La poesía lírica en Cuba: biografía y crítica · Unidad 74 de 111
Unidad 74 · RAÍ AEL MARÍA DK MENDIVE 2^1
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RAÍ AEL MARÍA DK MENDIVE 2^1
¿Qué me importa ser cautivo
si aquí vivo
sin tu amor; si ligada está mi vida con tu muerte, y siempre unida va mi suerte á tu existencia,
y á tu ausencia
mi dolor?
En la tierra los más bravos
son esclavos,
¡no en el mar!, donde nadie nos espía ni hay más luz, ¡oh niña mía!, que la luz esplendorosa
de la hermosa
libertad!...
La muerte del malogrado Palma arranca á su lira notas delicadas y sentidas. No se cumple en él el conocido proverbio de ¿quién es tu enemigo? — El de tu oficio. — Rinde por el contrario, tributo cariñoso y digno á la memoria de los que fueron sus compañeros de letras; ensalza sus nombres y recuerda sus virtudes y talentos. Heredia, Milanés, Tolón y hasta Acosta, que fué bien mediocre, le sirven de motivo para alabanza, en uno de sus más celebrados romances. ¿Qué mucho que Ramón Palma, que era hombre de talento y corazón entero y
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valiente, arrancase á su lira notas tan sentidas é inspiradas como estas?
¡Mentira me parece, mentira, que haya muerto!... Sin luz está su alcoba; su lecho está desierto, y en él tan sólo reina . profunda soledad!...
Las lámparas de oro se encuentran apagadas; su lira hecha pedazos; sus rosas deshojadas, y envuelto en sombras fúnebres el ángel de su hogar.
Murieron, ¡ay!, murieron las dulces esperanzas, los sueños de ventura, las plácidas confianzas y aquellos goces íntimos de férvida pasión!...
Xi gritos, ni lamentos, ni cánticos, ni quejas, ni Ijesos, ni suspiros devuelven esas rejas, que mudas guardan, lúgubres, su espléndida mansión.
Abierta está la página del liliro que leía, y en cuyos versos ávida el alma se embebía, cuando cual rayo súbito la muerte cni:l le hirió.
La estatua del silencio f
adusta se levanta.
RAKARI. MARÍA DE MENDIVK
y el genio de la música oprime con su planta y apaga el son armónico del arpa del placer.
Cubierto por las nieblas su fondo oscuro y frío, no guarda ni una gota del llanto que sombrío en los momentos últimos 7'er/ió sií corazón.
¡Oh cielos! ;Es posible? La muerte no respeta ni al férvido patriota, ni al mártir, ni al ]:)oeta, en cuya frente espléndido brilló más de un laurel.
¿Qué ven a(|UÍ mis ojos? ¿()ué escuchan mis oídos? Fragmentos y despojos en polvo convertidos, y el eco melancólico de algún suspiro fiel!...
Xo hemos de seguir copiando. No es menester qtie citemos otras composiciones. Historiando la poesía horaciana el erudito Menéndez Pelayo (••'), cita con elo-
C'\i F.stc mismo autor, en la .Antología de poetas hispanoamericanos, dice hablando de Mcndivc: .Menos monótono y más correcto que Zcnca, aunque inferior á i-l en intensidad de sentimiento; menos pomposo y declamatorio que Luaces, aunque también de estro menos viril é imaginación menos ardiente, era el más elegante y delicado de cuantos en estos últimos tiempos han hecho versos en Cuba.»
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gio y estima la que dedicó este autor A un arroyo, y en \ erdad que es notable. Con lo expuesto basta para probar el mérito de este poeta; y tiempo es ya que digamos algo sobre los defectos en que suele incurrir, poniendo punto final y remate á este artículo.
No cabe en humana obra nada perfecto, ni hay rosas sin espinas, rayos de luz sin sombras, ni sol sin manchas. :Qué extraño, pues, que un poeta presente, al par que muchas bellezas, algunos lunares en sus versos? Mendive, el correcto y pulido Mendive, escribe versos tan inarmónicos como éste:
Nos devoran de dolor y de tristeza.
Rimando goza con esposa (Esperanza) ^ aplausos con brazos (A Dervenine) y lágrima con mágica (La gota de agua); tomando verbos en acepción impropia, como lo hemos probado al hablar de sustercetos. Mas ¿qué importan estos defectos y algunos otros que no citamos en gracia á la brevedad?
Errare humanum est.
«En las composiciones de nuestro cantor cubano — dice el Sr. Cañete — se advierte desde luego que sabe sentir, que