Geografía historico-militar de España y Portugal, escrita por el coronel don José Gómez de Arteche · Unidad 51 de 216
Unidad 51 · I6S C/IFITOtO
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nes que oontongan sus desbordamientos y ama al
mismo tiempo de muLllcs , introduciéndose después por uua aagostura notable que defienden íuertes perfectamente establecidos en la entrada del puerto* La situación de 0-Porto es para los españoles de un doble interés, pues que en sus operaciones no
solo no es obstáculo á ellas el Duero, sino que por
el contrario las ayuda, pues que es una barrera para h defensa del territorio todo que comprendeo las provincias deEntre-Douroé Minho y Traz-os-Montes. Porque si bien en 1580 la conquista de 0-Porto por
Sancho Dávila no ofreció grandes dificultades, como sucedió á lord Wellington en 1809, fué porque k>- graron recoger río arriba algunas landias que una estratagema puso en poder del primero , y el descuido de los franceses en él del segundo no hallán-» dose por lo mismo sus enemigos ni prevenidos ni con medios suficientes para resistir á sus bien apercibí* dos contraríos.
Otro resultado hubieran tenido aquellas empresas m el prior de Crato tuviera tropas veteranas que ft* Gilmente pudieran impedir el paso de rio tan cauda- ^ loso como el Duero, y si Soult no se descuidara bas^ ta el punto de encontrarse al amanecer del dia 13 de mayo con que los ingleses habían pasado sosegada* mente el Duero y fortifieádose en edificios inespug* nablesd^eel momento de su ocupación.
Por el oeotrario el ataque de 04^orto desde la orilla derecha es fácil , y nada puede resistir en ln
cíodad al de un ejército bieo pertrechado t que quedina ooa vez dentro de ella en disposición de baoer una campaOa ventajosa, tomando por base el Duero yporlíaea principal de comunicaciones la general de 0-Porto á Tuy« que es la mas fácil y cómoda.
La de Chaves y Braganga » ademas de ser mucho maadíialada , crasa un territorio muy ispero y poco publado, fallo en general de recursos y con muy malos cinmios. Sobre todo el Tamega es un obstáculo
f jderoso enüna guerra nacional en que el país tome uoa parte activa» £1 mariscal Souit en 1809 » sor» - prendido en 0-Porto y teniendo por imposible la retirada por Braga por las circunstancias mismas que inpdienm su invasión por Tuy , se dirigió á Vallon* goooD ¡Otenlo de pasar el Tame¿a en Aoiaraate; pm borladas sus esperanzas por d temor del ge* neral Luisón, que la ocupaba, de verse separado de 0-Porto por los ingleses que tenia á su frente t tato Soult que decidirse á volar su material de guena y enriscarse por la sierra á Guimaráas en la CMca del Ave. Pára pasar la sierra de Santa Cataha era necesario seguir sendas de cabras, y los soldados franceses que iban muy cargados con el botin
de 0-Porto , sufrieron mucho en el tránsito de aqiieUoi montes. Aun tuvo el pensamiento su general de dii^'rse á Chaves para volver á Orense por d camt« Qo mismo que habia llevado en su invasión ; pera ooapada la plaza por los portogueses no era fácil el pasoi y prefirió el de Ruiváes y Montalogre , pudíen»
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do « gracias á su heroica resolucioa, ¿ trabajos ; penalidades sin cuento , combates repetidos con las guerrillas del país y vanguardia de Beresford que le acosaban sin desosó , y Ja pérdida de los poco» bagages que se habían salvado en Vallongo, llegar i Orease con sus soldados estenuados de cansandOi descalzos, caá desnudos, habiendo caminado con frecuencia sin víveres con lluvias torreatales, dea» contentos de sus geíes y de sí propios*
El paso del Duero en Miranda y Freixo d' Espada á Cinta es dificilísimo, segua hemos dicho al describir el Duero en la parte en que corre de N. £. á S. 0., taato por las condiciones suyas como por las del terreno que después hay necesidad de atraveaar para dirii^irsc á la*s principales pol)laciones de Trazos-monte? : asi que para verificar la invasión en Portugal dirigida á la ocupación de 0*Porto, es predaa buscar otras vías. La entrada por Alcaüices ó h Puebla de Sanabria, tiene, ademas de la necesidad!
