Jeografia fisica i politica del estado de Panama · Unidad 6 de 15

Unidad de lectura 6

Texto completo en español de una edición de dominio público con fuente y huella registradas.

La punta san Lorenzo es la mas setentrional del golfo san Miguel o Darien del Sur, i la mas meridional la de Garachiné, distante una de otra ménos de 14 millas. En el mismo meridiano de la primera i a 2 millas, se encuentra el peligroso bajo del Buei. Las costas de este golfo, que ofrecen mui buenos fondeaderos i varias islas, miden 19 millas entre Bocagrande i Bocachica del rio Tuira, i la punta san Lorenzo, en cujo espacio están las ensenadas de Peñahueca i Congo, las cuales tienen terrenos bajos, muchos de ellos anegados, i playas fangosas o arenosas, que quedan descubiertas en la bajamar. Las costas opuestas entre Bocachica i Bocagrande i la punta Garachiné, miden 40 millas en las ensenadas de Platanal i Garachiné. En ésta el fango se deja ver en la bajante por mas de 3 millas, i en los otros puntos por 1 o 2 millas de playa. La parte mas estensa del golfo de IST. a S, es decir desde la ensenada de Congo hasta la de Garachiné, es de 22 millas; midiendo de E. a O. 12. Tiene agua para buques mayores, abrigo suficiente i fondo de lama i arena. De punta Garachiné a Puntapiñas hai 46 millas en la dirección S. S-E, todas de costa alta, peñascosa, con cerros pequeños cuyas bases dan al mar, i con varios islotes cercanos. Antes de Puntapiñas está el puerto de este nombre, espuesto a los vientos del S, i conocido por cuatro cerritos que forman la península que determina el puerto, i por otros dos cerritos en el litoral, fronteros de aquel.

Propiamente hablando, aquí termina el golfo de Panamá, o mas bien su estremo orienial, siendo el occidental Puntamala, la cual dista de Panamá 163 millas por la costa ; i como de Panamá a Puntapiñas hai 261, es claro que el gran golfo tiene una estension total de 364 millas.

De i^untapiñas a Puertoquemado la costa corre al S-E

Í)or 53 millas mas, i es alta, escarpada, con las orillaB lenas de peñascos e islotes, i con algunas entradas poco importantes, tales como la de Cocalito i Ardila, útiles a lo sumo para embarcaciones pequeñas. Puertoquemado tiene buen fondo, pero es pequeño. Al S. de él queda otro puerto de mayor jfondo en la ensenada Aguacate, distante 9 millas por una costa N. S, alta i como la anterior.

De esta ensenada hai todavía 6 millas al E. hasta el punto en que el Estado linda con el Cauca. *

* Los trabajos sobre las costas del Pacífico fueron tomados por Codazzi de los de una espedicion de buques de guerra de S, M. Británica, publica-

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I*Mertos.

Al describir las costas en el capítulo precedente mencionamos también los puertos que se encuentran en ellas; ahora pues no hablaremos sino de los principales, por el orden de su magnitud, que por cierto no es el mismo que el de su importancia comercial. Hállase ésta reducida a solo dos puntos, Colon i Panamá^ estremos del importante ferrocarril que une los dos mares mayores del mundo por la parte mas angosta del istmo.

En el mar del Norte ocupan los primeros lugares entre los puertos, la bahía del Almirante i la laguna de Chiriqwi ; siguen luego el golfo de san Blas^ Caledonia i Portobelo. Los puertos pequeños alcanzan al número de 25.

' En el mar del Sur los principales son el de san Miguel^ el de Montijo i el Golfito en el Golfodulce. Los pequeños son 30, contando entre ellos a Bocachica por el comercio que hace con la ciudad de David.

XI.

Aspecto del pais.

La rejion o comarca que vamos a describir en seguida, presenta contrastes tan marcados que es del todo imposible que se escapen al ojo o al pensamiento del observador.

