Histeria y sugestión · Unidad 1 de 68
Unidad 1 · QONZALEZ MARQUES
Texto completo en español de una edición de dominio público con fuente y huella registradas.
Estudios de psicología clínica
5.a edición (revisada por el autor)
BUENOS AIRES
Talleres GrAficos Argentinos de L. J. Rosso y Oía . Belgrano 475
INTRODUCCIÓN
Utque in corporibus, eic ín imperio, gra- ♦issimüs est morbua, qui a capite diffuaditur. — Plinio J., Epist. IV, 22.
El estudio de los accidentes histéricos ofrece aspectos novedosos e interesantes en su triple fase: clínica, ex¬ perimental y terapéutica. Su análisis psicopatológico nos permitirá aportar algunos elementos propios al proceso de revisión nosológica de la histeria, activamente inicia¬ do en estos últimos años. Todo el material científico que se analiza en esta obra ha sido personalmente observado por el autor en el servicio de Enfermedades Nerviosas de la Facultad de Medicina, de que fué nombrado jefe de clínica a fines de 1900, a propuesta del profesor José M. Ramos Mejía. Es, desde ese punto de vista, una de las primeras manifestaciones originales de nuestra na¬ ciente ciencia médica.
Precede a los estudios analíticos una síntesis crítica de las doctrinas relativas a la naturaleza y patogenia de la histeria, tema no exento de controversia; sometien¬ do la diligente información bibliográfica al contralor de la propia experiencia, procuramos atisbar alguna conclu¬ sión sobre la fisiopatología de la “gran neurosis”, harto enmarañada por las heterogéneas doctrinas expuestas antes y después de Oharcot.
Desde el punto de vista clínico no se limita este volu¬ men a la descripción de observaciones personales encua¬ dradas dentro de tipos ya definidos.—Analizando los ac¬ cidentes sensitivos y convulsivos de la neurosis se pone
560597 L
JOSÉ IXGENIEBOS
de relieve la importancia de la sugestión como causa de los mismos, la instabilidad de las anestesias histéricas, el valor del hipnotismo para la experimentación psicopatológica, las ventajas de la psicoterapia sobre el trata¬ miento farmacológico.—El capítulo sobre los pretendidos síntomas de la hemiplegia histérica subvierte las ideas aceptadas hasta hoy por los tratadistas acerca del diag¬ nóstico diferencial de las hemiplegias.—Al estudiar la risa histérica se clasifican, por vez primera, las diver¬ sas formas clínicas de este accidente respiratorio.—La experimentación hipnótica permite proyectar alguna luz sobre el mecanismo del hipo histérico, sugiriendo una nue¬ va interpretación fisiopatológica de su proceso funcio¬ nal.—En ell capítulo destinado a estudiar los acciden¬ tes tróficos de la histeria desfilan algunas observaciones poco frecuentes, análogas a los “estigmas” observados en muchos “santos” y “poseídos”.—La observación clí¬ nica de fiebre histérica inclina de manera decisiva a aceptar la existencia de este discutido síntoma, por los efectos de la sugestión experimental sobre la tempera¬ tura; los actuales conocimientos fisiopatológicos autori¬ zan a formular un nuevo concepto de su patogenia.—La observación relativa al tratamiento de la abulia de los bebedores, puede sugerir indicaciones terapéuticas para corregir ciertas formas de dipsomanía.—Por fin, entran¬ do al terreno de los accidentes mentales, el estudio de las obsesiones e ideas fijas va precedido por una sínte¬ sis de las últimas doctrinas, al que signe nn análisis psicológico de sus manifestaciones en la histeria, la neurastenia y la psicastenia, con particular aplicación a su diagnóstico diferencial.
Otros capítulos, sobre la astasia-abasia, el mutismo histérico, la disnea, etc., confirman la eficacia de la
terepéutica sugestiva; algunos son casos de curación in¬ mediata. La enferma llega tullida al hospital, y sale ca¬ minando; muda, y se retira esparciendo alegre cliáchara; ahogada por la disnea, y vase respirando con ritmo normal.—Poco deben sorprender estos resultados de la. psicoterapia. Solamente de ella, en sus diversas formas, valiéronse en todo tiempo los taumaturgos de las más lejanas y diferentes religiones, perpetuando la creencia en los “ milagros ”, cuyo fino análisis psicológico reali¬ zó científicamente Charcot, en su conferencia “La foi qui guérit”, y más tarde Anatole France, con criterio' de esteta y de filósofo, en un capítulo hermoso de su “Jardín d’Epicure”. ¿Por qué no deberían los hombres de ciencia repetir en sus clínicas los “milagros” prac¬ ticados otrora por taumaturgos incultos?
Un objetivo terapéutico complementa el propósito clí¬ nico y experimental de este libro: justipreciar el valor curativo de la psicoterapia en los accidentes histéricos. Con tal fin, en un capítulo final sintetízanse los actua¬ les conocimientos sobre el hipnotismo y la sugestión, comparando las doctrinas de las diversas escuelas y es¬ tableciendo su valor experimental y terapéutico.
Los presentes estudios de psicología clínica no cons¬ tituyen un manual de vulgarización, ni forman un tra¬ tado sistemático; los libros de esa índole pertenecen al género didáctico, pero quedan fuera de la investigación científica y excluyen toda originalidad. El lector sólo encontrará aquí observaciones personales, analizadas mediante las disciplinas metodológicas menos inexactas. En ese concepto puede este volumen complementar' mu¬ chos puntos obscuros o descuidados por los tratadistas, contribuyendo a la revisión de los hechos y las doctri¬ nas relativas a la histeria y su tratamiento.
La ciencia no termina nunca, porque es incesantemente perfectible. Este libro refleja una etapa de la ince¬ sante evolución a que están sometidos nuestros cono¬ cimientos, acercándose sin cesar a una mayor concor¬ dancia entre la razón, que construye las hipótesis, y la ^experiencia, que las somete al contralor de la realidad.
Buenos Aires, 1904.