Memoria histórica de las posesiones hispano-africanas · Unidad 265 de 388

Unidad 265 · 324 PARTE IV— CAPÍTULO IV

Texto completo en español de una edición de dominio público con fuente y huella registradas.

324 PARTE IV— CAPÍTULO IV

A 218 Oficiales fuera de combate, 501 soldados muertos; y 2.088 heridos, se dijo que ascendieron nuestras pérdidas; al todo, 2.800 '. Las crónicas árabes afirman que fueron 8.000 los muertos y 3.000 los heridos.

Esparcióse la voz entre los de Argel, de que los Españoles tenían orden de pasar á espada á todos, menos mujeres y niños; y exaltados con el combate y con la vista de más de 500 cabezas de Cristianos que, ¡horrendo espectáculo! iban arrastrando de las coletas, juraron no dar cuartel y degollar á los cautivos, á los Misioneros y á cuantos llevasen el nombre español 2.

Afortunadamente, entre los despojos de un Oficial muerto, encontróse un cuaderno de instrucciones, en que se prevenía á todo el ejército tratase con la mayor humanidad á los habitantes; y leídas á aquel feroz populacho, se apaciguo, desistiendo de su salvaje propósito.

Formóse consejo de guerra, y como siempre, tuvo mayoría el partido menos arriesgado; ¡qué gran cosa es el voto común para cubrir la flaqueza particular! Decidióse el reembarco, ni inexcusable, ni propio de la constancia española. A pesar del daño sufrido, no debían temer ser atacados, y sí esperar que nuevos refuerzos les permitieran proseguir la comenzada empresa. Y aun si para reembarcarse hubo razón; que más fácil es la crítica de la pluma, que el obrar del acero; nunca para verificarlo tan precipitadamente, que se abandonasen 17 cañones, picas, fusiles y pertrechos 3.

i Solo (le Oficiales Generales fueron muertos: el Marqués ilc La Real Corona, el Barón de Bodoán, el Mariscal de Campo Marqués de la Romana, y el Brigadier 1). Diego Valdenoclies: y heridos el Mariscal de Campo D. Diego Brías, los Condes de Pernán-Nnñez, del Moutijo \ Sania Clara; los Barones de la Dos, de l'elres \ de Caroudeki; Los Marqueses de l'rudhome. de Torre-Manzanal y de Villeua; los Brigadieres D. Andrés Benito Piñeiro, l). Luis de Carb ¿jal, 1). Guillermo Vaughan, I). Joaquín de Fons de Viela, \ l). Juan Manuel de Cajigal; los Coroneles D. Autouio Gutierre/, y 1). Francisco Pacheco; los Tenientes Coroneles I). Blas Martin Borneo, D. Basilio Gascón, D. Diego Martínez^ I). Pedro Mendiriueta \ l). Jerónimo Capmany: de los Ayudantes del General D. Alejandro O'Reylly, murió D. Francisco Capmany, y fueron heridos D. Pedro Gorostiza, D Francisco Saavedra, D. Antonio Corral. 1). Félix Músquiz, l) Agustín Víllers \ L). Joaquín Oquendo.

2 «Ningún Español herido ni dejado en el campo de batalla salvó la vida, Una orden expresa de nuestro valiente Emir, del noble defensor de la le. nuestro amo Mohammet-Baja, lo había así dispuesto. Preveníase cu ella, qne por cada cabeza de Cristiano se pagarían diez dineros de oro por el Tesoro público; pero quien hiciera un prisionero, no tendría derecho á tal recompensa, obteniendo solo La de decapitarlo. Esta medida era sabia y política á la vez; porque la esperanza de un premio pecuniario obligaba en cierto modo a nuestros s, lid. idos a corlar la cabe/a a cn.uitos raían en sn poder, y de Llevar la prueba sangrienta a los mismos pies del Bajá.»— El Zoharat-el-Nayerat, cap. 15.

,! Co\e supone que el ataque de los Españoles tuca consecuencia dé una retirada falsa de los Argelinos, que por esta maniobra envolvieron a la primera división, \ pinta la posi-