Una gran cordillera atraviesa el istmo en toda su estension i se pierde cerca de Panamá, Aproxímase ésta unas veces al mar del Sur i otras al del Norte, i aunque es de pequeña elevación, va engrosando i levantándose a medida que avanza acia Yeragua ; en Chiriquí adquire 8U mayor altura i corre por el centro del pais, entrando luego a Oostarica, donde se encumbra mas i mas.

Descienden a desaguar al uno i al otro mar varios

dos mas tarde, i franqueados al efecto por el Almirantazgo inglés al espresado injeniero. Lo mismo ha sucedido con las costas del Atlántico desde Chágres hasta el rio Culebras ; el resto se ha tomado de los trabajos de Fidalgo, haciendo en ellos la enmienda de los errores que han resultado según las observaciones adoptadas por las oficinas de lonjitudes de Paria. Errores debidos sin duda a la imperfección de los cronómetros de aquellos tiempos, i correjidos por Codazzi en unión de los capitanes de buque e injenieros franceses, ingleses i americanos que concurrieron a la esploracion del Darien.

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ríos, algunoa por valles estrechos i prolongados, otros por terrenos nías breves. Sabanas i cejas de monte útiles para el cultivo se ven ir por planos inclinados de mayor i menor ostensión, a terminar sóbrelas aguas del Pacítico ; miéntras que por el lado del Atlántico, se dilatan hasta él planos iguales i cubiertos de selvas. Mas abajo del Chepo una gran selva cubre toda la antigua provincia del Daríen, con valles desiertos recorridos solo por algunas tribus errantes ; i por dondequiera, ya sea que el terreno se presente cubierto de selvas, ya de gramíneas, osténtanse multitud de cerros pequeños, aislados unos, apiñados otros, los cuales contrastan con el paisaje desierto del lado del IST, miéntras que del lado del S. los pueblos, los caseríos i las estancias de los labradores i ganaderos lo llenan de animación i hermosura.

En el meridiano de Santiago despréndese un ramal de la cordillera, perpendicular al eje principal de ella, el cual se pierde i confunde con 1as planicies de la ciudad de aquel nombre. Yan en seguida apareciendo cerros i co- ^ linas, hasta que vuelve luego a determinarse el ramal para ensancharse i reventar en varios estribos entre los golfos de Parita i Montijo.

Acia la parte oriental de la península formada por estos dos golfos, el pais se presenta despejado, cubierto de gramíneas,de manchas de monte i habitado todo; miéntras que acia la occidental se halla desierto i selvoso casi en su totalidad.

En tiempos remotos, cuando la naturaleza estaba aun espuesta a grandes cataclismos; cuando no habia aparecido todavía sobre la superficie de las aguas la Cordillera Oriental de los Andes colombianos ; i cuando la vida orgánica no habia principiado a causa del calor déla superñcie consolidada, una lengua de tierra, en forma de península, se aproxi naba a la masa levantada del Estado de Antioquia ; quedando así entre ésta i aquella un amplio canal, por el que pasaban las aguas de un mar caliente, i por tanto sin jérmen de vida ni para las plantas ni para los peces. Si en la cordillera que atraviesa los Estados de Antioquia i Cauca se encuentran señales de que su levantamiento no fué producido por un solo golpe de las fuerzas del fuego central, sino de que fué alzándose sobre las aguas que la rodeaban con un movimiento lento i progresivo (o debido a fuertes e instantáneas esplosiones ) en la baja cordillera del istmo del

