Hojas de otoño: poemas y poesías · Unidad 58 de 75
Unidad 58 · CANTO QUINTO
Texto completo en español de una edición de dominio público con fuente y huella registradas.
CANTO QUINTO
FeUpUIo.
«MWWMWWWWW^M^X»^^»»*^^^*
cPues estanco así las cosas atravesóse run demonio de una lengua, que se deda
(Pedro Püarro. — Mss, citado por Prescott)
»>««W<#W»A<V^<<MWWWWV«W<I^W¥^»»W»^«»«»<MM>J«««m^<W»W^^«l^»^W WWW^>^«>WW^WW^^»^>^^W«<<»HW^M^W<W<WAW»WW»A^Í^WU»
Gracias a tal encuentro Será logrado el viaje; Los indios hospedaje Darán al español;
I en su poblado centro Recibirán la jénte, En cuanto en el oriente Despunte el nuevo sol.
La noche en calma huye I la mañana llega; Al aire se desplega La insignia del Leen;
Almagro llega, i fluye De la estension vecina La jente aconcagüina, Turbada de emoción.
— 370 —
Barrientos, que a su lado A Felipillo lleva I heraldo es de la nueva De tal felicidad,
Avanza, i ya sentado Al pié de añoso tronco Halla a Michimalonco Badiando majestad.
Bodeado de valientes Guerreros, i de bellas Simpáticas doncellas^ El noble jefe está;
I todos, obedientes A su menor mirada. Esperan la llegada Del bando que vendrá.
Al enfrentar Almagra El gran Cacique se alza I su esplendor realza Su jesto i su actitud.
—«¡Mi afecto te consagro!» El español esclama, I él dice:— «¡A tu alta fama Salud, señor, salud!...»
t^*»W»<«»W«^»»^WW^^^W^>«l
— 37; —
I en danzas, discursos, abrazos i fiestas, Las horas se pasan con tal rapidez Que cosas mas serias teniendo dispuestas Almagro, decirlas, no puede esta vez.
I todo es regalos, afectos, finezas De a&ble cariño, de grata amistad, Noticias de ocultas deseadas riquezas I espléndidas pruebas de amor i lealtad.
La noche en su manto la atmósfera envuelve I al fin un descanso reclama el placer; Almagro a sus reales volverse resuelve I al dia siguiente promete volver.
Con nuevos abrazos, con nuevas locuras Los indios despiden a aquella lejion, Pensando que solo les trae venturas I, en vez de suplicios, franqueza i unión.
'^tMM«^«n<WMW«AM^^«^n^AAn*
— 372 —
Tila, atenta, Del caudillo No separa Su mirar;
I así al falso Felipillo Le principia A preguntar:
— ^Ese procer ¿Es tu amo? — Es mi jefe, No un señor. . • — ^¿Le amas mucho? — No me in&mo Dando a pérfidos Mi amor.
— 373 —
— ^¿Por qué lo haces? — ^Por decoro. — ^¿Eres indio? — Sí lo soi. — ¿Qué pretenden? — ^Oro! oro!... — ^No te vayas... — ^No me voi. . .
MWMWW«AMMMfV«MMnA^IM«
— 374 —
IV.
I en tanto el español torna A su campo a descansar Almagro vela i se dice: — ^Ya que nos ríe la paz ¡Qué lástima que esta tierra No ofrezca mayor imán De verdadera riqueza, De oro ni felicidad!. . .
Otro edén maa encantado Soñaba mi anhelo hallar En esta apartada zona En pos de tan largo afán!... ¡Cuánto esfuerzo por tan poco! ¡Cuánto inútil batallar!... ¡Pero, que nadie sospeche Mi desaliento jamás!. . .
n^#^www^w^^v«AM/«M^«MM«
— 375 —
Vuelve a lucir la luz, i todo junto De Almagro el bando está, Para seguir al punto La grave empresa comenzada ya.
Al sonar de los roncos atambores I de agudo clarin, Marchan como señores A recorrer el valle hasta el confín.
Hablarán de su Dios a sus Caciques I de su amado Bei; I ¡ai! del que oponga diques A su ambición, sin respetar su leil«..
— ¡ Adelante^ . . . Marchad de fila en fila Para imponer pavor! . . . La tribu está tranquila ¡No se oye ni el mas mínimo rumor!...
^^ww^««ww^«>^«»w^^^^^^«»
— 376 —
Siguen... ¡oh asombro inaudito! Solo está i abandonado Todo el estenso circuito Por indios ayer poblado...
¿Qué ha pasado? Nadie, nadie lo comprende Ni lo puede sospechar... Almagro en fiíror se enciende I ordena al bando avanzar...
Entran en bosques sombríos. . . ¡El abandono es completo! Trepan lomas, pasan ríos, ¡Ni un indio, todo está escueto!. . .
¿Qué secreto, Qué fatal e inesperado Enigma es este. Señor?... Siguen i. . . ¡ya está esplicado!. . . ¡Todo es plan de vil traidor! . . .
m0^^»0^í^tttt^0>^^^t*0»m0tmm^rtt
— 377 —
Reunida en oculta selva La tribu escuchando está Al femoso Felipillo, Cuya palabra vivaz, Maliciosa i furibunda Cual su misma deslealtad, A los indios sorprendiendo De horror, los hace temblar.
A los españoles pinta Cual monstruos de iniquidad, Alevosos, sanguinarios, Siempre hambrientos de matar, Sin mas lei que sus pasiones, Sin mas Dios que su caudal. Incapaces de algo bueno. . . ¡I decía la verdad! . . .
— 378 —
—«¡Ya lo escucháis!» dice Tila Que intranquila I desesperada está Desde que a su valle amado Ha llegado Quien al valle arruinará,
MicHmalonco advertido Ha reunido A los suyos sin tardar, I el viejo baldón tirano Del Peruano Principia por recordar.
cDe igual modo, dice, un dia Con falsía Nos quiso el Inca engañar: ¿Queréis hoi, por no ser bravos, Ser esclavos? I el pueblo grita: — «¡A pelear!...»