La corte de Carlos II : comedia histórica en dos partes y seis cuadros · Capítulo real 8 de 15
ACTO SEGUNDO
Texto completo de esta unidad literaria, reunido aunque el lector la divida en 2 tramos técnicos para mejorar el rendimiento.
ACTO SEGUNDO.
»©«
Salón en el palacio del Biien-Retiro. Puerta en el fondo que por la derecha conduce á las habilaciones de ülicares y por la izquierda á la capilla. A la derecha, en primer término, pueiia que conduce á la escalera y corredores de palacio; ú la izquierda , en primer Iñmino, la cámara de la lieina: en segundo, la del Rey. Es de noche: la escena está iluminada por un candclero de cinco ramales colocado sobre un mueble de la época.
La Reina , Doña Inés.
Heina. Doña Inés , todo es inútil ; no iiay en el mundo consuelo para mí : padezco mucho , porque inocente padezco. ¡ I nfeliz 1 Otras que sufren , en su desventura, al menos,
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viven ¡ay'.con esperanzas....
yo sin esperanzas muero. ÍNES. Mas.... Reina. Con esperanzas locas ,
es verdad, soñé algún tiempo:
se lian desvanecido todas
por mi mal, y ya no sueño.
El dolor vela .. ¡Mis horas
son tan largas!... Yo las cuento
por los ahogados latidos
de este corazón enfermo. Inés. No os aflijáis...- Ueina. Tantos dias ,
tantas noches de tormento,
siempre lo mismo!... ÍNES. Señora....
Keina. Ni un instante de sosiego....
Viene el dia, y no reposo....
Viene la noche, y no duermo....
Si he de descansar... ¡Dios mió,
dame tu descanso eterno! Inés. ¡ Cómo ! ¿ Lloráis ? Reina. No, no lloro....
Inés. No me lo neguéis.... no.... Veo
húmedos ya vuestros ojos.... Reina. ( Con amargura. )
Pronto los verás bien secos Inés. ¡Oh! ¡Qué horror! Reina. Padezco mucho ,
¡porque inocente padezco! {Llorando. Inés. Inocente... ¿ Y quién lo duda?... Reina. Felipe... mi esposo.... Miento;
ya no es el esposo., el Rey...
¡Rey para mí bien severo! Inés. Si él vuestro amor comprendiera.... Rfina. Nunca podrá comprenderlo. Negras sospechas le turban; y aunque es generoso y bueno , para mí tan solo tiene rencor y amargo desprecio. Y es que ve sobre mi frente esc imaginario sello del crimen.,.. Inés. ¿No vé ese llanto?...
Reina. Sus dudas le tienen ciego.
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Inés. Pues bien ; habladle.
Reina. Es inútil ;
sordo le tienen sus celos.
ÍNES. Tal vez sus negras sospechas se disipen con el tiempo.
Reina. Imposible: cada dia
toman , doña Inés , nías cuerpo : y es natural : Olivares , por odios que no comprendo, le habla siempre de ese ('rimen...
Inés. P.nra invención del infierno. Vos sois la virtud , señora.
Reina. Mi virtud... es un misterio: Tü solamente lo sabes.
Inés. No, también lo sabe el cielo. Esperad en él...
Reina. Es tarde :
para mi mal no hay remedio.
Inés. í^í al Rey llegara ese escrito...
Reina. ¿Cuál?
Inés. El del conde.
Reina- ¡Silencio!...
¡No pronuncies ese nombre!... ¡ Villamediana!... Su espectro me persigue noche y dia, cual tenaz remordimiento.
Inés. Sois inocente.
Reina. Inocente...
mas di causa , sin saberlo , á que el buen Villamediana fuese á puñaladas muerto.
Inés. Celos del Key le mataron.
Reina. ¿Quién dio pábulo á esos celos?
Inés. Dicen que el conde os amaba...
Reina. Pues calló prudente y cuerdo. Y si ese amor desdichado , fué, como suponen, cierto, jamás la Reina lo supo , y en la tumba está el secreto.
Inés. No... que el conde moribundo
se arrancó el puñal del pecho...-
Reina. ¡Calla!
Inés. Y con su propia sangre
pudo escribir...
Reiní. ¡Tal recuerdo!...
— SAINES. Puede salvaros... El conde
dicen que escribió un momento
con su sangre... y ese escrito
se encontró sobre su cuerpo. Reina. ¡Desdichado! Inés. Vos , señora ,
sois pura y lo sabe el cielo. Rein.v. ¿Cómo hacer que el Rey lo sepa? Inés. Con ese escrito sangriento. Reina. ¡Ay! en manos de Olivares
cayó, según dicen... Cierto...
ese papel ya no existe...
le habrá consumido el fuego. Inks. ¿Eso teméis? Reina. Olivares
goza en mis padecimientos...