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Darien i de Panamá no ha sucedido así, pues ella sin duda ha aparecido de una vez sobre la superficie del mar, i con la altura que tiene hoi, poco mas o ménos ; salvo que un gran derrumbo subterráneo la hubiera deprimido, o bien que su aparición fuese en el último período de la serie de encisiones de las rocas ígneas, puesto que las de esta cordillera pertenecen a las porfíricas feldespáticas,intermediarias entre la primera i la segunda época jeolójica. Las planicies que se estienden al pié de ellas por la parte del Pacífico sobre todo, son terrenos de aluvión o de acarreo modernos ; miéntras que en la parte del Atlántico, precisamente desde Caledonia hasta el archipiélago de las Mulatas i bahía de san Blas, se ve que los pólipos jeneradores de las madréporas han elevado las superficies submarinas, resultando de aquí esa enorme cantidad de cayos, arrecifes e islas que se notan en las costas, i que dejan entre sí tanto canal, puerto, fondeadero i grandes bajos, llamados a volverse islas también dentro de algunos siglos. En el interior, donde la tierra es baja, la construcción de ésta es madrepórica, reposando sobre ella los aluviones modernos venidos de la disgregación de las rocas de la cordillera. En tiempos antiguos pues el mar ocupaba el lugar de estas cortas planicies.

En la parte del Darien del Sur, el océano se internaba mas en el golfo de san Miguel ; pero los terrenos submarinos han debido levantarse a consecuencia de las fuerzas subterráneas que hicieron aparecer sobre la superficie de las aguas la cordillera terciaria de Baudó, que llega hasta la punta Garachiné. La descomposición lenta pero progresiva de la cordillera del Darien, en un paraje donde las lluvias son tan abundantes, no ha podido ménos que acarrear al fondo del mar, ya mui levantado, los despojos de las rocas i vejetales, hasta que su acumulación sucesiva durante muchos siglos, ha formado sobre el nivel de las aguas un terreno compuesto de estos aluviones. El archipiélago de las Perlas i las islas que se encuentran entre Coiba, la Montuosa i las costas de Yeragua i Chiriquí, si no son de la misma época de la cordillera terciaria de Baudó, han debido aparecer poco después, sea por el resultado de las mismas fuerzas que empujaron acia arriba aquella cordillera, sea (i esto es lo mas probable) por las fuerzas que obraban en el antiguo volcan de Barú, hoi conocido con el nombre de volcwn de Chiriqui, Volcan ya apagado, i cuya cima desprendida del cerro formó ai caer un vasto plano inclinado.

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Aunque el poder de los volcanes es ahora menor que en las edades anteriores, cuando levantaban inmensas rejiones i conmovían hasta los continentes ; sinembargo, sus grandes cantidades de fluidos elásticos, capaces de producir grandes trastornos también, nos induce a apuntar la atrevida opinión de que a las esplosiones del volcan de Barú se debe atribuir la mayor altura de esta cordillera respecto de la del Darien i Panamá ; i de que al levantarse mas esta masa por la poderosa fuerza volcánica que la empujaba, pudo muí bien estenderse a largas distancias, i hacer salir del fondo de los mares las numerosas islas de que hemos hablado, con mas las que se encuentran en el Atlántico sobre la gran laguna de Chiriquí.

Al mayor levantamiento de las tierras próximas al volcan, se debe sin duda la aparición de los terrenos carboníferos que se encuentran en ámbos mares casi a su nivel.

Rápidamente indicada la formación jeneral del istmo, es necesario indicarlo tal como se presenta a la vista del observador que por primera vez se aproxima a sus costas

0 se interna en él. Si la bella i cómoda bahía del Almirante con la vasta laguna de Chiriquí, inmenso puerto abrigado, son dignas de admiración por presentar a la vista una obra de la naturaleza hermosa i rara en sus formas

1 sembrada de islas, islotes i peñascos medio asomados sobre la superficie de sus aguas mansas ; cubiertas de rica vejetacion las unas i formados de agria peña los otros, el ánimo en cambio no puede menos que contristarse, al pensar en lo solitario de aquellos lindos parajes, habitados tan solo por algunas familias civilizadas de las Bocas del Toro, i por una que otra tribu medio salvaje i como regada sobre las costas del lago. Una espesa selva ocupa la parte llana, completamente deshabitada, en la cual los cerros cubiertos de una vejetacion lozana, se van levantando en forma de anfiteatro, hasta la cima que separa las aguas que vierten a ámbos mares. Una mala trocha apénas transitada de mes en mes, atraviesa este pais todavía salvaje; i en el cual casi puede decirse que no se estampan otras huellas que las del indio primitivo, desnudo i ocupado, para su alimento, en la caza del puerco montés, la danta, el ciervo i el mono. Bríndale la costa ademas abundante i sabrosa pezca,i la tortuga su carei valioso, principal i único artículo de su comercio.

