Historias y leyendas · Unidad 69 de 226
Unidad 69 · 154 VÍCTOR BALAGUER
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154 VÍCTOR BALAGUER
tan mayor de ella á Don Juan de Gamboa, comenzando entonces á verse más apretados y más reciamente combatidos los del castillo, cuyos alientos principiaron á menguar en tanto cuanto iban recreciendo los de la gente de Don Fernando, alborozada ya con el triunfo de Santa María la Blanca.
Cada día era, en efecto, más premiosa la situación para los defensores de la plaza. Habida la iglesia, é informado el Rey de que podía por minas tomar el agua del pozo del castillo, mandó luego minar por seis partes. Al sentir las minas los de dentro, hicieron en el acto sus contraminas con cuantos aparejos pudieron, para no recibir daño de ellas; pero viéndose muy trabajados, así de los reparos que hacían para las minas como de los tiros de los ingenios, que no cesaban de día ni de noche, y de las lombardas que maltrataban sus muros, acordaron enviar mensajeros al duque de Arévalo á requerirle que les socorriese, porque cada día se veían más apretados y con mayores necesidades de auxilio.
Recibido el mensaje por el duque de Arévalo, que tenía gran naturaleza en aquella ciudad, por haber poseído su padre y su abuelo la tenencia de aquel castillo, se apresuró, á su vez, á despachar un mensajero al rey de Portugal, que estaba en Toro. Fué el enviado, según parece, aquel mismo caballero Juan
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Sarmiento á cuyo cargo estuviera la defensa de Santa María la Blanca, que se había visto forzado á rendir, entregándola al rey Don Fernando.
En este mensaje, dirigido al monarca portugués, decía el duque de Arévalo : « Que su casa era una de las mayores de Castilla, y que la mejor cosa de toda ella era la tenencia del castillo de Burgos, la cual habían tenido su padre y abuelo, y con ella fueron siempre honrados, y sostuvieron, y él sostenía, el estado y patrimonio que sus padres y abuelos le dejaron : Que le hacía saber que los Beyes de Castilla, teniendo aquella fortaleza, tenían título al reino, y se podían con buena confianza llamar reyes de él, por ser cabeza de Castilla: Que había cuatro meses que el rey Don Fernando de Sicilia la tenía cercada y la combatía continuamente de noche y de día con ingenios y lombardas, y con minas debajo de tierra, en los cuales combates eran muertos y de cada día morían muchos de sus criados y parientes, y los que quedaban, con suprema angustia llamaban á grandes voces desde el muro á Don Alfonso, rey de Castilla y de Portugal, que les socorriese en el aprieto y peligro en que estaban: Que, dado que tuviesen mantenimientos en abundancia, no podrían sufrir muchos días la pesadumbre que les fatigaba, peleando de día para defenderse, y de