La poesía lírica en Cuba: biografía y crítica · Unidad 62 de 111

Unidad 62 · jci ACOLÍN I.ORE.N/U J,UACKS I 95

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versos inéditos de éste, que guardo como preciosa reliquia, no podría hacer un acabado estudio de sus obras si con más reposo, vagar y esparcimiento, pudiese coordinar mis ideas, darles forma adecuada y digna y poseyere más talento y a-iialítica atención. Por eso le decía, al empezar esta carta, que me veía negro, sin saber qué hacer con este poeta, uno de los más notables de Cuba. Señalar los defectos de Briñas, de Fornaris, de Yinajeras y de otros mil es labor fácil y acomodada al gusto público. Es más: la pequenez de sus obras dispensa al crítico de un trabajo serio, meditado y extenso; pero eso no sucede así, tratándose de hombres como Luaces, que han escrito mucho y muy bien, reservando la posteridad, para sus obras, una influencia patente y manifiesta en la dirección de nuestra juventud estudiosa.

Era nuestro poeta de familia modesta, aunque no pobre, y en ella halló siempre ejemplo digno que seguir, modelo honrado que imitar, y condición y despejo en que amoldar su carácter. De cuerpo enteco y encanijado, gozó de poca salud, y su robusto ánimo y valeroso esfuerzo viéronse mal encerrados en tan pobre y

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menguada vestimenta. Sensible y afable en su trato*, caballeroso y digno, conocía perfectamente nuestra literatura y escribía con corrección y elegancia y de carrera,, no concediendo á sus escritos importancia alguna; enemisto de darse á luz v de lucir las galas de su ingenio, que él juzgaba, con su delicada modestia, de ningún valor. Gozaba en el triunfo de susamigos y aplaudía la revolución literaria de su país, amándole con amor ciego y exaltado. Cultivó todos los géneros literarios; pero las condiciones peculiares de su espíritu, su exquisita prudencia y benignidad le hicieron sobresalir más en los unos que en los otros. Y no podía suceder de otra manera. ;Cómo era posible que Luaces compusiese epigramas y letrillas, como Góngora y Quevedo? ;Cóma habían de valer sus críticas y sus artículos de costumbres tanto como los de Fígaro? Bufón lo ha dicho: el estilo es el hombre; y cuando quería poner de manifiesto los vicios de una obra, hallaba la disculpa de ellos y la aplaudía; cuando pensaba zaherir con un epigrama á un émulo suyo, lo hacía con tal suavidad, (]ue resultaba mócente y pueril en sus enfados; era todo amor y entusiasmo, y no