Memoria histórica de las posesiones hispano-africanas · Unidad 255 de 388

Unidad 255 · POSESIONES UISPANO-AFRICAN \- !ll

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POSESIONES UISPANO-AFRICAN \- !ll

do ;i sus parciales, nombrd Gobernador del campo de Ceuta é Abd-dNagid, uno de los refugiados que más vivo conservaba en su pecho la memoria de tos beneficios de LosEspafioles. Renovando Las antiguas alianzas, pidióles artillería para conquistar á Tetuán, declaró la guerra á Los [agieses, apresando un barco argelino que mandaba un Capitán britano, v tanto agasajó al enviado de Ceuta, 1). Francisco Moreno, que todas las alabanzas de éste al Mustady le parecían cortas, «y faltó poco (decían émulos y envidiosos) para que panegerizase á Mahoma.» A tal punto llegó la intimidad de relaciones entre la guarnición y los Moros, que necesitando Muley Abú-Fers recoger las tropas del campo de Ceuta para reforzar su ejército, dejó al cuidado del Gobernador que había entonces. I). José Orcasitas y Oleaga, sus mujeres y sus hijos.

•112 PARTE IV— CAPITULO III

CAPÍTULO III.

Muerte de Felipe V.— Rota de los Berberiscos eu Canarias \ de los corsarios que infestaban las costas. — Muerte de Fernaudo VI. — Abandonan los Portugueses á Mazaghán. — Establécese Jorge Glarr en Sauta Cruz de Mar pequeña. — Embajada de D. Jorge Juan.— Tratado de paz de 1~<>";.

Las nuevas guerras que sostuvo el Rey D. Felipe contra Austria é Inglaterra, sus hostilidades con Francia, las múltiples y complicadas negociaciones para la paz general, las esperanzas que de cuando en cuando brotaban en su corazón de sentarse en el trono de Luis XIV, las dolencias que le impulsaron dos veces á tratar de su abdicación, su obesidad que en los últimos años casi le privaba de movimiento; le impidieron dedicar su atención á los asuntos de África, y en tal estado, en 9 de Julio de 1746, le sorprendió la muerte por un ataque de apoplegía.

Felipe V el Animoso, infundió nuevo vigor á la Dación española: ciencias, artes, literatura, recibieron desconocido impulso, si bieu. desgraciadamente, amoldándolo todo en las turquesas de Francia que imponía gustos, opiniones, leyes y costumbres. En lo exterior pesó España otra vez en los destinos de Europa, y ¡ojalá que la Reina Doña Isabel de Farnesio hubiera espoleado menos la ingénita ambición de su marido, y en vez de inducirle á reivindicar por la fuerza, derechos dudosos é intereses puramente de familia, hubiese empleado su natural influencia en reprimir los instintos belicosos del Rey, inclinándole á procurar la tranquilidad de los pueblos, tan trabajados con las continuas guerras!

Succedióle Femando VI llamado el Pacifico. Durante su reinado, ningún suceso importante ocurrió en la perpetua guerra contra los Infieles. Alhucemas, sitiada por los Moros, hallóse en trances de rendirse; pero socorrida á tiempo, se libro de caer bajo el yugo de los Marroquíes, que hicieron también un desembarque en las Canarias, donde fueron derrotados y muertos casi todos los invasores.

En 1758, los Berberiscos de las costas, corrieron las do España: salió á darles caza D. Isidoro del Postigo que. acometiendo á un navio y