La mujer, apuntes para un libro · Capítulo real 10 de 21

CAPITULO XIlI

Texto completo de esta unidad literaria, reunido aunque el lector la divida en 1 tramo técnico para mejorar el rendimiento.

CAPITULO XIlI.

Los espectáculos.

¿Qué serian las mujeres sin espectáculos? Y ¿qué serian los espectáculos sin mujeres? Ovidio, gran conocedor del sexo propio, pero más

todavía del contrario, dijo, refiriéndose á las bellezas romanas de su tiempo:

Spectaculum veniunt, veniunt spectentur ut ipse.

Lo cual, traducido al lenguaje menos poético posible, quiere decir que las mujeres

Más que de ver se cuidan de ser vistas.

En este punto, la época de Ovidio y la actual se parecen como dos libros de filosofía alemana.

Los espectáculos hoy vienen á ser el gran gimnasio de la belleza y de las modas.

En los ponderados progresos del arte dramático como arte, como elemento civilizador, hay mucho de poesía y de ilusiones.

La mayor parte de las mujeres aprenden en el teatro el lenguaje del corazon. Este lenguaje, segun Mad. Cottin, está escrito en los ojos.

En el teatro es, pues, donde se adquiere la más esquisita educacion..... de los ojos.

Nuestros venerables antepasados iban al corral del Príncipe, Ó acudian á los farsantes de la legua, para saborear las ingeniosas fábulas de Lope y de Calderon.

La actual generacion ocupa las horas del espectáculo:

En averiguar la procedencia del brazalete de la actriz, Ó la botonadura del actor. |

En aprovechar un amante de los de telon afuera las frases que dice á su amada un amante de los de telon adentro.

En declamar los galanes que no son actores, á compás de los actores que no son galanes.

En combinar, por fin, y en desenlazar tal vez un drama verdadero en cada palco ó en cada dos butacas. |

¡Oh! Los dramas no anunciados en el cartel son de

ordinario más interesantes que los que constituyen la funcion.

Un amante adocenado suele convertir estos dramas en sainetes. |

Un marido inoportuno suele conventirlos en tragedias.

Unos celos indiscretos suelen darles la picante animacion de la zarzuela.

Los gemelos son el gran recurso, la máquina, como si dijéramos, de esos dramas no anunciados en el cartel.

El arte, ó mejor aún, la filosofia de los gemelos, tiene más importancia práctica y social que casi todas las discusiones en que se empeñan los hombres de estado.

A propósito de estado , no hay nada que más derechamente contribuya á modificarlo, que la susodicha filosofía. |

A la metralla de dos ojos negros ó garzos, disparada por dos cañones de nácar, hay pocas fortalezas que resistan.

El teatro es un verdadero campo de Agramante para los corazones.

El dia en que los teatros mueran, deben vestirse de medio luto las coquetas.

El teatro y los bailes difieren de una manera esencial.

En el teatro aprenden las mujeres el lenguaje del corazon, que está escrito en los ojos, segun madama Cottin.

En el baile aprenden las mujeres el lenguaje de la galantería , que no está escrito mas que en los lábios.

Un baile viene á ser una gran exposicion, donde se arreglan y desarreglan matrimonios.

Los matrimonios que surgen de un baile es muy probable que en otro baile perezcan.

El baile tiene el privilegio de alterar hasta cierto punto la condicion natural de las personas; segun la observacion de Alfonso Karr, en un baile los hombres son el sexo tímido y débil; son siempre los primeros que se cansan.

Los hombres que bailan nos parecen las criaturas más felices del universo.

Es mucha filosofia la filosofía de un rigodon.

No así la de las polkas y demás bailes íntimos. La de esos no es filosofía , es otra cosa: quien quiera

saber lo que es, que se dedique á:la estadística de los divorcios.

Nuestros antiguos creian que en ciertos bailes hace de bastonero Satanás.

Nosotros no lo hemos visto nunca; pero si no hace de bastonero no debe andar muy lejos.

«Voy á desnudarme para ir á un baile,» cuentan que decia una noche cierta dama. |

Y como aquella dama hay muchas.

Un baile es siempre manantial de muy diversas consideraciones. |

El filósofo contempla la veleidad humana, el giro rápido de la fortuna, en cada vuelta de los que danzan y en cada oleada de las mil que lo ponen en constante riesgo.

Y, sin embargo, el filósofo acude allí á fAilosofar.

El poeta admira el mágico esplendor de los salones, y el aroma de ternura que exhalan mil pechos agitados, y la nube de poético arrobamiento que envuelve en sus alas invisibles á la humanidad danzante.

Y , sin embargo, ni allí hay otra mágia que la de tal cual hermosura asediada , ni más aroma que el comprado, ni más nube que la del polvo y los miasmas que se condensan por necesidad.

El enamorado de buena fé vive solo en el baile,

porque vive por y para una mujer.

Y esa mujer, 6 es una excepcion de la regla, ó, como dice Maistre, mientras dura la fiesta, trata al amante como á un marido, y al baile y sus incidencias como al verdadero amante.

Las madres de familia ocupan en un baile posiciones muy distintas.

Unas ponen su empeño en volverse todo ojos.

Otras en volverse todo oidos.

Otras en aparentar que no tienen ojos ni oidos.

Un escritor muy discreto dice que el baile es á los quince años un placer; á los veinte y cinco un pretexto, y á los cuarenta un cansancio.

Tal vez fuera más exacta la gradacion en estos términos:

El baile á los quince años es una necesidad orgánica; á los veinte y cinco es una necesidad moral; á los cuarenta es una necesidad social.

El baile es, pues, en las mujeres una necesidad: y como no parece justo que las mujeres bailen solas, el baile es en los hombres una necesidad por compromiso , como si dijéramos un acto de justicia.

Así considerados, los hombres que bailan noz parecen ménos ridículos.

Así considerados, puede haber alguna diferencia, aunque no existe en gramática , entre los que danzan y los danzantes.

El teatro, escribíamos no há mucho, es el campo de Agramante para los corazones.

Un baile, escribimos ahora y sostendremos siempre, es el San Quintin de las ilusiones y de los amores castos.

El dia en que los bailes mueran , deben vestirse de luto riguroso las coquetas.