Memoria histórica de las posesiones hispano-africanas · Unidad 258 de 388

Unidad 258 · POSESIONES HISPANO-AFR1CANAS 348

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POSESIONES HISPANO-AFR1CANAS 348

Ocurrióle hacerlo en 1764 al intrépido Bscocófl Jorge Glarr,yeon su

familia se trasladó á aquel punto, fundando un establecimiento comercia!, al que llamó Bilsborough. La corte de Marruecos le miró con descoutian/a; la de Madrid se alarmó al ver Ingleses en tierra que estimaba propia, v mandó arrestarle en una de sus excursiones á Canarias, bajo el pretexto de que defraudaba á la Real Hacienda. Tras largas desdichas, puesto en libertad por las reclamaciones del Gobierno inglés; mas perdidos bienes y esperanzas, abandonó aquel país inhospitalario, víctima de la suspicacia de Gobiernos que hubieran debido protegerle en su empresa: temióse la rapacidad británica, que siempre convierte en derechos los favores, y fué la víctima el emprendedor Escocés.

Tratábase por entonces en el Consejo, de si atendidos los gastos que ocasionaban nuestras posesiones en África, convendría su abandono, a excepción de Ceuta y Orón: inclinábanse muchos á ello; otros, á que siendo la guerra la que los originaba, se procurase la paz con los Marroquíes '. Admitióse en principio esta opinión y se pensó seriamente en negociarla.

Ya habían mediado papeles entre Samuel Sumbel, Judío de Marsella, encargado de Sidy Mohammet y el Gobernador de Ceuta, y si bien se manifestaba aquél propicio á que los Españoles pudieran dedicarse á la pesca en Santa Cruz, no se comprometía á garantizarla al Sur de este puerto, por ser los habitantes gente incivilizada y montaraz; negándose por completo á que los de Ceuta comerciaran tierra adentro.

Acontecían estos sucesos á fines de 1765, y para tentar el terreno, comisionó el Gobierno reservadamente al ex-Prefecto apostólico de las Misiones Fray Bartolomé Girón, de la Concepción, fraile muy versado en los usos del país, quien en Marruecos, de tal modo supo ganarse voluntades, que logró por fin en 2 de Febrero de 17GG, una audiencia en que leyó á Sidy Mohammet una memoria, si difusa, hábil; manifestándole los deseos que tenía el Rey de España de celebrar un tratado de paz y de comercio. Ponderábale los beneficios hechos á los Marroquíes; habiendo puesto en libertad á los que se hallaban cautivos, mandando que se proveyese á los buques del Imperio de cuanto necesitaren, y que su propósito era que Moros y Españoles se trataran como hermanos; para cuyo logro sólo esperaba saber la forma y circunstancias con que S. M. Impe-

I Muriel, eu sus Notas a la Instrucción rrseruada, afirma que se pensó también en el abandono de Oran: niégalo Ferrer del Hío. Es muy probable que los individuos que componían el Gobierno, anduvieran divididos en esta cuestión, como lo estaban muchos hombres importantes; mas juzgando por lo que después se hizo, nos inclinamos á creer en la certeza de la afirmación de Muriel.