Histeria y sugestión · Unidad 46 de 68

Unidad 46 · HX8TKB3JL Y SUGESTIÓN

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dose estos síntomas con jaquecas frontales y fronto-4am¬ párales. No tiene zonas anestésicas o hiperestésicas de la piel, ni ovarialgias.

En suma, nos encontramos frente a una histérica que presenta un tic rítmico, produciendo el sindroma del hipo.

En el "desarrollo de este accidente influye de manera muy marcada la imitación. Nuestra enferma ha visto otra igual, se preocupó, temió sufrir un trastorno análo¬ go, acabando por sufrirlo tal como aquélla lo tenía.

Dató curioso: la madre de esta nina, tres meses des¬ pués de curada su hija, concurrió al consultorio del Hos¬ pital San Eoque presentando un hipo histérico irregular, de forma abortiva, imitado de su propia hija. Pero el hecho más probante de la influencia imitativa en su pro* ducción, lo tenemos en las epidemias de hipo, como la del convento de Monterrey y las descritas por Raulin, ya citadas.

-Moreau, en su tesis mencionada, recuerda el caso, des¬ crito por Savage, de tres niñas que fueron atacadas de hipo tres días después de la llegada de otra enferma, cuyo hipo era continuo. Boerhave cita la epidemia ob¬ servada en el Hospital de Harlem. Berdach (18) ha re¬ ferido recientemente la historia de otra epidemia de hipo, desarrollada en una escuela, siendo atacadas diez y seis niñas en el espacio de ocho días, sobre un total de treinta y cinco educandos; la primera enferma pre¬ sentaba signos claros de histeria y la segunda inició su hipo después de un ataque de convulsiones histero-epileptiformes.

En muchos casos el hipo no resulta de una imitación directa, demostrable. En una enferma nuestra, que ha sufrido diversos accidentes histéricos, aunque no pre¬ senta ataques convulsivos, el hipo suele comenzar des-

(18) Bbbdaoh: “Sipo epidémico”, B^UUtin medical, 1807, yol. I.

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pués de grandes emociones, iniciándose por bolo histó¬ rico, constricción faríngea*, disnea y continuándose por hipo con ritmo acelerado; el accidente suele terminarse cuando se duerme.

Todas las emociones intensas y repentinas pueden pro¬ vocar este accidente. Morean narra de una joven a quien le sobrevino consecutivamente al terror produ¬ cido por un coche que casi la aplastó; en otro caso sigue el hipo a una violenta reprimenda, y en muchos lo pro¬ vocan las contrariedades amorosas. Kaymond y Janet (19) refieren de una niña en quien sobrevino después de un prolongado surmenage, seguido por trastornos digesti¬ vos, gran terror y un estado emotivo persistente; pri¬ mero sobrevinieron vómitos histéricos, luego eructos y por fin hipo del mismo origen.

La menstruación y sus perturbaciones, los traumatis¬ mos, las infecciones agudas, etc., pueden también ser factores ocasionales del hipo. Lathould refiere un caso consecutivo a la ablación de una exostosis sub-unguial y Avezou narra de un herido a quien bastaba tocar la pul¬ pa de un dedo para provocarle este accidente. Kenzi (20) describe dos casos de hipo sobrevenido al declinar una infección de influenza, curando el uno espontáneamente y el otro por sugestión.

En un caso de Weill apareció el hipo durante la con¬ valecencia de una viruela; repetíase cada cinco o diez minutos, por accesos, sin acompañarse de ninguna otra manifestación de la neurosis; desapareció después de tres años, reapareciendo pocos años más tarde, durante la convalecencia de una fiebre tifoidea; en este segundo período el hipo sobrevenía bajo forma de accesos, cuatro o cinco veces por día, acompañándose de crisis de his¬ teria convulsiva y fenómenos de incoordinación motriz

(19) RAymond y JANkt: Névroses et idé es fixes, II, pág. 371.

(20) RenkI: Riv, Clinica e terapéutica, Napoli. nún»:. 2, 1895.

de los miembros inferiores, durante la marcha o la es¬ tación de pie.

En rigor puede afirmarse que la imitación es la causa más general de este accidente histérico, pero es causa puramente ocasional. En primer término tene¬ mos, como base indispensable, la predisposición neuropática, lo que llama Bernheim la diátesis histerógena. En este sentido, el factor hereditario y las demás cau¬ sas generales no influyen para provocar especialmente el hipo histérico, sino determinado la histeria en general; la predisposición al hipo no difiere de la predisposición a cualquier otro accidente histérico. Los factores oca¬ sionales motivan el estallido del accidente; la imitación influye para que se manifieste bajo cierta forma.

III. — Clasificación de los tipos clínicos: continuo,