La poesía lírica en Cuba: biografía y crítica · Unidad 100 de 111

Unidad 100 · SATURNINO MARTÍNEZ 307

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SATURNINO MARTÍNEZ 307

se puede contestar de un modo categórico y absoluto. Saturnino Martínez es poeta: ¿cómo negarlo? Su alma recibe la inspiración sublime de los dioses, y modula en su lira acordes de inefable y suavísima armonía. En este concepto, sus primeras composiciones, si no se pueden presentar como modelo de dicción, tienen suaves y tiernos arranques líricos, pensamientos delicados y sencillos, ecos apasionados de una inspiración robusta y poderosa. Inútilmente puede negarse esto después de leer estas estrofas de su epístola á Fornáris, titulada Mi valle natal:

«Vo tamljién, como tú, pienso en el iVesco

valle donde nací... Aun iinaf^ino

ver en las olas de la mar lejana

levantarse la espléndida llanura,

donde á la luz del expirante día

vagar exento de pesar solía

<ín mi edad infantil...

;No! Nunca olvidaré los dulces juegos

de la alegre niñez, ni los lugares

donde al rumor de solitario río

mis dulces compañeros de la infancia

me dijeron adiós; ni el tierno abrazo

y postrero tal vez de la familia,

(pie arrebatada de amargura y pena

al pe(]ueñuelo infante contemplaba

resignado á partir. Aun de mi frente

no ha borrado el torrente de los años

08 I.A POESÍA LÍRICA EN CUIJA

el Último de amor, ardiente beso del labio maternal; y aun me parece ver los objetos que á mi lento paso iba dejando atrás. La blanca oveja triscaba en torno del redil; el ave posada sobre el árbol del camino entonaba con plácida dulzura su armónica canción; la flor se abría dando á los aires su primer fragancia. V la zagala de vivaces ojos al pasar junto á mí se detenía, y dejando escapar lágrima pura me estrechaba á su seno palpitante de emoción fraternal. ¡Ah! ¡Cuan inmenso torrente de sublime poesía encierran para mí las blancas hojas del libro de esa edad! Campos cubiertos de tembladores lirios y azucenas, soledades sin fin, vastos desiertos... Si yo os olvido en mis amargas penas, que me niegue su amor la amada mía, y nunca el verso que mi labio entona merezca, como prenda de valía, rico laurel ni espléndida corona.

...Tú del Bayamo junto á la margen solitaria y fría aspira alegre el aura embalsamada, que en tanto yo por ignorada vía iré soñando en mi fatal jornada con la doliente humanidad (jue ansia tiempos de bendición, sin que olvidada quede, en los antros de la mar bravia, del callado Xalón la honda y sombría corriente, que se quiebra sosegada en las llanuras de la patria mía.»