Memoria histórica de las posesiones hispano-africanas · Unidad 248 de 388
Unidad 248 · 304 PARTE IV— CAPÍTULO II
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304 PARTE IV— CAPÍTULO II
los Moros con el objeto de defender una fuente, única que había en los contornos; lo que impidió Montemar lanzando contra ellos 16 compañías de granaderos, á las órdenes del Mariscal de Campo Don Lucas Patino, y 400 caballos á las del Marqués de la Mina.
No quiso Montemar exponer la subsistencia del ejercito á la inconstancia de los vientos, allí tan variables, y el 30 mandó que al pié del Monte del Santo, se construyese un reducto, donde se custodiasen -víveres, municiones y pertrechos.
Durante la ejecución, iban cubriéndose las montañas de Alarbes, reforzados por 2.000 Turcos de la guarnición de Mazalquivir, y adelantándose algunos pelotones, trabaron una fuerte escaramuza con las guerrillas españolas, que hubieron de retroceder. Para protegerlas, el Conde de Marcillac mandó una arremetida á 50 Dragones, y en la carga cayó muerto el Capitán D. Manuel Aparicio que los mandaba. Por momentos engruesaba el número de los Moros. Tomó Marcillac á punto de honra el rechazarlos, y, para continuar el ataque, hizo que le llevasen cuatro granaderos sobre sus hombros; porque lo áspero de la cuesta le impedía vencerla á caballo, y su obesidad y achaques el ganarla á pié.
Por socorrerle se hizo la acción general. Montemar dispuso que una columna flanquease la derecha del enemigo, mientras que por el centro y la izquierda subía él de frente á ocupar el monte de los Galápagos, como lo logró con leves pérdidas; pero con tanta sed y fatiga del ejército, que le fué imposible pasar adelante.
Tres horas mantenían la pelea los granaderos de Marcillac, reforzados con cuatro batallones de Guardias \Yalonas, que acudieron con el Marqués de Villadarias, sin que pudiesen ganar la posición enemiga. Defendido el paso por un peinado barrancal, sosteníanse los Alarbes sin ceder un punto; hasta que, temiendo ser envueltos por su derecha, lo abandonaron, encumbrándose en las montañas vecinas, de las que succesi vamente los desalojó Marcillac. Peleaban, no obstante, con arrojado valor, cuando al ver á la columna de la Motthe dueña de la cumbre del Monte del Santo, que domina á Mazalquivir; cesaron en la resistencia. Los 'i. 000 Turcos que habían salido de la plaza en auxilio de los combatientes, no pudieron entrar por haberse interpuesto la Motthe, y 90 que quedaban, resto de la guarnición, temerosos del asalto, capitularon, pasando libres á Mostagán.
Reparábase el ejército para seguir su conquista, cuando el 1." de Julio recibió Montemar aviso del Cónsul francés de Oran, de que los Moros habían evacuado la plaza. En efecto, el Rey, aquella misma noche,