Memoria histórica de las posesiones hispano-africanas · Unidad 55 de 388
Unidad 55 · 84 PARTE III— CAPÍTULO II
Texto completo en español de una edición de dominio público con fuente y huella registradas.
84 PARTE III— CAPÍTULO II
ce el Rey Fernando: «Que no había sido su objeto apoderarse de tierras de Portugal, siuo hacer guerra á Infieles y castigar las piraterías de los corsarios que le entraban las suyas: que si á Portugal pertenecían, se las entregaría, pagándole, según costumbre, los gastos de la conquista, y que de cosas se había apoderado el Portugués en África, que clarainei.- te pertenecían á Castilla, según las capitulaciones hechas por medio de Rui y Juan de Sousa.» Siguiéronse negociaciones por medio del Comendador Ochoa de Isasaga, apoyadopor la Reina de Portugal: nías inclinada á creer justas las peticiones de su padre, que las exigencias de su marido. Pretendía el Rey Católico que las conquistas de los Portugueses en el Cabo de Aguer, pertenecían á Castilla, y por ello que se viese esto juntamente con lo del Peñón, y además, proponía un tratado de alianza y una liga aduanera que abriese las puertas de reino á reino, para la introducción de moneda, caballos, pertrechos y mantenimientos. Repugnábalo en gran manera el Lusitano, que exigía, como condición previa de todo arreglo, la devolución del Peñón de \ éiez; <<porque esto era claro de Portugal y dudoso fuese de Castilla lo del Cabo de Aguer, sobre lo cual tratarían.); Al fin doblóse á la voluntad del Rey de Aragón; pero ya extendidas las capitulaciones, con inexcusable veleidad, se mudo alegando frivolos pretextos '. Quedaron por ello recelosos y desabridos suegro y yerno, holgando éste de los embarazos que por lo difícil de las circunstancias ocurrían á D. Fernando.
L). Manuel, en posesión de Arcilla, pensó en consolidar sus dominios del litoral africano, y al efecto, en L506 levanto, a unas tres leguas al Ueste de Azamor y a otras tantas al Sur de Salé, a Castelho-reale, conocido después por Mazagán, y que los Árabes llamaron Barydiah. Cercóla con ancho foso por la parte de tierra, y con espeso muro por todas partes. Recias fortificaciones defendían el pequeño fondeadero que allí forma el Océano, abrigo de buques de corto calado; aunque insuficiente para los de gran tonelaje, que han de anclar a dos millas de la plaza.
Desde el momento en que el ilcy de Portugal tuvo en Castelho-reale freno para los piratas de Salé, punto de escala para sus tropas, y depó-
, u. iiiin ;il tiempo que mus l'ueron con< edidas por la Santa Sede Ipost li :a las islas > tierra l irme del mar Océano, descubiertas e por descubrir; nuestra principal inunción fué al tiempo que lo suplicarnos al Papa Uexandro VI, de buena moria, que nos fizo la dicha concesión; de procurar de iuducir á traer Los pueblos dellns é los convertir á nuestra Sancta Fe Católica é enviar a Las dichas islas é tierra firme, Perlados o noticiosos, etc.» Se ve, pues, que nunca se movió aquella grao Reina por se I de conquistas, siuo por coló religioso i apéndice i."