Historia económica · Unidad 61 de 160

Unidad 61 · 134 HISTORIA ECONÓMICA

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134 HISTORIA ECONÓMICA

que solían enviar al Concejo sus maestros y custodios. En la ciudad de París formaban la municipalidad los síndicos déla corporación de los comerciantes del agua, la más antigua de Francia, así como en Ruán la constituían el sindicato del gremio de pañeros. En Flandes, Alemania é Italia los comunes que vinieron á ser ciudades libres y poderosas como Amsterdan, Hambutgo, Colonia, Genova, Brujas, Gante, etc., no eran más que grandes asociaciones gremiales que rivalizaban en influencia mercantil é industrial y ponían toda su política al servicio de sus intereses económicos.

Por otra parte, el espíritu de monopolio y privilegio trajo la lucha de unos gremios con otros. Ora sostenían pleitos interminables que duraban largos años, como uno habido en París desde el año 1530 á 1776; ora verdaderas batallas como la que en el siglo XIV se promovió entre las ciudades de Gante y Brujas, que terminó por la sangrienta derrota de los ganteses en Rosbeck, quedando muertos en el campo diez mil artesanos, mandados por Arteweld.

El amor propio y la vanidad de algunas clases agremiadas promovían los pleitos más ridículos: los sastres de Marsella discutían con las costureras sobre el derecho de vestir á las mujeres; en España pleiteaban ruidosamente entre sí los gremios de Valencia; desde muy antiguo sostenían empeñadas litis los zapateros con los remendones, los ebanistas con los carpinteros, los curtidores con los guanteros y todos estos con otros oficios.

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Estos pleitos, las exajeraclones del monopolio, las venalidades de los Jurados, los abusos de los exámenes y el favoritismo de los maestros desnaturalizaron los gremios á fines del siglo xvi y en todo el xvii, preparando su próxima ruina y su extinción total.

Decadencia y extinción de los Gremios. — La época del mayor florecimiento de las instituciones gremiales fué el siglo XV. Durante las guerras que asolaron á los estados de Europa, especialmente en el tiempo que duró la guerra de los Cien años, los gremios favorecieron á los artesanos proporcionándoles capital y trabajo. Bien dice el ilustre Levasseur que la corporación salvó á la industria de una ruina completa en el

siglo XV.

Esta prosperidad se acrecentó con la intervención del poder real: Luís XI de Francia, el Rey burgués^ como le llama Valleroux, aumentó los privilegios y con ellos los gremios que organizó militarmente en número de 130, los cuales sumaban más de 60.000 asociados. Los demás soberanos crearon otras corporaciones y últimamente los títulos de maestros se compraban y vendían lo mismo que los valores en la Bolsa.

A partir de mediados del siglo xvi los gremios decaen visiblemente en toda Europa. Colbert procuró reorganizarlos publicando unas Ordenanzas que prescribían con suma minuciosidad los procedimientos de fabricación. Esto exigía gran número de inspectores, visitadores, veedores, etc., cargos á que aspiraban