La cara de Dios · Capítulo real 5 de 12

ESCENA X

Texto completo de esta unidad literaria, reunido aunque el lector la divida en 1 tramo técnico para mejorar el rendimiento.

ESCENA X

DOROTEO, luego ELEUTERIO de la obra

DoR. ¡Güeno, ahora salgo por la calle andando á

cuatro patas y se ríe la gente; y no señor... porque tengo menos talento celebral que un buche! ¡Dos meses oyendo á Eleuterio y sm saber dónde apuntaba!... ¡Pero ya lo sé, y como pueda le quito el blanco! A él... (se

acerca á la obra y llama.) ¡Eleutcriol (Pausa.) ¡Eleuterio!... (Catcgórícameme.) EleUT. (Dentro.) ¿Qué?

DoR. ¡Baja, que aquí te buscan!... ¡A mi sobrina!...

¡A esa pobre criatura desgracia... más güeña que un ángel!... perderla ese... ese ladrón! ¿Quién me llama? (saie.) ¡Yo!...

¿A que me ha hecho usté de bajar para pedirme un cigarro?

DoR. Tengo tabaco de cuarterón y si me aprietas

te doy un puro de á quince, te lo enciendo y te lo escupo pa que no tengas más qu* chupar... Conque no es custión de petaca.

Eleut. ¿Entonces qué tripa se le ha roto á usté?

DoR. ¡Decirte cuatro palabras, solos y en serio!

Eleut. ¿En serio usted? ¡Já, jay! ¡Pus tome usté aliento y venga de ahí. ¿Qué es ello?

DoR. Eleuterio... ¿tú no quieres á nadie, verdad?

Eleut. ¡A usté!

DoR. ¡Dios te ampare! Güeno, tú no quieres á na-

die y por lo mismo es lo que tú dirás: lo blando pa el gato, por lo laiito contigo á lo duro y ahí voy... Tú quiés perder á mi sobrina, Eleuterio. (Categóricamente.)

Eleut. ¿Más?

DoR. Búrlate luego, ahora oye. Tú quiés perder-

la, porque te has engañao... poique has ido á buscar yemas de coco á una cacharrería y no las venden... pus salte... sin ofenderte,

34 —

Eleui

DOK.

DüR.

DCR.

como hacen lus hombres, y anda por lacalie y mira hasta que veas caramelos de esos con aleluyas, y allí te metes si te gustan las golosinas... y deja á una familia honra que pa ná bueno ni malo te quiere. ¿Y qué más?

[Poco más! Si te vas y dejas á Soledad 3^ callas, Dios te lo pague; si te quedas y coges á Ramón y pierdes á esa chica, tú verás lo qti^ haces... babero ya no llevas. Hazlo... que si tú ties una lengua que paece un puñal, yo tengo un ])uñal que paece una len^íua. Cá uno pelea con lo que puede... ¿Que tú tiras al corazón?... Ahí tiraré yo... Conque ya lo -sabes, Eleuterio; si hablas te mato.

¡Atchís! (Fingiendo ^w. estornudo.)

; Jesús! Por lo demás, tan amigos.

Está bien. ¿Es usté el guapo que la defiende?

((-on tono burlón.)

No. El viejo que la ampara... ¡Ya ves, cuasi ná! '

Pues oiga usté: yo tengo unas ocurrencias, que á lo mejor vo}^ y hago lo que me da la gana, y escupo pa el lao que quiero; conque no se ponga usté delante cuando me vea usté mucha saliva en la boca, ¿eh? ¿Estás con la baba?

Puede; 3'^ si me deja usté vivir un ratito más, voy á seguir trabajando. Vete; pero escucha antes: coge un papel, haz una cruz 3^ pon esto debajo: «Si hablas, te mato... lyol» [Maldita siá!

¡Yo! (Vase por el callejón.)

¡Por vida ciel agüelo! ¡Tié gracia! (vase riendo

a la obra.)