Hampa : antropologia picaresca · Unidad 118 de 221
Unidad 118 · 264 PSICOLOGÍA GITANESCA
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264 PSICOLOGÍA GITANESCA
• mucho menos lo que en ellos existe como elemen* tos embrionarios insuficientes del comercio y de la industria, que lo que se puede llamar su constitución profosiontíl parasitaria; porque lo pai*asitario hoy en día, principalmente tratándose de asociaciones de esta índole, se aprecia como puro profesionalismo.
Más adelante, al tratar de la psicología ladronesca, nos ocuparemos de fijar los cai-acteres del parasitismo, y lo que hemos de decir iKxlrá retrotraerse á estas consideraciones; pero ahora, fijada la posición de este pueblo, que se. distingue por su inquebrantable nomadismo, y revelando esta persistencia lo que el parasitismo — que es de índole nómada — revela siempre, es decir, la carencia de una verdadera base sustentadora en el orden natural, en esta como en cualquier otra base, la falta de estabilidad determina la movilidad, de manera, que á partir de este origen puede ser orientado el estudio de la actividad gitana en sus más características manifestaciones. . . ^'
Hemos dicho que el lenguaje gitano, como' lenguaje profesional ó instrumental, debiera considerarse en dos manifestaciones muy conexas con el peculiar nomadismo de estas gentes, referibles al instinto de orientación desarrollado en las orientaciones geográficas y en las orientaciones psíquicas. . i
«Es extraño, dice Colocci (pág. 181), que.no conociendo la lengua, ni teniendo ni comprendiendo las cartas geográficas, estos errantes puedan pe- ^
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i regrinar sin extraviarse en lo más mínimo, cono-
* ciendo las atajos, los lugares de etapa, distin-
guiendo quiénes les permiten descansar, quiénes, por el contrario, les son hostiles, en qué posadas T pueden refaccionarse, en qué fuentes abrevar sus
cabalgaduras, etc. Hemos encontrado en los Apei. . niños de Fossato algunos zíngaros de Hungría que
; recorrían aquellas montañas como si marchasen
T por su propia casa, y tal vez más acertadamente
. que los mismos habitantes del país; y hablamos
en Kadi-keni (Asia) con una tribu de zíngaros napolitanos que iban á Iskimid con la misma facilidad que si se encaminaran de Ñapóles á Ca- * serta.
»Por algunas investigaciones hechas, que encontramos confirmadas en algún escritor, hemos llegado á la convicción de que existe una topografía aparte y un itinerario especial para todo pueblo de la Corte internacional de los Milagros. Ladrones, fugados, desertores, contrabandistas, \\ zíngaros, conocen estos itinerarios á la perfección.
' Una palabra, un signo, una indicación, les hacen
comprender si tal vivienda es lugar de amigos ó I enemigos; si tal pueblo dará ayuda, si ofrece ries-
I go; si tal mesón aislado es un consolato ladrones-
co, ó por el contrario, una trappola á servicio de 4 ^ la gendarmería.
»£stas trafile son perfectamente* conocidas de los zíngaros, los cuales viajan con seguridad disponiendo de medios particulares, desconocidos de los profanos, para dejar indicaciones de su ruta.