Historia geográfica, civil y política de Puerto Rico · Unidad 18 de 50

Unidad 18 · CAPITULO XV.

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CAPITULO XV.

JTuracanes furiosos que sufrió la Isla ; p'ier dense las minas,

asaltos Je los Carives : la abandonan los Indios : pasa Sediñ^

á la Trinidad llevándose muchos vecinos , con lo qual

queda la Lia quasi desierta , y arruinada»

^xT-^unque la serie de sucesos desgraciados , que experimentó esta Isla desde los primeros años de su descubrimiento , eran muy suficientes para haberse despoblado : la fertilidad de su suelo , y abundancia de sus minas , mantuvieron á los Españoles en ella entre las continuas guerras , que los fatigaron ; especialmente desde los años de 1525 , hasta 1530 , en cuyo tiempo los ataques de los Carives , las piraterías de los Franceses » y otros émulos de los gloriosos progresos de la Religión^ y la Monarquia Española, desnudos de toda humanidad, cometían muclws crueldades, y robos contra nuestros establecimientos, interrumpiendo el comercio , sublevando los Indios, y usurpando sus tierras , sin otra raleón, ni autoridad^ que la superioridad.de fuerzas nar vales que juntaron en aquellos mares.

Sin embargo de tan poderosos obstáculos , y de la poca defensa , que habia en la Isla ; sus vecinos á esfuerzos de su valor , y constancia, resistieron tan multiplicados insultos , cultivaron los frutos que proporcionaba la calidad de la tierra : utilizaron la multitud de

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reinas que encerraba en sus senos; fomentaron la cria de ganados , y mantuvieron un lucido comercio de gengibre , algodón , añil , cañafistola , cueros , cacao , azúcar , y otras producciones (a) ; pero un cúmulo de calamidades horrendas los reduxa á tanto, conflicto , que los mas resolvieron abandonar sus casas , y huir de U Isla. Dos huracanes que padecieron en este año de 153^ desolaron el país para muchos años , dexando á los vecinos llenos de confusión , y desmayo para reparar los lamentables efectos de -este furioso viento.

El huracán es el fenámeno mas horroroso de quantos se observan en esta Isla , y aun creo que en toda la América. Es un viento fu4"ioso acompañado de lluvia , relámpagos, truenos, y las mas veces de tembló* res de tierra ; circunstancias todas las mas terribles^y^ debastadoras, que pueden unirse para arruinar un país en pocas horas \ los torvellinos del ayre, y torrentes de las aguas , que inundan los pueblos , y campiñas con un diluvio de fuego , parece anuncian las últimas c^mbulsiones del Universo.

Esta horrorosa escena se repitió dos veces en un año en esta Isla, cuyos habitantes quedaron desalojados de sus casas , destruidas sus haciendas , privados de sus cosechas , perdidos sus ganados , y bienes sin esperanza

O 2 de

(a) Juan Castellanos f. 143. Herrera D. 4. lib. ^.fol. 134.

lo 8 de recuperarlos después de haber sofiortado los mayo»- res afanes , y angustias por adquirirlos , y conservarlost Si volvían los ojos á las minas , las veían todas sumergidas por las crecientes de los rios , perdidos sus trabajos, y sin medios, ni arbitrios para repararlos (a). Si buscaban en sus haciendas los víveres para el preciso sustento , solo encontraban tristes residuos de un desecho general , y que podían durar muy poco tiempo. En fiív, 5e hallaban rodeados por todas partes de angustias , y miseria sin esperanza de poder socorrerla. -i¡ A esta aflicción se siguió otra mayor ; los Carives jde las Islas , que sintieron también los efectos de la tormenta , se hallaban faltos de víveres , y para socorrer £u necesidad , hicieron un desembarco en las costas de Pyerto-Rico á las ordenes de su Cazique Jaureyvo: ro- .baron , é incendiaron lo que el huracán habia perdonado ; mataron á Cristóbal de Guzman con 30 Españoles,, y á quantos negros, é Indios pudieron dar alcance; hasía los perras de montería , que estaban en los bosques fueron víctimas de su rabia , llevándose el poco ganadlo que habia quedado de la tormenta pasada. El terror, y confusión se apoderó de toda la Isla ; los Españoles jinos se ausentaron , otros se refugiaron á la Ciudad, amparándose de los Conventos , é Iglesias. Para defcn-

der-

. (a) Hcrreía D. 4. lib. 7. fbl, t;4.

