Historia de la deuda contraída en Londres · Unidad 59 de 60
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Sin embargo, podría decirse que la Nación al cabo de cincuenta años habría pagado $ 40.966,127 18 por cuenta de los $ 18.086,743, ó lo que es lo mismo, que habría un exceso de $ 22.879,384 18; pero esto es simplemente virtual, porque calculando los intereses del capital anticipado por el Gobierno durante el tiempo marcado por la diferencia de los plazos, de trece á cincuenta años, el ahorro seria de 1 26.768,353, lo cual daría una diferencia de $3.888,968 72 en favor del Erarío.^
La conveniencia para el Tesoro es, pues, clara y manifiesta; pero no lo sería menos la de las Compañías, porque recibiendo su subvención en esa forma y suponiendo que su; colocación se hiciese al 68 por dentó, la subvención por 1^^ lómetro vendría á uet siempre de $ 5,518, y su importe total de $10.607,270 18.
1 En el cálcalo anterior no hemos buscado nna rigurosa precisión científica, porque linbieía sido neoeserío emplear demasiado tiempo, del cual no hemos podido disponer; pero pneSe obtenerse con todaexactitnd sacando los intereses de las diversas cantidades q^e. por aioTtiiafflion adeudaba el Gobierne despnea de kw trece afios. Las fórmvlás matemiticaí dan on resoltado exacto.
Tal 68 el resultado á qae se podría haber llegado en la ctteStíotí ferrocarrilera, sobré todo, dorante el a^o de 1^81 á 198^^' primero de la prosperidad fiscal/ en que hubiei^ sido Jumamente fácil realizar la combioacloD, asegurando á los tfttílós un porvenir lisonjero con el pago cumplido y regular de las obligaciones que se hubieran contraído, cosa háceáe* rü f posible, Como lo demuestra la enorme suma que de en; tíincés á 1884 se ha cuWérto por ferrocarriles.
^' dIíi embargo, estos errores y todos íos otros que hemos señalado produjeron la crisis fiscal que llevó sd Tesoro al est^o láníentablé en que se encontró á principios de 1884.
' ^iiá^sítuacion del Tesoro en Febrero de iífei era verdáderámeñte insostenible, ¿as rentas principales de la Ilación reportaban un gravamen tal, que no dejaban libre á la Admiftistfácion la cantidad indispensable pdárá cubrir ía lista civiL *''18egun los datos que aparecen deí ^a Memoria de hacienda de 30 de Setiembre dé 1884, los jnavámenes que reporto* baní las Ventas eran como sigue: '^' '^ ' ' '* ' ' ' ' '" '
Aduana de Teracruz 84.87 por dentó.
rdeiJadéHazatlan......... ......^ 8l!8Í7 V> ' ,r
Mein áe Manzanillo 1.: :. 81.87 ., '^
IdéiñdéTainpico.:.. ..!.... ...-:---.:. M.87 S; J;
IÍIémi!(e Matamoros...... l.l-.^J ^1.87 „ ,**
rd&k'ieÓainpeche ..,,.... 80.3^ „' ^J
Idéin dé FronH;erá... .•J\;.....'.J tíÓ^Sit ,, ,i
MenadéPro^so...: ..:::..:.; «b.«í j; J
HeiüdeÍNiípatn.. ..:... ....,:. «0.87 ;; „
itedeOtiayma*. ..:.. : *75.&t H ^i
Á^ñ^Aela:Paz,'SallnaOruz,Tónál&y '^ ^^
PasodelNorte 75.'87 „ „
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ííteW A9 Quitpvaqnit», Npgíili^s, Sá^ajie^
/Dpjpfll^pdo pl prodiwto totel íte las íiduaHas w ftqn^l i»ño 0A(^ J9» 4 J7.i06,7OO 53^ ^J gv^YÁmm í|lft« wportabap aspen-, dia á $ 13.848,160 30, 6 aejí^ i|ae la j}»rte IJbr^ y dispooibte pp iBXQedi# de | 3h5í»>540 ;?3.
