Memoria histórica de las posesiones hispano-africanas · Unidad 253 de 388
Unidad 253 · POSESIONES HISPANO-AFRICANAS 309
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POSESIONES HISPANO-AFRICANAS 309
das por otras abiertamente hostiles, teníamos la plaza de Oran; pero se babía perdido para mucho tiempo, en aquella parte del África, la autigua influencia de las armas españolas.
No así en la parte del Estrecho: á la muerte del Emperador Muley Ismael, fué por disposición déoste, en odio al primogénito Abd-el-Malek, proclamado succesor, Muley Eíamet-el-Kví '; pero los Gobernadores
de las ciudades fortificadas le negaron la obediencia y se proclamaron independientes. Alí, Bajá de Tetuán, quedó señor de Tánger y campos de Ceuta, y aunque en 1728 dio bruscas é inútiles embestidas á esta plaza y á la de Malilla; con mejor acuerdo, y sin duda previniéndose contra futuros contingentes, entabló amistades con el Gobernador de la primera, D. Pedro de Vargas y Maldonado, hasta el punto de señalarse distrito neutral en que no se ofendiesen y pudieran comerciar libremente Fecíes y Españoles, renovándose el tratado habidoconlos Nicacises en 1672. Tan benévolamente se guardaron los capítulos, que sin tener ya en cuenta los límites señalados, iban los Ceutíes á las playas de los Moros y tendían allí sus redes, y éstos les ayudaban á recogerlas entre pláticas amistosas, como si nunca hubieran combatido. La guarnición extendía sus paseos hasta el Serrallo, donde se trocaban objetos de corto valor, y aun hubo cazadores que traspasaron las trincheras; ¡cosa inaudita en aquellos sitios!: á punto llegaron las cosas, que en diversiones campestres alternaban con los Marroquíes algunos Sacerdotes. No era menor la confianza de los Moros campesinos, que entraban y salían de la plaza libremente para vender sus frutos y algún tabaco.
A la muerte de Muley Hamet-el-Eví, acaecida en 1729, á los dos años de su coronación, la Guardia Negra que nombraba y deponía Emperadores, proclamó á Muley Abd-Alláh, hermano de Hamet.
Figuraba por entonces el Duque de Riperdá, Ministro que había sido de Felipe V, y que caído en desgracia y rechazado por todos los Reyes de Europa; después de haber sido protestante, católico y apóstata, se declaró mahometano, refugiándose en Marruecos, y tomando el nombre de Sidy üsmán. Captóse la voluntad del Emperador, y más aún la de su madre la Inglesa Leila Yanet, que dirigía la política del imperio. Ardiendo en deseos de venganza contra los Españoles, incitó al Sultán á que recobrase á Ceuta, pintándole fácil la conquista. Oyóle con agrado AbdAlláh, y le confió la dirección del sitio, con 36.000 hombres, á las in-
i Muloy Hamet, el Dorado. Según el P. Castellanos, so llamaba Muley Harned* o Aluned ed-Dahabi. Según Cánovas ilcl Castillo, Mnle\ lnmed-el-Dzahebi<