i 09 4erse de los Cjirives , pidieron socorro á Santo Domin* po , instando por el armamento de los Bergantines , y jConstruccionde la fortaleza tantas veces mandada por los Reyes ; aunque sjn efecto (a). La muger de Cristobal de Guzman , que era rica , y amaba á su marido^ viendo que de Santo Domingo no venian fuerzas suficientes para castigar á los Carives ; resolvjó armar cinco Bergantines á sus expensas esperando rescatarlo. Los encargó á Juan Yucas Simón , Alberto Pérez, y á Alonso Lebrija , quienes con los demás Españoles que habia en la Isla se hicieron á la vela para la Dominica, de donde era el principal Cazique Jaureyvo. Desembarairon de noche , y dieron sobre los Carives con tanta rabia, que hicieron en ellos grande^ mortandad , cautivaron muchos , y recogieron los Negros , Indios , y Españoles que se habian llevado de Puerto-Rico ; pero el infeliz Cristóbal de Guzman , que era el objeto principal de esta jornada , habia sido muerto el mismo dia que lo sacaron de Puerto-Rico en la Isla de la Virgen Gorda, en donde viendjolo Jaureyvo mal herido de las flechas que habia recibido en la refriega , y que no podía servir para la mesa por estar envenenado , le abrevió la vida á golpes de n>acana , dexándolo en la playa , pues aunque sus esclavos q^uisieron darle sepulta- (a) Henera^p. 4..llby 7. f. 134. y 135.

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tura no lo permitió , maltratando á los que lo inten* taron (a>.

Esta expedición , y otras que salieron de Puerto- Rico para castigar, y refrenará los Carives, lejos de contenerlos , los estimuló á liacer mayores esfuerzos para •extinguir á los de Puerto-Rico , y faltó poco que no lo consiguieron , pues como repetian los asaltos por toda la costa , y cada vez mataban , y llevaban presos algunos Españoles , faltaron muchos por este medio, y otros desesperados de recibir socorro , se pasaron á Tierra-fir^ me , dexando sus casas , y haciendas (b).

Los Indios naturales , violentos con la compafíia de los Españoles por el nuevo método de vida á que se les reduxo , y ostigados de U hambre , tomaron esta ocasión para desamparar la Isla , pasándose á las circunvecinas de Mona , Monico , Vieques , y otras de la cós^^ ta , en donde se alimentaban con la pesca , y algunas cortas sementeras , que establecieron en ellas ; aunque después de algunos años no pudiendo subsistir por ser muy reducidas , pidieron tierras en la de Puerto-Rico ; y se les señalaron en las sierras de Añasco , y San Germán , en donde vivieron separados de los Españoles , hasta principios de este siglo ; en cuyo tiempo empezaron á casarse con. Españoles , y Negros , viniendo

por

(a) Juan Castellanos- f. 133, (b) Juan Castellanos ibid.

por este medio quasi á extinguirse la casta de los Indios de esta Isla.

Para que no faltase circu4istnncia que no contribuyese á la despoblación de esta Isla ; su Contador Antonio'Sedeño , que tenia contratado con el Rey poblar .la Isla de la Trinidad , quiso aprovecharse de la infeliz situación en que se hallaban los habitantes de Puerto-Rico , reclutó gente para su nueva expedición ; y aunque con trabajo por la poca que habia quedado , recogió algunos Españoles , que embarcó en dos Caravelas , y algunas Piraguas ; volvióse una de estas en el viage , y naufragaron los que iban en ella : los que llegaron á la Trinidad , perecieron flechados de los Indios en las sangrientas refriegas que travaron con ellos (a). Estos sucesos dexaron la Isla tan despoblada, que habiendo enviado el Rey en 1532 el anuazon de dos baxeles de remo para contener á los Carives , apenas se hallaban hombres para su tripulación , y defensa (b).

Por estos acontecimientos , vino á quedar PuertoRico sin brazos para el cultivo de las tierras , y por consiguiente, sin comercio ; las estancias vinieron á llenarse de Guayabos , y maleza á que es propensa esta

tier-

(a) Jnan Castellanos , Elegías fol. 144,

(b) Heriera D. j. 1. a. f. 27.

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-tierra feraz. Los que quedaron siendo muy pocos pafa resistir á los Cari ves , que coíit i miaban sus asaltos , to- .marón el arbitrio de multiplicar los perros , para auxiliarse de ellos , y ha quedado la Isla infestada hasta hoy de estos enemigos de ganado. En fin , su población lia ido á pasos tan lentos , que hasta el año de 30 en •este siglo solo tenia cinco Parroquias con corto número de vecinos ; quienes se dedicaron á la cria de ganados nionteses , de que surtian á los extrangeros de las Istias de Barlovento ; recibiendo en cambio ropas , y otros defectos ; y se puede decir que estos la han disfrutada libremente , sin haber servido á la España mas que de un entre puerto , y aguada á los Navios , que pasan á las Islas de Cuba , ó Santo Domingo , Golfo de Honduras , ó de México.