Mas, al trasmontar esta selva solitaria el aspecto del

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pais cambia repentinamente, pues en lugar de bosque? las gramíneas cubren todo el vertiente de la cordillera acia el Pacífico; sucediéndose nn pais despejado, con planicies suavemente inclinadas que van a perderse en la costa entre una infinita variedad de islas, bajas las unas, peñascosas las otras, i todas cubiertas de árboles sombríos ; i en donde por todas partes babita el hombre civilizado, ya labrando la tierra, ya cuidando de los rebaños, por entre la multitud de chozas i vecindarios que adornan la antigua provincia de Chiriquí.

Multitud de rios corren acia el mar saliendo de la cordillera, por entre los picos de la cual se levanta el imponente cono destrozado del volcan estinguido de Barú. La ciudad de David, capital de provincia en otro tiempo, está casi en el centro de esta comarca pintoresca, próxima al mar i ocupando una planicie vistosa.

Un plano inclinado que baja del volcan se pierde en una espesa selva, desierta aun, la cual confina con los terrenos de Costarica, solitarios también. Otra selva parte de la cordillera hasta el mar, llamada Chorcha^ la cual separa las planicies que hai entre san Lorenzo i Remedios, cuyos cerros están cubiertos de bosque, lo mismo que la llanura que queda vecina del mar.

Cuando la población sana i robusta de Chiriquí vaya aumentando, irá avanzando también acia las partes incultas, i descuajadas ya las selvas del lado del Pacífico, pasará a hacerse otro tanto con las del lado del Atlántico. Entonces cambiará el clima malsano de Chiriquí, i aquella gran laguna i la bella bahía del Almirante se poblarán en todas direcciones, concurriendo a ellas gran número de buques para cargarse con los abundantes i ricos productos de la rejion de las Bocas del Toro.

Si pasamos de las costas de Chiriquí a las de Yeragua, encontraremos cerca del mar una pequeña población formada por los que van del interior a trabajar en la antigua mina de aquel nombre, o que viven allí dedicados a la pesca del carei, que es abundante en aquellos parajes. Esta tierra es baja en las orillas del mar i tiene varios cerritos que se encumbran de cuando en cuando hasta confundirse con los estribos de la cordillera denominada de Yeragua. Un pésimo camino atraviesa ésta pasando por las minas i por la pequeña población de Criollo. Algunas tribus indíjenas habitan las selvas en las orillas de los rios i lejos de la j ente civilizada, donde la

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tierra, vírjen i opulenta, les brinda abundantes medios de subsistencia, con mas los pródigos recursos de la pesca i la caza.

Cuando se reflecciona que han pasado mas de tres siglos i medio desde que pensó hacerse i se hizo aquí el primer establecimiento colonial por el descubridor ; que habia aquí ricos minerales, i que apesar de todo ésto no está poblado aun sino simplemente habitado por unas cuantas familias, i eso como sumerjidas en un mar de vejetacion colosal,que sus brazos no alcanzan a dominar, no puede uno ménos de preguntarse ¿ cuál será la causa de este abandono ? La respuesta empero no se hace esperar. Es que el oro se ha disminuido, i que el hombre blanco no puede vivir allí con salud por lo vigoroso de la vejetacion en aquellas húmedas i cálidas re] iones, anegadas siempre por las crecientes de los ríos salidos de madre a causa de los chaparrones que humedecen i pudren las selvas, de donde mas tarde se desprenden miasmas deletéreos, superiores a toda raza i a toda organización. Mas cuando los bosques hayan sido talados, secados los pantanos, destruida la maleza, i las frescas brisas de uno i otro mar no se impregnen de sustancia alguna pestilencial ; cuando se descubran nuevamente otros pingües depósitos de mineral, en el dia ocultos por la gruesa capa de terrenos acarreados por las aguas, i se encuentren los veneros cuya pulverización ha dado oríjen al oro que se halla en las quebradas i en los rios, entonces el cebo de la industria i la hermosura del pais llevarán a él pobladores mas intrépidos, o por lo ménos mas constantes que los primeros i sus subguientes colonizadores.