¿Por qué me aborrece ese hombre? Inés. [Mirando al fondo. )
Viene hacia aquí. Reina. Retirémonos.
ESCENA 11.
Dichas y Olivaiies que enlra por el fondo , derecha.
Si mi presencia importuna....
No, conde -duque.... {Violentándose.}
Sospecho que su Magestad se aleja solo porque yo me acerco. Yo....
La Ueina está indispuesta. Sabe Dios cuanto lo siento. Gracias.
(¿Sabrá la venida de la duquesa? Indaguemos.) ¿ Cómo está el Rey ?
Siempre triste. ¡No le he visto en tanto tiempo!... [Mirando fijamaile á la Reina.) 1.a duquesa Margarita.... ¡Aun sola en Ocaíia! . (Con acento de dolor. Cierto.
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Reina. Haced que vuelva á la corte ;
dadme ese dulce consuelo :
que vuelva... ¡ -Me quiere tanto!...
¡taulo como yo la quiero !
Prima del alma... ¡Están buena!...
Sí , sí , que vuelva al momento...
¡Oh 1... ¿. l.ü haréis ? Olivar. Si no os enoja
de conversación mudemos. Reina. Yo de otra os hablara...
¿. Me comprendéis?... Oi.iAAR. Os comprendo.
Reina. Pues ese sangriento escrito... Olivar. Sangriento, es verdad, sangriento. Reina. ¿Con que existe, pues? Olivar. Existe.
Reina. ¿Lo tenéis vos?... Olivar. Yo lo tengo :
ya os lo repetí rail veces. Reina. Entregádmele. Olivar. No puedo.
Reina. Prueba la inocencia mia... Olivar. No del todo , según pienso. Reina. [Con altivez.)
¡Conde-duque! Olivar. [Con hipocresía.) Para mí
sois de virtudes modelo ;
mas el Rey... Reina. Dadle ese escrito.
Olivar. Ya se lo daré á su tiempo.
Para darle la triaca
dejad que apure el veneno...
Hoy las sospechas le acosan...
ya se irán desvaneciendo...
— Y entonces veré ese escrito
ya sin prevención, y espero... Reina. Es que van ya muchos años
desde que vivo muriendo ,
despreciada de mi esposo...
{Con intención.)
que escucha vuestros consejos.
V en palacio, viuda y sola.
sufro su amargo desprecio .
porque aduladores viles
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{Ejcnllada.)
le han trastornado el cerebro ! Olivar. ¡Qué exaltación I... Ved , señora,
que está débil en estremo
vuestra salud .. Reina. ¡Conde-duque,
no insultéis mi sutViniienlo I Olivar. Vamos á otra cosa. El príncipe
niño , sucesor del reino ,
por su edad... Reina. ¡ Hijo del alma !
Olivar. Ya del regazo materno
debe separarse. Reina. ¡ Oh , nunca !
Olivar. Es el príncipe heredero ;
y ha resuello el Rey su padre ,
— ¿lo oís? el Rey lo ha resuellodarle servidumbre pro| :ia ,
libros , armas y maestros ;
y por fin , cámara digna
de su carácter escelso... Reina. iCon desesperación.)
¡ Me arrancáis el hijo mío ! Olivar. {Con fñn'ilad.)
Elegid el aposento
que mas le cuadre en palacio. Reina. {Ocultando la cabeza enlre las manos.)
i Gran Dios ! Olivar. Vo os iré diciendo :
El del jardin... el de Osorio...
el de Ripalda .. el de Lemus...
el de Borja... el de la Infanta...
elegid... Reina. [Con arrogancia.) Elijo... el vuestro I Olivar. ¡ Cómo ! Reina. Ocupáis en palacio
el mas ostentoso y regio...
y entre príncipe y vasallo
lo primero es lo primero.
(La Reina se relira por la puerta de su cámara.
Oliiares la contempla con ademan terrible. Doña
Inés la sigue después.) Inés. [Suplicaníe.) ¡Oh\ ¡respetadla!... Olivar. (Con furor) ¡Me arroja
de aquí!... ¡Por Dios la prometo!..
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Inés. ¡No!... ¿Qué intentáis?... OuvAR. {Reprimiéndose v con una sonrisa.)
Nada , nada, buscar otro alojamiento.