de conquislar la plaza de Braganga , la de recorrer después un largo trayecto de un pais pobre y valeroso , y atravesar el Tua y el Tamega por camimis' que si hoy se hallan reconstruyendo es con tal lealitud , que según los estados del sefior Aldama m su obra ya citada, en la carretera de Braganga á Villa Real trabajaban en 1855 tan solo sesenta opesarMi cuando la distancia es de 116 kil. La de Chaves oo «frece tantas dificuílades, pues que solo sus forú^ ficaciones pueden impedir la entrada» aunque el te^^
iteoo que posteriormente ha de irse conquistando es
íambieu de malas condiciones. Una vez ocupada CbaveSt el camino, si bien, repetimos» es malo, esinuy convenieníe para el flanqueo de los ejércitos que ^teian la línea del dlino que puede aislarse pur este movimiento. Pero la línea verdaderamente mi« litar de invasión es la de Tuy á 0-Porto por Draga, y no sin lazon ba sido fortificada la del Mifio con tanta plaza, siendo tan escasas en el resto de la frontoa septentrional con Galicia y Zamora. Es necesafio tomar las plazas del Mifio para asegurarse las co« nnnicacioaes con España , pero una vez ocupadas, edrie una base fortisima de operaciones que tiene el complemento de sus condiciones militares en el canteo ya descrito de Gbaves y en el de Montalegre,
La intervención espafiola en 1847 ofrccícj el as-» . pacto de una invasión general , pues que en Estro* I wdm's y Andalaefá se ayudaba al gobierno porta^ gués contra la revolución , mientras el teniente ge* Mil don Manuel de la Concha , al frente de un brí* fiante ejército , combinado con tropas que de Galicia ^pDÍeron las líneas de Valen^a y Chaves ¿ Braga, en* trt porBraganga, Mirandella, Mur^a, Villa Real, Aanffanto y Yailongo. Las circunstancias de la camftta que tenia todas las condiciones de civil , la acogida que se daba á los españoles en todas partes, no I csperimmtando mas que alguna pequella resistonda» ' j la benevolencia de su ge fe que supo conquistar*
I m td «ttmacion entre los oaturalest qne una de .
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las condiciones impuestas por la Junta revolucionafia de 0-P6rto era qoe permanecieseD noeatro oouh
patriotas en Portugal hr.sta hacerse las üue\aseleccionea, contribuyeron poderosamente á ia rapidez da la eapedtdon , que el 16 de junio ocopaba C Braganga, y el 25 se hallaba en las puertas de O-Porlo, imida á las tropas de Galicia, m (Oros oMáMÍMfai, imiet terreno.
Bemoa dicho qúe en la cuenca del Ereama y Adaja podian considerarse comprendidos el Cega y Zapardiol, que tienen su curso á E« y áü. de aquellos, y efectivamente la constílucioo orográfica de las vertientes septentrionales de la cordillera Carpetanaparacen eatender loe límites naturales de esta cooioa hasta comprenderen el¡a los valles inmediatos que fe abren ai Duero, en su dirección occidental, en la awaeta qne después rompe su corso á S.O. entre CastroLadrones y la afluencia del lórmes.
La circunstancia de no existir cootrafuertea notables que corten la elevada llanura de la región del 0uero en esta parte inclinada insensiblemente este rio, beee difícil la delimitación de los anueotes suyos encerrados en estrechos barrancos que apenas cortan la monotonía de páramos sin fin, poco habí*
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írecuentemeiUe los cubren.
La caeaca del Eresma y Adaja con loa valles <lel €egi, del Zarpadiel y demás ríos que á sa O. van il Duero, se lialla limitada al E. por la diviso* m con el Doraton, que afecta un lomo suave, ar« raDcaado de Somosierra al 0. del puerto de Linera, y estendiéodose al N* por anchurosos páramos cu* biertos á íntérvalos de pinares, cuya constitución leveian varías lagunas pantanosas que se encuentran 60 la planicie mas elevada de ellos* Al S. cierra la cuenca la cordillera Carpelo- Vetónica desde el menekmado puerto, próximo y al O. del de Somosierra^ hasta el estremo occidental de las Parameras de Avi'» la t en el arranque del collado que las separa de la «erra de Avila, donde se encuentra el puerto de VtUaioro, en la divisoria con el Tórmes. Al O., esta iMma divisoria limita la cuenca, dirigiéndose si Due^
ro, hacia el que vierte todos los rios y arroyos quo endirecaon septentrional van á afluir entre la en» Inda del Adaja y el punto de cambio de direccioa que hemos señalado , y que son • coaio ya autos dicamos , el Zarpadiel , el Trabancos , el Guarefia y
otros arroyuolos mas occidentales. Por el N., el Duero en Qoa esiension de mas de 200 kiL corre, según ya ftOHBos dicho, recogiendo las aguas de todos estos ríos J»r su izquierda » y formanao una barrera entre &m- ^lis orillas.
El Gega nace en la cordillera Garpeto-Vetónica,-