Memoria histórica de las posesiones hispano-africanas · Unidad 301 de 388

Unidad 301 · POSESIONES HISPANO-AFRICANAS 368

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POSESIONES HISPANO-AFRICANAS 368

tul), in limpios 3 con mocha agua j viéndolo todo de La manera que estaba algoá bu contentamiento, dijo al Coronel Vionelo ¿bien apercibido estáis?» Entonces dijo el Coronel: (¿pues qué le parece á V. S.? ¿quien bastaría á entrar en esta albarrada?> El Conde como quiera que muy bien Ir paresció; pero romo hombre de guerra \ que penad Lo que después Bucedió, que podría acaescer, dijo al Coronel: • ya es mu] tarde, tomad la gente \ vamos á embarcar. s Entonces dijo el Coronel: "suplico

i \ 8. que señalada ate, allende las mercedes que me ha hecho, sea esta la ma-

yor de dejarme aquí esta ooche á guardar los pozos, para que mañana traigan las botas j hagamos aquí aguaje. 9 Kl Conde dijo: ano me paresce é mi ansí, sino, pues tenéis tanta gana de quedar en tierra, os vais á la marina donde desembarcamos y ¡illí os csicis esta aoohe con vuestra gente.» El Coronel le torné á replicar con mucha soberbia, de lo cual Dios no so paga: «¡Olí Señor! ¿quien hasta á echarme de aquí, aunque se junten cuantos moros ha\ en Berbería?» El Conde viendo el gran deseo é importunidad dijo: «ahora, pues ansí queréis, quedaros con Dios,» j vase y embárcase, y el Coronel se quedé con toda su gente muy alegre y sin ningún pensamiento de lo que después la fortuna, aun no contenta con lo pasado, rodeó.

Estando limpiando este Coronel los pozos, había mandado á un Alférez que hiciese cierta cosa que pertenescía á los mismos reparos, y porque el Alférez tan presto no hizo aquello que el Coronel lo mandó, comoél quisiera; arremete con él, como un perro, ó con mucho vituperio de su lengua, le pelaba las barbas, dándole de puñadas \ golpes. Kl Altere/ viéndose afrentado de tal manera, y tan públicamente, cali.1 \ disimula lo mejor que pudo, y en anocheciendo, vase donde estaban los moros que estaban casi al cabo de toda la isla y diceles: «que el se vá con intención de se tornar moro» yansimesmo dice: -que si quieren tomar su consejo, les dará industria como ninguno de los cristianos que estaban en la isla, escape ni quede con vida. Los moros, como quiera que ya sabían que había gente en la isla, holgaron de oir aquello, é informados de la manera que la gente quedaba, concertaron que! mismo cristiano iria con ellos después de media noche; y como el cristiano supiese donde habían quedado los centinelas ó escuchas, vase con los moroso mátalas: estas centinelas ó escindías, es uso de ponellas en semejantes casos de guerra de tal manera que siempre estén apartados de la otra gente cuanto un tiro de ballesta, por donde piensan ó sienten que pueda pasar gente, ansi como en las sendas ó caminos y estos que están por escuchas ó centinelas están tan secretos, que aunque pase por el camino alguno no la verá y la escucha ha de ver á los que pasan; de manera que llegados los moros y muertos los escuchas, vanse para los pozos donde estaba la otra gente, \ como los que estaban en los pozos estaban descuidados dormiendo, pensando que si moros viniesen las centinelas habían de ir con el rebato; mas de tal manera estaban durmiendo á causa de estar muy cansados de lo que habían trabajado en limpiar los pozos \ hacer reparos, que no los sintieron llegar: llegados los moros á los pozos donde estaba la gente dormiendo; y al cuarto del alba entran dentro del círculo sin que ninguno de los Cristianos los sintiese ni estuviese despierto, de lo cual, no obstante que las centinelas tu\ iesen puestos, pero el Coronel y los que allí estuvieron no se pueden excusar de culpa; porque ansí niesmo habían de tener sus velas, como se suele hacer. Y como los Moros eran muchos, comienzan i matar en los cristianos, de tal manera, que en poco tiempo les cortaron las cabezas á lodos sin dejar más de dos que tomaron a vida y el uno de estos inviaron al Rey de Tú-