Memoria histórica de las posesiones hispano-africanas · Unidad 335 de 388
Unidad 335 · CARGO 31.
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CARGO 31.
Que siendo venido á la plaza un moro cavallero de los Vled-Brahen á pedir siguro para dos aduares de los del Xeque Buseid-de-Beniagub que estaban sentados en Tájela, aviando entrado en la ciudad, con siguro; no solo no se lo quise dar para los dichos dos aduares, sino que dexandole detenido salí con la gente de guerra, di en ellos á los 7 de Junio de mili y seiscientos y veinte y siete y truxe cautivos ducientos cincuenta y dos esclavos y mucho ganado, no deviendo lo hacer.
Rresi'L'esta el siguro, es poder entrar en la jurisdicción sin peligro; pero
entrar en ella y por ser descubierto pedir siguro, es maniffieslo fraude y dolo á la soberanía de S. M. y de su hacienda; siendo permitido para el buen gobierno, al Capitán general la elección de los siguros, por aber mostrado la espiriencia cuanto daño se sigue de aduares que con esta maña gozan y no pagan; \ todo se entiende fácilmente en esta manera: mas de mes \ medio antes de que se hefetuasse esta
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jornada procuré traer espías de moros confidentes sobre algunos aduares de Beniagub, creyendo que retirados de los de Benarax por no pagarles algunos tributos, se arrimarían algo á Oran, y teniéndolos espiados por mano de D. Juan de Navarrete y con inteligencia de Yaho Caportas, di orden de cerrar las puertas y de mochila por tres días, estando dentro de la ciudad muchos moros assi esclavos como libres de paz, que es cosa muy ordinaria en tales casos; porque no solo se pueden dexar salir entonces, antes se suele inviar infantería á las torres para que los que llegasen no dexen de entrar; porque desde allí, con el rumor de la ciudad ó en otra señal que les ha dado la costumbre, conocen que la gente sale y con que un moro de Berbería, dé esta noticia, basta para perderse la ocasión; y siempre que esto se executa assi, discurren los moros que se alian en Oran, assi los que á poco entraron, como los de más asistencia, á que aduares parece ser la salida, y como mas pláticos en la Berbería y de noticias mas ffrescas y mas ciertas, pocas veces dexan de rreconocer la parte á quien se encamina el General y para estorbarlo suben al punto al Alegaba á pedir siguro, diciendo que vinieron á este efecto y no á otro ninguno; y muchas veces como estas salidas se tratan con los Judíos y Moros esclavos suyos, les llegan á los demás moros tratantes en Oran algunos indicios del casso; con que en viendo que se va dispuniendo, intentan la misma diligencia; como ha sucedido con otros Generales, que yendo á salir, an llegado á pedir el siguro y los an mandado detener en la Ciudad y marchado la buelta de los aduares determinados y echo la jornada: demás, que en este casso el Moro que dizen intentó el siguro, como lo acusa el cargo, no abló conmigo; entendí después, que las lenguas rreiendose del, por el conocimiento que tienen de semejante cautela, le despidieron y que no tan solamente les apretó en la plática, sino (pie deseó ser partícipe del interés de la venta de la jornada; y si el Visitador busca modos interesados en la Berbería, podrá hacer el cargo que quisiere, y más enbiandolos a llamar y agasajándoles para este efecto, y el interés propio, les acen decir lo que quieren, y nadie vale por testigo; y en caso que pidiessen el dicho siguro, le deben pedir desde su tierra y parte donde no esté en otra voluntad la de su daño; y el cargo confiessa fué en Tájela, la parte de mas aprovechamiento por el pasto para los Moros, y la razón de conveniencia que tienen en pastar la jurisdieion de Oran, en que no pueden entrar sin consentimiento del General, rrimíte que ponen las armas de su majestad en la Berbería, más ó menos poderosas, conforme quien las maneja y fuerzas con que se alian.