Geografía historico-militar de España y Portugal, escrita por el coronel don José Gómez de Arteche · Unidad 89 de 216
Unidad 89 · 2B2 CAPULLO IV.
Texto completo en español de una edición de dominio público con fuente y huella registradas.
2B2 CAPULLO IV.
(acilitab&fi' la fuga de tos ginetes manchegos ntimlkM por la iniaatería, mieotras que á los cien pasos sobre cuaiqutdra de los flaocoe encoatraban abrigo oootia la caballería que no podía enriscarse por donde los mismos naturales del país teoiao que trepar coa al caballo de mano, defeodiéndoFe con sostrabooosé escopetas manejadas con singular destreza. So!o con decir que el paso de la divisoria por el camino de Yébenes á Ciudad-Real se hace por un puerto, llamado de la Matanza por la de una antigua bataiiat cuja altitud sobre el nivel general del camino seri da unos 10 á 15 metros» se comprenderá lo estraOo de aquellos montes que se cruzan por el pie de la Cakfe» riña, una de las mayores alturas que en elios se eacuentran. Nadie al ver aun de bastante cerca esie monte cónico supondrá lo impenetrable de su maleza, lo intrincado de sus rocas; y es lo cierto, que muchas veces nuestros batallones, tan ¿giles y taa diestros en la guerra de montaíia, ao han podidodar con los guerrilleros escondidos, en su aspereza»
Los valles y sus frescos prados forman dehesas riquísimas, entre las que se distingue la de Guadaler* za, perteneciente al Colegio de Doncellas Nobles ds | Toledo, vigilada desde el castillo feudal del mismo nombre de la dehesa, en estado perfecto de coas»
vacion, habitado por los guardas y algunas veces por los destacamentos 4e tropas .que operaban ea \» montes.
£1 núcleo principal de estos queda algo la St ea
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la cuenca del Guadiana; pero la divisoria, por el ^'QQtrario, se dirige desde las Guadalerzas al N. basta tos altos del Molinillo, donde sigue en la misma dirección general al 0. arrancando de ellos una de tas piiacipales sierras que aislada y escueta va al Jb^. por TAenes á ramificarse y desaparecer cerca de Hora. Has al K aun» se vé otra sierra mas baja ya, y que ti terminar en Almonacid sustentando su elevado castillo, testigo de un desastre contemporáneo, se derrama al Tajo rompiéndose sus asperísimas rocas m derredor de Toledo.
En la misma dirección de E. á 0. con varias infleanmes, sigue la cordillera por el llamado cerro del Buey y montes de Retuerta, parte componente todafVía de los de Toledo, esparciendo ramales en direotíon perpendicular de vez en cuando y presentando ,ix^dos, sino muy altos, de bastante difícil acceso. ^Lnego toman aquellosr un rumbo mas indinado de •N.O. áS. E, formando sierras ó lomos agudos como ^ de Iraelat las Rallas de San Bartolomé y la sierra
de Altaaiira, por la que se encamina la divisoria
basta la proximidad del Tajo cerca de Puente del Anobispo, separando de las aguas de este rio las de J&aadarranque que aüuye al Guadiana , cuyos valles se unen alli por el puerto de San Vicente donde se isa! va la cordillera.
En d estremo N. O. de la sierra de AUamira em^ pieza é delinearse la deGoadalupe, unida i los monotes de Toledo por el territorio de la Jara, de una ma-
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ñera que permite fácil comuaicacioo aprovechada muchiui veces por las guerrillas para correrse desda Ja Mancha hasta la frontera de Portugal sin ser ohser* Ttdas ni poder s<*r perseguidas.
La sierra de Guadalupe, cuyo nornbrc, asi como el del célebre mouaaterío que Bory de Saint Viooeiit equivoca con el de Yuste, es debido á un humilde ría» chueto que nace en la falda meridional y correal Guadiana, contiene en uno de sus principales estribos las Villuercas, picos los mas elevados de la cordillera Qreto*Herminiana» La sierra va de N* £• á S. 0. y esi
como dlcvada, áspera y cortada por profundas qute» lins donde no por eso deja de labrarse el terreno, á bien no tanto como en las Viiluercas, en cuya eaCeosioQ de unos 12 kil. de N. 0. á S. á pesar de las nieves y de las tempestades, se ve en una gran parte
labrado haciéndolo mas pintoresco aun los hermosa casta&os, robles y encinas que se crian naiuralmeo- (6 en él.
Gomo todas las montañas elevadas, la sierra de Guadalupe es origen de varios rios, que si no tomaa
grandes proporciones es por la proximidad del Tajo f del Guadiana, que á muy corta distancia de la créala se enriquecen con sus aguas. Los principales ccirM al N. y son el Ibor y el Aláronte que en su nacimieata bajan lamiendo las faldas opuestas de las Villuema^
y divergentes después con unaf;ran inclinación, dejan entre sí y el Tajo, á que afluyen , las sierras de Deleitosa y Mírabete, cruzadas por la carretera gaea*