La cuarterona, drama original en tres actos · Sección preliminar

Preliminares

Texto completo de esta unidad literaria, reunido aunque el lector la divida en 1 tramo técnico para mejorar el rendimiento.

FIGURAS DEL DRAMA.

LA CONDESA DE..., madre de Carlos.

DON CRÍSPULO, padre de...

LUIS, amigo de Carlos.

JORGE, negro.

La escena on la Habana año de 18G...

ACTO PRIMERO.

Habitación de Carlos cuya puerta del fondo guia á la calle. La de la izquierda del actor, al interior de la casa.

ESCENA PRIMERA. GARLOS y JORGE.

CARLOS. [Sentado.)

¿Dices que Julia está pesarosa y que á veces la has sorprendido llorando? Habíame con toda sinceridad, Jorge; nos conocemos desde mi infancia y siempre has sido fiel á tus amos; continúa siéndolo al hombre como lo fuiste al niño, y no te pesará. Habla, pues; ya debes comprender que me interesa, cuando con tanto afán te lo pregunto^

Le diré, niño Carlos: antes de llegar su merced de allá, de Francia, Julia solia estar risueña, aunque, como es sabido, su genio no ha sido nunca alegre, porque siempre he creido que la hacía sufrir su triste condición. Entonces me hablaba con frecuencia de su merced, y así podia yo recibir sus noticias. Ella tenía buen cuidado de decirme: Jorge, el niño Carlos, que no se olvida nunca de los que le aman, te envía memorias. ¡Ah! yo no sé lo que pasaba entonces por mí... Al saber que mi buen amito se acordaba de su pobre Jorge, lloraba de gusto, como lo hice de pena el dia en que el niño se fué de la Habana.

Adelante, Jorge. Sé que me quieres y en ello me pagas. Prosigue.

jAh! ¡Si el Diño supiese que todo se acabó cuando nos dijo la señora que su merced estaba para volver! Ya nada me contaba Julia; estaba siempre como pensativa, y cuando yo la preguntaba por el niño^ ella no queria contestarme. Un dia la sorprendí llorando, y casi huyendo de mí me dijo: Jorge, «vendrá muy pronto.» No pude seguirla para saber más, porque la alegría me detuvo, y ella se aprovechó de mi sorpresa para echar á correr.

CARLOS. y'

Bueno, bueno. Me place lo que me cuentas.

Aquel dia en que me dijo que su merced vendría pronto, me inquietó mucho ver que lloraba y me ocultaba sus lágrimas; creí que se añigia porque hubiese ocurrido algún mal á su merced. Traté de averiguarlo, la seguí después, la encontré á solas, y entonces me dijo que nada habia sucedido al niño, y que si lloraba era de contento. No era verdad, pues no podía llorar de contento con una cara tan triste, ni estar satisfecha, cuando siempre la veía como asustada.

Lo que dices me interesa. Ella y yo nos hemos criado juntos, y así no puedo ver con indiferencia su pesadumbre.

jOh! yo sé lo que es llorar de contento; lloré así el dia en que su merced volvió y me dio un abrazo; por eso siempre dije y diré, que el llanto de Julia era de tristeza. El iii^.ósabe que yo la conozco desde muy chiquita, y la quiero como querría á una hija si la tuviera. Pues bien, desde que su merced llegó, mejor dicho, desde que ella me anunció su regreso, no ha vuelto á estar alegre. ¡Ohí yo veo bien todo eso, porque la quiero mucho, y los ojos del que quiere mucho ven muy claro.

(|Me ama, me ama!) ¿Y dices que desde que llegué de Francia, habrá un mes, está siempre como si tuviese algún pesar que trata de ocultarnos? Tienes razón: su risa y su canto son mera riccion, vana apariencia... (Por eso se marchó al campo, á casa de mi tía, á poco de mi llegada; por eso esquiva mi presencia hasta el punto de no haber podido hablar con ella á solas después de mi regreso... Ya no lo dudo; me halaga suponerlo.) Jorge, no ignoras que á pesar de todo, he querido y quiero á Julia, como... á una

iiermana... ¿entiendes? Justo es que no mire indiferente sus pesares... Esa tristeza que has creído descubrir en ella y que yo también he advertido, aunque como tú, sin adivinar la causa...

Sí, niño, lo sé. Su merced ha sido siempre bueno con ella, conmigo y con todo el mundo; por eso todos le queremos tanto.

Gracias, buen Jorge. Observa á Julia, y cuéntame lo ^^e veas; cuéntamelo todo. Vé pues á tus quehaceres, y toma para que fumes.

Sin eso, niño, yo le quiero mucho.' [Vase por la puerta del interior.)