Hampa : antropologia picaresca · Unidad 166 de 221
Unidad 166 · P8IC0:0GfA LADRONESCA 383
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. El más individualista de todos los derroteros es el antropológico, aunque presumo que ese individualismo más parece un alarde que una convicción.
Parodiando lo de «no hay pleuresía, sino pleuríticos», los antropólogos establecieron el indivi-
: dualismo científico en la Antropología criminal, con el axioma «no hay delitos, solo hay delincuentes.»
Con esto no se reconoce en el delincuente una individualidad, una personalidad, sino que, con-
^ cordando con el axioma clínico de la pleuresía, el
•delincuente viene á constituir un caso de una determinada perturbación, que es el delito, análoga á otra determinada perturbación, que es la enfermedad.
El caso delincuente, en la concepción antropológica, viene á ser análogo al caso clínico, hasta confundirse con él en algunas de sus representaciones, y, sobre todo, en la concepción total de la teoría lombrosiana.
. En sus comienzos esta teoría se acomoda principalmente á la concepción evolucionista. El principio general de la vida es la evolución. En la especie humana hay seres progresivos, que son los que representan la escala de los hombres civilizados; hay seres retrasados, que son los salvajes; y hay seres regresivos, que son los delincuentes. En el ser progresivo, la constitución orgánica y psíquica está mantenida en el medio de civiliza-
. ción que la produjo. El retraso de los salvajes es
PSICOLOGÍA LaDRONRSCA
concordante con el medio natural^ que representa el período primitivo, el período remoto en la historia humana, y por eso corresponde á los remansos en que viven las especies zoológicas que llama Darwin fósiles vivos. La regresión de los delincuentes, es regresión porque se produce en el medio civilizado, constituyendo una decadencia de la personalidad progresiva, que abandona su posición superior en la escala natural para caer en el estado salvaje. De aquí que el delincuente» según la frase de Lombroso, sea un salvaje viviente en medio de la espléndida civilización contemporánea. De aquí también que la condición de esos seres regresivos se explique por la «ley de las detenciones de desarrollo», y se comprenda en el concepto general del atavismo.
Este proceso de las detenciones de dessarroUo— que Sergi ha pretendido darle realidad con su ingeniosa teoría de la estratificación del carácter, suponiendo que nuestra constitución psíquica tiene un elemento fundamental que en el estrato inferior condensa el período primitivo de la vida del hombre, en el medio el período de la vida de la tribu y en el superior el de la familia, y que sustituyéndose en función un estrato al otro en el progreso evolutivo, quedando los inferiores en estado latente, pero capaces de volver á entrar en función si los estratos superiores se aniquilan ó se anulan, — por ser análogo en la teoría de la degeneración de Morel, en la teoría evolucionista de Darwin y en la teoría antropológica de Lom-