de que 61 la llave. Bra en la edad media Valladolid y todo é pais vecino mocho mas considerable que ahora, pues que á la riqueza agrícola se anadia la que constit||6 una vasta fabricación de muchos y diversos

objetos y la importancia que consigo lleva siempre di asiento ordinario de la córte, asi que era la pri* Mn población de España, especialmente al principio reinado de la familia de Austria. La traslación de la capitalidad á Madrid por don Felipe II paralizó

flu espie&dor creciente cada día y ea el que es probable no se hubiera detenido hasta fifrurar entre las principales y mas bellas poblaciones del mundo, para lo que indudablemente lleva inmensas ventajas & lladrid.

Pero si Valladolid y la línea de comunicación oon Búrgos tienen tal importancia , no deja de tenerla también la que de esta última ciudad conduce á Pa« lencia, Lepn y las provincias de Asturias y Galicia, á donde naturalmente ha de irse á acoger la resisten- <ria vencida en las orillas del * Arlanzon: asi que el Carrion y su paso mas interesante, Falencia, no pifeden meaos de influir en operaciones á lo la^go del Arlanzon y Pisuerga. Lo mismo en la primera invi- €Íon, al tener lugar los desastres de Cabezón y de Medina de Rioseco, como en la segunda , al mantenerse Soult en las orillas del Carrion para atraer á John Moore, la cuenca del Pisuerga sirvió de paso á los franceses para dirigirse á León y Galicia; pero en 1812 al levantarse el sitio de Burgos, fué teatro de opeFacíones interesantísimas en que Lord Wellington (Icmostró, como en la campana de 1810, las grandes dotes suyas en la guerra defensiva.

Hallábase amenazado, según antes hemos didio« en sus comunicaciones con í^ortugal por el grande ejército que dirigía Soult tras la conferencia de Fneo- ; te la Higuera, y una vez pronunciada la rrtirada, ' acosábale incesantemente el general francés Souhaia que habia unido sus fuerzas á las de Clausel y desde

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Xottasterio observaba el sitio de) castillo de fiürgos

Si al principio pudo burlar la vip^^ilancio de Souham, proato tuvo á su retaguardia el general inglés las fueras todas de los franceses que con su presteza y actividad ordinarias llegaron á las orillas del Pisuerga inmejiatamente despocs de él.

Lord \Ve¡i¡a¿ton se sostuvo en el Car non, la deracha eo Dueñas y la izquierda en Viilamerielt logrando contener un inomenío á sus enemigos que uQj^tuosamente quisieron arrollarlo aun cuando en taño; pero habiendo pasado estos por los puentes de P^Qcia, á cuya ocupación llegaron tardo los alia* doSttuvo que verificar un cambio de frente para editar un ataque de flanco. Retiróse á Vaiiadolid por é poeole de Cabezón^ y aunque siempre acometido de cerca por los fron ceses que salvaron el Piiucrga por lariego cuyo puente no se habia volado como ImideDaefias y Viiiameriel, y que trataban de envolverle por Cigaies y Simancas ó pasando el Duero porTordesilIas» se retiró ordenadamente á la orilla izquierda de este rio por Puente-Duero y lúdela, dirigffiodo por fin sus fuerzas y las de Hill, que se retiraba á su vez desde Madrid empujado por Soult, á las márgenes del Turmes, y por fin á las del Agüe-

m refugio favorito.

He aqui bien manifiesta la importancia que anM itrilKiimos á Dueflas, y bien clara la del Carrioc

su curso inferior. Su dirección perpendicular á ia Uoea de invasión; sus comunicaciones ¿ retaguar-