Mas, si pasamos la cumbre de esta cordillera, en la que el hombre no habita, aparecerá a nuestros ojos una tierra totalmente distinta. Ya no son bosques espesos i sin término, sino bellas i regadas dehesas tendidas hasta la orilla espumosa del mar, cuya ordinaria monotonía interrumpen frondosas manchas de arbolillos i cerritos aislados, junto con los pueblos, los ganados i los caseríos que las .bordan en todas direcciones. Dos golfos, el de Parita i Montijo, encierran la garganta de la península de Veragua, la cual es ancha i tiene en su centro una cordillera que se ramifica acia el S, el O, el ií". i el E. Estos últimos lados están habitados, i las gramíneas i los terrenos desmontados predominan en ellos ; mientras que los otros dos lados se encuentran casi sin habitantes, i

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todos cubiertos de una selva negra, que partiendo de la cima de los cerros va a concluir en el mar.

A lo léjos dominan sobre las aguas del Pacífico la grande aunque inculta isla de Coiba, la Coibita, concurrida por la pesca de conchas de perla, las islas Contreras i otras, cerrando al fin el golfo de Montijo la larga isla de Sebaco i la Grobernadora. Es sobre estas costas que se encuentra el famoso caracolillo que da la púrpura con que tiñen el hilo de algodón.

Santiago está en el llano que separa la cordillera de los Andes de la de la península, i casi a igual distancia de los golfos Paritai Montijo ; mas es solo este último el que le sirve de puerto de comercio por el abrigo que presta a los buques, i la facilidad de remontar en barquetas el rio san Pedro basta el pueblo Montijo, distante 1,5 miriámetros de aquel.

Siguiendo las costas de lo que fae ántes provincia de Panamá, i que incluyen también las del Darien del ISTorte, una gran parte ,está completamente deshabitada. Dejando la línea estrecha entre Chágres i Portobelo para hablar después de ella, no encontramos en la costa sino el pequeño pueblo del Palenque, compuesto de j entes de color que se mezclan con los indios de san Blas. Es aquí también donde se halla el principal cacique de las tribus de esta parte del istmo hasta el golfo de ürabáx

El archipiélago de las Mulatas nos presenta una infinidad de islas i cayos, bancos i arrecifes, que se prolongan después hasta la bahía de Caledonia. En todos estos puntos prosperan los pólipos que han orijinado los bancos de madréporas, i hai ademas abundante pesquería de carel, con el cual hacen mucho comercio los indijenas con los buques costaneros que visitan sus bahías. En todo el litoral están esparcidos los restos de esas tribus, en lo jeneral mas amigas de los ingleses que de los españoles, tal vez a causa de los odiosos recuerdos que han dejado allí, como en todo el Nuevo Mundo, los hijos de Pelayo.

Las cordilleras se presentan aquí incultas, bajas, con algunos picos i todas cubiertas de bosques espesos ; i una que otra vereda pasa al opuesto lado, donde se encuentran algunos indios viviendo en completa libertad.

Estensa es la montaña que termina acia las costas del Pacífico i golfo san Miguel o Darien del Sur ; i muí pocas poblaciones ocupan las cercanías del Tuira i Chucunaque. El resto del pais está totalmente desocupadoj

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