Memoria histórica de las posesiones hispano-africanas · Unidad 105 de 388

Unidad 105 · POSESIONES HISPANO-AFRICANAS Ul

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POSESIONES HISPANO-AFRICANAS Ul

Conquistada Túnez, el Emperador dio libertad á 20.000 cautivos. [Magnifico momento aquel en que rotas sus cadenas y colmados de dones, oyeron, puestos de rodillas, de los augustos labios del vencedor, que estaban libres, y se derramaron por los cuatro ángulos de Europa cantando las alabanzas del nombre español!

No descuidaba el Emperador un punto las cosas de la guerra. Incompleto había quedado el triunfo, libre Barbarroja, y envió en su seguimiento á Adán Centurión, sobrino de Andrea Doria; mas encontrando ya apercibido al pirata, no se atrevió á acometerlo, y volvióse con no mucha honra, murmurado de todos. Sintióse vivamente el tío; acudió con 40 galeras; pero Barbarroja ya había hecho rumbo hacia Argel con las suyas. Tomóse á Bona; y se dejó á Alvar Gómez Zagal en el gobierno; pero después, no creyendo fácil el conservarla, fué destruida.

El Emperador, celebrado el día de Santiago en Túnez, salió para Rhades, á fin de que volvieran los moradores que habían huido; y en 6 de Agosto entregó el Reino á Muley-Hacén, que se reconoció tributario, obligándose á mantener los 1.000 hombres que de guarnición quedaban en la Goleta; á pagar anualmente, el 25 de Julio, seis caballos y 12 halcones en reconocimiento del dominio, y otros varios capítulos acerca de favorecer á los Cristianos y oponerse á la piratería de los Berberiscos.

Firmados estos asientos, al despedirse cuentan que le dijo Carlos: «Yo gané este reino derramando la sangre de los míos; tú lo has de conservar ganando el corazón de los tuyos; no olvides los beneficios que has recibido, y trabaja por olvidar las injurias que te hayan hecho.»

de los vencedores la crecida mortandad de Infieles, liemos de supouer como muy probable, el que se abultase por vanagloria. Roberston lo aumenta basta 30.000, con 10.000 cautivos. Escritores españoles ha\ que afirman murieron en aquella jornada 60.000 personas, quedando 10.000 cautivas. So había tantas en Túnez. Mármol, de quien probablemente lo tomaron todos, dice: «que por los campos de Túnez se velan grandes montones de mujeres y de criaturas sofocadas y muertas de pura sed; tauto, que nos certificó el propio R<\ de Túnez, que perecieron aquel día, huyendo en lo* campo*, más de 70.000 ánimas, sin los muertos á bierro, y <|ue los cautivos pasaron de iO.000.» Suponiendo cierto el relato del Hev . murieron de sed, buyeudo por los campos, no á manos del ejército. Nosotros lo creemos imposible; porque si a estos I lO.OOi» asfixiados \ cautivos, se añaden los lO.Oúo muertos á bierro. los que se libraron de la Ciudad y los que se ampararon cu los montes al saber la venida de la anuid i, y después, cuando se perdió la Goleta, resultaría Túnez cou una población doble de la que le conceden los más exagerados cálculos.