La escuela · Capítulo real 4 de 9
ESCENA VI
Texto completo de esta unidad literaria, reunido aunque el lector la divida en 1 tramo técnico para mejorar el rendimiento.
ESCENA VI.
el Historiador, (con una pluma y un pergamino.)
Saber grave y halagüeño
y ciencia á la vez profunda y hechicera,
guarda este libro con ser tan pequeño:
parece que en un sueño
se ve á la Humanidad pasar entera.
Cuanto rayo de luz y cuanta sombra!
¡Cuanta grandeza sin cesar brotando de la sangre infeliz, que van regando el tirano feroz que el mundo asombra, y el guerrero á quien nombra un gran conquistador, un génio, el mundo, con ciega admiración y error profundo!
¡Maestra de la vida,
llave del porvenir, fuente copiosa
á la sed del saber apercibida
y al ansia de gozar dulce y sabrosa;
leyenda donde el bien y el mal se empalma,
que escribió, no la mano, sino el alma!
Tus útiles lecciones nos enseñan los crímenes y hazañas de ilustres campeones y despotas crueles; las extrañas y grandes divisiones de imperios y de reinos en la tierra, trazados por el brazo de la guerra.
La marcha del progreso siempre augusta, aún luchando entre sombras y ruinas, y la torpe ambición de faz adusta su sendero erizando con espinas; alzar la pira, flamear la táa, y éntrelas llamas fecundar la idea.
Y el Sol de la edad media fundir al rayo que el furor encona la sacrilega espada que le asédia y el oro impío de imperial corona, y al golpe de los santos anatemas arder hereges y saltar diademas.
lr se escucha el gemir de los esclavos y el rudo tajo de feudal cuchilla; y se ve sobre el lábaro en que brilla mágico emblema para pechos bravos, la Cruz que destrozó nuestras cadenas, espanto de las huestes agarenas.
Haz de acerbos dolores para castas innobles y plebeyas, y á la par de gloriosos resplandores,
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al trazar las sangrientas epopeyas con el hierro que espanta álos señores.
¡Cuanto nombre inmortal!.. ¡Cuanta aureola para el genio, y el justo, y esforzado, y como el corazón late agitado y alienta y se acrisola, leyendo en el pasado de la nación perínclita española!
Estudie en este libro el ciudadano y téngale presente aquel que mande: pues no se ha dicho en vano que hace un libro, aunque chico, al hombre grande . Sabes lo que digo?
Di.
Que soy un bruto y lo ignoro.
Bruto no; más el tesoro del saber te falta á ti.
Eres un pobre, eso salta á la vista.
Sí, soy pobre.
Mas puedes hacer que sobre, si quieres, lo que te falta.
Como?
Pasando esa puerta.
A mí el estudio me carga.
Sal del sueño que te embarga: despierta holgazán, despierta!