Memoria histórica de las posesiones hispano-africanas · Unidad 292 de 388
Unidad 292 · 35(3 APÉNDICE NTM. I.°
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el testamento de la Heyna que pudo dexar mandado como Señora natural, hasta que su sucesor fuese de hedad natural para recibir la Gobernación de estos reynos; y mas que todo tenia confirmado el Santo Padre, y demás desto que no había otro más propincuo de la Gasa Real de Castilla para esta Governacion que V. A.; demás de aver mucha razón, que no dexase perescer lo que el tiempo de su reynado vivía acrecentado y conservado en la Corona real de Castilla con tanto trabajo. Y que si en esto tenia alguna dubda, que se le daria toda la justificación que quisiere.» Y sobre esto estuvo un poco pensando é dixome: «bien está, é veremos en ello.» Y quando me dixo esto estaba ya el Rey desnudo para se acostar y asi me fui en aquella noche.
Otro dia siguiente, dia de Nuestra Señora, ocho del presente; después de comer ablé á la reyna y le di cuenta de esta negociación, particularmente desde el principio hasta aquella ora. Su Alteza olgó muy extrañamente porqué tiene gran deseo de ver á Vuestra Alteza, y en ver que de parte de Vuestra Alteza se complia todo lo de acá requerido y tomó mucho cargo de hacer con el Rey que no oviese mudanza en ello. Dixele: «que estoviese sobreaviso, que el metía á muchos en este Consejo (pie le estorvavan esto, y que lo que avia de procurar Su Alteza hera sacar el negocio ile manos de ellos.»
El dicho dia de Nuestra Señora tarde, tuvo el Rey largo Consejo sobre esto, donde le mudaron su propósito, según paresció después y á la noche cuando se relruxo con la Reyna, le empezó á ablar en el negocio, alióle desviado de todo punto, que no aprovechó quanto le dixo. Y los que ha metido en este Consejo son al Duque don Jorge, el Obispo de la Guarda, el de Ébora, Calzadilla, Obispo de Viseo; el Barón de Abito, D. Ñuño, Camarero Mayor; D. Antonio, Escribano de poridad; el Duque de Pezuela, Antonio Carnero, D. Juan de Sosa: D. Martino no está aquí, que quedó en Tabula. Y entre estos hay de estos, los unos de poco saber y poca experiencia; los oíros de pesalles de tan buena obra, que mas querrían ver al Rey en necesidad \ en cuidados.
Otro dia siguiente, sábado nueve del presente, el Rey se fué á caza y en la tarde Antonio Carnero fué á demostrado la capitulación para dalle a entender que el Ke\ tenia justicia en lo de Veloz y que no podia excusar de no dalle por lo del Cabo de Aguer.
El Rey vino de caza cuando queria anochecer \ encontróse con Antonio Carnero ^ conmigo y mando á Antonio Carnero (pie leyese la capitulación, porque viese yo cuan clara jnstizia tenia.
Dixele, «que aquello era cosa de Letrados, (pie no me mandase Su Alteza entender en ello, (pie \ o me remitía a lo «pie le dixe de parte de Vuestra Alteza por la instruyeion.» Todavía mandóla leer \ después dixome: «porqué veáis (pie lenco justicia, la Capitulación reza (pie en Lo que está por determinar, Castilla no puede hazer ni tocar fortaleza hasta (pie se determine, \ Portugal si; \ después, si se aliare «pie pertenece a Castilla, que Portugal torne loque to\iere tomado pagándole las costas x eo tanto no; \ por tanto el llo\ no tiene justicia para detenerme Veles, mientras que eslo\iese por determinar lo del Caito Aguer.» Y entonces mando salir á Antonio Carnero y quedamos solos la puerta cerrada. Dixome estas palabras:
«Ochoa, Yo tengo bien visto este negocio \ tengo mucha razón eo estar quexoso del lte\ mi Padre en no me dar lo mió con escusas, no Legítimas, sabiendo el que es