Memoria histórica de las posesiones hispano-africanas · Unidad 224 de 388
Unidad 224 · POSESIONES WSPANO-AFRICANAS 171
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POSESIONES WSPANO-AFRICANAS 171
Otro succeso había contribuido á aumentar la pujanza de los Moros: el Marqués de la Algaba 1). Pedro Andrés Ramírez de Gruzmán, Gobernador de Oran, en 1.° de Marzo de 1(*>81, había hecho una salida contra los Ben-Arajesy otras tribus de Levante, en la que fué muerto con casi todos los expedicionarios. Siguiendo la costumbre observada, los Jefes de la guarnición proclamaron Gobernadora á Doña Mariana Velasco, Viuda del Marqués, que rigió aquella plaza hasta el 12 de Abril, en que se presentó el nuevo Capitán General 1). Gaspar Portocarrero, Conde de la Monclova.
Los Argelinos, por más remotos menos castigados de las armas españolas, continuaban sus tradicionales piraterías. Grandes las habían ejercido instigados por los Ingleses, contra los buques de Francia, hasta el punto de irritar la cólera del omnipotente Luis XIV.
Con especiosos pretextos habían logrado del Sultán, que se cercenasen las facultades de los Bajas, concediéndoles los mismos honores y emolumentos; pero quedando á cargo de un nuevo dignatario que se llamaría Doy, la recaudación de impuestos y paga de las milicias. El pensamiento político fué levantar contra la autoridad turca, otra autoridad del país; aquella con la apariencia, ésta con el verdadero poder.
Para el ejercicio de este nuevo cargo se designó á Mahomet Trick, que odiaba cordialmente á los Franceses, succediéndole en la dignidad y odio, su yerno Baba Hasán.
Recientemente había ideado el Caballero Renán máquinas , para que se pudiesen artillar los buques con morteros; ingenios hasta entonces sólo usados por los ejércitos de tierra. Luis XIV determinó que se ensayasen contra el castillo de Argel. El Almirante Duquesne mojó en las aguas de la indómita ciudad, en Agosto de 1682; y gracias á sus lanchas bombarderas, llevó la destrucción á todos sus ángulos; pidieron la paz los Argelinos; pero mientras se estipulaban las condiciones, la braveza de los vientos obligó á la escuadra á retirarse de aquellos procelosos mares.
Con la primavera volvió Duquesne, atracó delante de Argel, comenzó el bombardeo, y propuso Baba Hasán nuevos capítulos, dando en
conveniente que intentar una defensa tan inútil como imprudente. Aun cuando no de un modo tan explícito, parece apoya la opinión del P. Castellanos, Cánovas del Castillo en los Apuntes pira la Historia de Marruecos', pues al relatar La pérdida de Larache, añade: «El puerto de la Maliamora, mal provisto y peor fortificado, se abandonó al propio tiempo.»
En la defensa, que impresa existe en la Biblioteca de la Real Academia de la Historia, se llama siempre á la Maliamora. Plaza de San Miguel de Ultramar.