"i;$te fliwpJe depwstweipq, díioi^ el ^(^cretertQ 4® J^- cj^nd»! m^ e;w5fl«a}áa de je^trar .en m&» detalles para poppp <^ íP^i^iftw^iíDili^^ta quépnnt/opra ^ififiil h situaeion del Jür^ rio, puesto que representando los piüoductps de las adoau^ vjt^twm 7 fronterizas ujp^s tre« qpí»tas partes del total de las Ineptas MpwJjbs, y estando ^raví-da» en la «norrpe pw^ ppíPW* flPfi #Pah?k de verse, ^» supooiewdo ^le lin|Mesea ^^q ^b^oji^tam^ntie li()res todas las demas^ era Imposible hacer con solo dA9 qmotjis partes del (producto Dormal de la9 Tfftt^^ los ^tPS (üQ^sigpa^psen el presupuesto^ esto es, cuhpx fm dP^P m^QB^? de p^w los servicios calculados en ^)fpyjs^)^ de m ^nfs¡^Q d^ fcrewt» y tantos millones,''
":perp pi er^ i^nw»amftnte los expresados ep Ja anter^^ 9f^W^ los fi^v4jj)apQs que pasaban sobre las aduanaa, ni la« dPIP^A o^c^as i^ .reatas ji^niau lib^s sus productos, pues la ad^An^a 4p Ver^rii;?! jpor e^finjiplp, aparte del 84.87 por cieu- ¿» finwWPiPPíí4o mm9 {icaba 4e verse, tenía que exbibür $ 1,000 diarios á los Sre;^. (G^qtbelV I ?9iOOO cada semana al.
§r. fí«w» lí^|w«<ÍP» y aw baper tawW pajgos semaaarios á
los Sres. Doussine, Olivier y algunos otrqs ooiueroiautes.
'^Twnl)ÍAQ 1{W Aduanas de Nuevo -j[4aredo, Mazatlan, TftwpicQ, Frontera, y o^raa varias de iaiportancia teuian con-, slpadp^. 9uaut49S0s pagos para amortización de órdenes procedentes de ministraciones hechas al Gobierno y ya gastadas al encargarme de lai Sectet^rí^ ^n el mipip caso se eneon-
traban las principales Jefaturas de Hacienda, pnes, por ejemplo, la de Yucatán tenia consignado el pago de subvención correspondiente á las líneas férreas del mismo Estado, y las de Puebla, Yeracruz, Jalisco y otras yarias tenian á su cargo órdenes en cuyo pago invertían la mayor parte de sus productos. También estaban gravados los de la Administración de Bentas del Distrito, los de la Dirección de Contribuciones y los de la Lotería Nacional.
^'Por último, se hablan hipotecado diversos edificios públicos y arrendado las Gasas de Moneda; de suerte que estaba enajenada la mayor parte de las rentas de la Federación, y casi agotadas las fuentes de donde pudiera derivarse algún recurso extraordinario.**
Si el presupuesto de egresos de aquel año se hubiera calculado en $ 29.653,996, el gasto mensual hubiera sido de. . . 1 2.471,163, y como los ingresos no llegaban ni á la tercera parte de dicha suma, la bancarota era completa y de todo punto imposible atender á los gastos públicos.
Para vencer esta situación el Gobierno continuó su sistema de descontar las rentas públicas que le quedaban sobrantes, de contraer nuevas obligaciones y de levantar nuevos empréstitos de pronto reintegro con los Bancos con motivo de la fusión que se verificó en el mes de Mayo. El mal se fué acrecentando de dia en dia, la bancarota fué asumiendo colosales proporciones, los pagos de la lista civil se suspendieron casi por completo, los contratos dejaron de cumplirse y el desastre financiero llegó á su colmo.
En este estado recibió la Administración el General Diaz el 1? de Diciembre.
Las asignaciones de las aduanas se hablan aumentado en Yeracruz hasta el 87.87 por ciento, en Mazatlan y Manzanillo hasta el 84.58 por ciento, en Tampico y Matamoros has-
1 MeaorU de Eadenda de 1888 á 1884, págB. 73 á 74.
ta el 94.87 por dentó, en ÜI'nevo-Laredo, Mier y Oamargo hasta el 88.37 por ciento, y en el resto de las aduanas hastia el 78.37 por ciento. Las contribuciones directas del Distrito estaban enajenadas en su totalidad, la Administración Principal de Bentas estaba gravada por el contrato de 10 de Octubre en $ 2,000 diarios, y en su totalidad cedidos al Ban* co de México los productos de la Lotería fTacional.
