La canción del trabajo : comedia lírico en un acto, dividido en tres cuadros, en prosa y verso · Unidad 15 de 18

Unidad 15 · M UTACIÓ Jí

Texto completo en español de una edición de dominio público con fuente y huella registradas.

M UTACIÓ Jí

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CUADRO TERCERO

La misma decoración del primer cuadro. Empieza á

amanecer

ESCENA PRIMERA

AMAPOLA sentada y pensativa: luego PACO

Amap. Amor que espero,

amor, que aguardo.

¡Ay; cuánto tardas ilusión que duermes un sueño muy largo...!

Querer de mi alma, esperanza mia...

¡Ay, qué larga y qué triste es la noche! cuánto tarda el dia.

¡Hermano! (Viéndolo venir.)

Paco. ¡Amapola! ¿Por qué te marchaste?

¿Qué hacías ahí?

Tú velando la noche pasaste y yo la he pasado velando por tí.

¿Por qué triste y sola lloras, Amapola?

¿Cuál es tu aflicción?

< Por qué la alegría huyó hermana mía, de tu corazón?

Amap. ¡Ay, Paco querío!

¡Ay, hermano mío!, yo no sé engañar, yo no sé qué pena .

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tengo, que me llena de amargo pesar.

Yo, tranquila viviendo á tu lao, siempre alegre la vida pasé*.

¡ay! perdona si ahora he sofíao y no acierto á explicar qué soñé.

Yo he perdido la risa y la calma; yo á mi hermano no puedo engañar; yo no sé lo que sueña mi alma:

¡Es á veces tan dulce soñar!

Paco. Esos sueños que sientes, hermana, como tú muchas veces sentí; son del alma la dulce mañana; no me extraña que sueñes así.

Que no hay naide que no haya sentío en su sangre tan dulce calor, como no hay pajarillo sin nío ni mocita sin sueños de amor.

ÁMAP. AlllOr, que espero, (Cantando á dúo.) amor, que aguardo;

¡ay, cuánto tardas, ilusión que duermes un sueño muy largo!

Paco. Amor que espera,

amorque aguarda...

Yo he leido, chiquilla, en tus ojos lo que tú me callas. (Cogiéndola de la Vente, que el día cintura.)

llegando está.

Vente, Amapola.

AmAP. ¡AquésOliar! (Vase por la izquierda con

Paco.)

ESCENA II

ACEBUCHE y TELERAS. (Que han visto irse á AMAPOLA y PACO.)

Teler. Pero zeñó: ¿qué desequilibrio ha habió en el cortijo esta madrugá, que naide habernos dormío? Amapola, míala don-

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de la encontró su hermano, mirando amanecé; mosotros no habernos pegao ojo, del jaleo que ha habido en la casa...

Aceb. He oido decir, que el padre Zacarías se puso mu malo.

Teler. Sería ya de tarde, porque á la una yo me alevanté al sentir un ruío, ¡guai... guai!... que me pareció el carrillo del pozo... Bueno; pues era el reverrendo, roncando adentro de la casa.

Aceb. Y á to esto, ¿no se sabe á qué ha venío ese santo varón?

Teler. Malvaloca me lo ha contao: á sacarle á la zeñora cuatro mil reales pa una campana nueva.

Aceb. ¿Y qué farta les jace á los frailes otra campana?

Teler. Ya ves. En mi pueblo tocan á misa con un latón.

Aceb. Yo he oido de decí que al lego fueron á buscarle esta madruga á la gañanía y no se le jayó. Y hay quien dice que an¬ tes de acostarse colgó los hábitos...

Teler. ¿Pa quitarle el polvo?

Aceb. Animal. Pa no golver más al monisterio.

Teler. De tos modos no habernos dormío, y argo mu grave tiene que haber pasao aquí, pa que nos hayan tenío conver¬ tios en serenos.

Aceb. Ahí viene Malvaloca; á ver si esa sabe argo más.