La vida de la nueva Administración era imposible con aquella situación financiera. Por pingües que hubieran sido las entradas del nuevo año fiscal, el sobrante no podia exceder de $ 4.000,000, y con tan escasa suma no se podia cubrir un presupuesto de $ 40.000,000 como el de 1884 é 1885, y saldar un deficiente de $ 26.586,615 79 que arrojaba la cuenta de deuda pública en 30 de Junio de 1884.
¿Oómo salvar esta situación? ¿Cómo asegurar la marcha de la Administración pública después de tantos errores cometidos?
Continuar el sistema seguido por el anterior Gobierno contratando más préstamos de pronto reintegro era imposible, porque además de que ya casi no habia garantías que ofrecer, cualesquiera sumas que se hubieran obtenido hubieran privado á la Nación de sus últimos recursos. Levantar un empréstito á largo plazo era de una dificultad invencible, porque la falta de crédito de la Nación cerraba las puertas de las Bolsas eiuropeas, único lugar donde hubieran podido suscribirse las obligaciones. Aumentar los impuestos era más difícil todavía, porque no solohabria de rechaisarlos la Nación agobiada por la crisis económica, reagravada por la crisis fiscal, sino porque todavía estaban frescos los recuerdos de las leyes expedidas ad terrorem por el anterior Gobierno en sus postrimerías para obtener escasísimos recursos. Introducir economías era lo único hacedero en aquellas circunstancias; pero esto tenia su límite.
IJn inteligente escritor mexicano, juzgando esta sitúa-
t9m9? ^^«íaie§ y ffiWcm ,4 pn,? «r^v.e^a/JiíMsalcní^Wft I# Wí.»m y?9W<í.^ <l« lo9 ^«y ifío^ iiue en pjuyei;tfi9 pt^ ^ ppn»
un límite ^fíjB nj? .«^ p«fWtidp t^-^sp?^,.©; íir<iep l^Wi h^ P.« 9WeSí4ad ^j^eno pj^ede eln4ir^; jl# ejcísíW*?^ <^«í í^
seryiQi.ojíf p);e!?tft<iU)p .i^ l^^<>.9i«d;^, fij. faiwp)ffffmt9 A© IflS <íiWr ^,V?S ^n .^.ne ©§t4 PW^9*<}j? í^ íé 4^ J^a Nfl(8tfW, el |^ ^ I9? PÍJ°PPRÍ^9? <»»ÍWÍÍQ9.- ^mñ^^^ ?S*P ]íl»í^ íf#(f? c?S« caapto ^„e ai»f.er^ ^1 j^r^p^ii9 4? ^ífiW^ «iWPR» iW tropezará con un euQffi? «J^J^pieptie. í^a? .fco^i^f))^ wqt^ <5í>fi}í Adal^l^p, }^ i.9.tFQ#W J ?i4«p¿ e| g^et?^9 ^ Mí^í^»»- 4» ®S m í50R>Vwcion ;an9R9|eí*; p^p n<>f ^ ^^^, ^ ^q)^ aligeran un poco la dificultad, no la salvan ni con n^qj^jjjij^^^
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qne ser entonces de muy corto alcance, porqne si bien es cierto qué permitían de momento atender á algunos seryicio| administrativos, no aseguraban cubrir el Presupuesto, dada la reducción del producto de los impuestos en el último año fiscal, ni mucbo menos satisfacerlos saldos de los presupnes* tos anteriores, por contratos en vías de ejecución, por subvenciones ya vencidas, por liquidaciones áe cuenia comento y por saldos de los funcionarios públicos.
Sin embargo, las economías becbas permitieron que se cubriesen los servicios administrativos preferentes, basta la conclusión del año fiscal, dejando á la Oomision de presupuestos la misión^ barto difícil por cierto, de nivelar los egresos con los ingresos.
La Oomision de presupuestos, examinando esta cuestiop. en su dictamen deciá:
'^Bi la Oomision solo atendiera á las noticias suministradas por la Tesorería general, sobre el promedio que en el trienio fiscal, de 1? de Julio de' 1881 á 30 de^uniod^ Í884^ han producido las rentas de la Federación, y que constan !^^T adjunto estado, no vacilarla en considerar equilibrados |[o8 egresos qué debe baber en el año fiscal de isás á 188Í^, con el ingreso probable qué deberla haber en eí mismo período de tiempo, 'porque el Presupuesto de egresos está calculado en treinta y cuatro millones de pesos y en treinta y tre^ millones y medio el de ingresos según la referida poticit^. ^^^ la Oomision tiene que observar respecto de esta jiotíc^a, une si l}ién es cierto, que desdé el año de Í881 basfa eí de 1884 ha habido productos considerables y progre,si vos par^ el Era^ rio federal, puesto que en el número de los añQ3 ind|cáao8 subieron á la cantidad de $ 30.320,322 60, en el seg'unáo lí ' $ 32*808,265 26 y á la muy respetable de $ 37.442,625 88 en el .tercio ; esta bonancible ^ItRa^í^n» W.<%?fVl8??! q^ft güáft jenoso é innecesario explicar, ha qa^ldado natAhlemente, jj% en la actoalidad se están haciendo sentir los efectos d^ I4 im->
previsión, de la prodigalidad y de las desacertadas disposidones con que en la última época se distinguió la administración pasada.
^' Habrá, pues, un déficit en el ejercicio fiscal de 1885 á 1886, déficit que no es posible calcular á cuánto ascenderá y que tampoco es posible remediar con nuevos impuestos y contribuciones, ni aun con el arbitrio ya demasiado usado de aumentar las cuotas de los establecidos.'' ^
La Oomision de presupuestos reconoció, pues, que habiia un déficit en el año, sin atreverse á hacer un cálculo aproximado de la cifra á que podia alcanzar y confesó que no eia hacedero remediarla con nuevos impuestos ó con aumento de las cuotas de los existentes, es decir, la Oomision comprendió que no le era posible hallar la solución financiera de la crisis y recomendó, para hacer menos intensas sus consecuencias, que el Ejecutivo perseverara en procurar la moralidad en la recaudación de los impuestos, reprimiendo el contrabando, y á la vez manejMido los fondos públicos con probidad. .
M problema financiero quedó, pues, en pié, imponente y aterrador, y si es posible, reagravado, porque el Presupuesto de egresos que la Comisión estimaba en $ 33.992,531 58 cubriendo todos los servicios públicos, fué aumentado en su
votación hasta la cantidad de $ 38.903,363 16 ó sea en.
$ 5.000,000 próximamente.
La situación general del Erario, aprobado ya el Presupuesto para 1885 á 1886, y tomando en cuenta el deficiente de los años anteriores por subvenciones no pagadas, reintegro de préstamos y obras en vía de ejecución, era la siguiente:
1 IKotámen d« la Comisión de preiapneitoB de la Oámata de Diputados, eobre el de iafteeoepan el afio fteoal de 1886 i 1886, pág. 2.
Saldos acreedores á deuda' *
pública hasta el 30 dé Junio de 1885, procedentes de los tres últimos anos. . $ 24.043,600 00
Gastos autorizados por el Presupuesto de egresos para 1885 á 1886 $38.903,363 16
Ingresos probables en efectlvo de todas las rentas de la Federación para el mismo año 27.000,000 00 11.908,363 16
Deficiente para el presente a&ofisoal $36.946,953 16
Ante esta situación de la Hacienda pública y ante la falta de una solncion satisfactoria iniciada por las Cámaras, el Secretario de Hacienda no vaciló, y poco antes de comenzar á ejercer el Presupuesto del mismo año fiscal, dictó las disposiciones de fecha 22 de Junio, que comprenden en su dos* arrollo todas las bases de un plan hacendarlo, tanto más benéfico cuanto más rigurosa sea su observancia y aplicación.
Las medidas principales adoptadas por las leyes de 22 de Junio, son cuatro, á saber: reconocimiento y consolidación de la deuda nacional; conversión de la 'deuda flotante ó saldos insolutos de los presupuestos desdé 1? de Julio de 1882; suspensión del pago de las asignaciones especiales de que disfrutaban los créditos que en virtud de leyes y contratos tenían establecida una forma de pago determinada, y reducción de las listas civil y militar, en proporcioii á sus emolumentos.
Acerca del reconocimiento y consolidación de la deuda nacional, poco ó nada tenemos que dedr ú observar después
del estudio qne de ella hemos hechOi al ocupamos de la deada de Londres; pero sí debemos hacer constar c^ae ella tenia que s^ la ba^e primera de todo pl^n que tuviera por objeto reorganizar la Hacienda pública. La causa principal de todos los obstáculos que han embarazado la marcha progresiva del país, y le hi^u evitado obtener mayores ventajas de las mejoras materiales llevadas á término, es la falta absoluta de crédito, tanto en el interior como en el exterior, ocasionada por la falta de pago del servicio de intereses de la deuda j^hlica. Todas las operaciones de crédito verificadas en los últimos anos, en nada se han diferenciado de las que tenian lugar & principio de nuestifa vida' eoinó Kacion fodidpe^íeblié; ídk créditos insolutos de la deuda, cuotiziÁfos á un rnTserable precio, han sido entregados como dinero efectivo, proporcionando lucros indebidos é intereses exagerados á- los prestamistas y arruinando al Gobierno. La primera necesidad, pues, de todo Gobierno honrado tiene que ser levantar el valor de la deuda, arreglar su modo dé pago y evitar que en las futuras operaciones de préstamos no puedan ñga* nx sus títulos como ¿u^tores indispensables.
Esta simple obí^vaeion bastarla para justificar el reconocimiento de la deuda nacional hecho por las leyes de 22 de Judío, si no hubiera, además, razones económicas de tan vulgar percepción, que por sí solas comprueban la exactitud de nuestras a^maciones.
La segunda base de las leyes de 22 de Junio es la conversión de la deuda flotante.
La deuda flotante está compuesta en su mayor parie de saidos insolutos de las listas civil y militar de los últimos presupuestos; de subvenciones devengadas por los pequeños ferrocarriles, las cuales debieron ser pagadas al terminarse la construcción de tos respectivos kilómetros; de vales á pagar ú órdenes de la Tesorería, expedidos so\)re diveraas oficinas pagadoras, por anticipos ó por saldo de servicios con-
tíaiéidoQ; dé práfámoW de pr'ohfo reintegro,, éti ios cuáfés no flé es£í^t6 modo especíaí de pago; de cantidades, en ^d, qaé inmediatamente exigibles, van gravitando ¿óiivé tóaos los prefeupuesíos^sin devengar interés y produciendo un constante déseqnilil^río áí Erario.
Oonvér¿]f está deiidéí exigirte én deiídá ámortiza1)íé ¿da aniiándá^és inmediatas és^ pués^ repartir su pesó ¿o¿af sobre un ^rgo pérfód^o dé anos, dejando á cádá uno dé los réspéctivoá presúmeseos, lá ol^lígácíon de pagar sóíáménfó éisélrvicio de intereses y dé amortización.
Los ñindamentos déntíñ^os én' qiié descansa úná operación semejante, son los mismos qué hemos aducido al ociipalrnos dé la cuestión ferrocarrilera y las recíprocas vén]^jab dé acreedor y deudor son exactamente iguales.
£2s de todo punto iinpbsiblÍB, áiin én las naciones cuyo sistema hacendarlo está mejor árreglaidb', conservar un pérfec- ¿) equilibrio éiifré ío's ingresos y los e^tesoí^, porque cómo la dímíniicioh d aumento* dé aquellos depende dé ñiultifud ae circunstancias imprevistas y de la influencia que detérmí- ¿ádbs factores pueden ejercer sóbrela riqueza pública^ de la cuál son ún reflejo, y él ácrécent^añiíentó dé és£o's está en ré^ láciofl con los diversos servicios inesperado^, qué solopódñáh estimm^e éií ün presupuesto especial y extraordinario, él cSlculb y la previsión son insuficientes para ñjB,T un punto iüédio eñt'^é el müitimutn y él iñlúimútli &f(^i\é cádla üüÓ d^ ellos j)bdriá ál^Céúder.
Para salvar este escollo dé lá cTéhdiá ¿tíáribterá, y átth ñts todaVfá, é] desequilibrio lúett^nat qaép^edé &(iÉÜt entré \oh egresos' y los ingresos, las naclóhé^ bád pr'óéüradb l^liscar sistemas, que poco onetoi^ós én él fóúdó; itóttáfa^an Idb exigencias.
íiáf'ráncláehcóntróíááólucion'dé éáté pf6b!éái^ en lii éfoUibh periódica dé hótíóS dét tesoro, ()ué dévéhg^ndb tA i^dito vai^iablé, <j[ú'd'dépéndé de la iñayot Ó méttoY éüteiUttoá
del plazo en que han de ser pagados, salen á la circnlacion representando las diferencias frecuentes entre los ingresos y loa egresos del año.