La poesía lírica en Cuba: biografía y crítica · Unidad 78 de 111
Unidad 78 · JUAN CLEMENTE ZENEA 245
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JUAN CLEMENTE ZENEA 245
porque tengo por más honra
ser libre filibustero
(pie ser pirata negrero
y torpe esclavo de un rey.
Algo me dijeron referente á Zenea que (iiiiero apuntarlo aquí, para que otros, más afortunados que yo, puedan depurar los hechos, comprobarlos ó rectificarlos y escribir con acierto la historia de su vida.
I.o (jue me contaron se refiere á su último viaje á Cuba, cuando cayó prisionero.
Afirman que Zenea y Ramón Rodríguez Correa (?), de acuerdo con Nicolás Azcárate, fueron comisionados por el Gobierno español para tratar con Céspedes de un arreglo que pusiera término decoroso y digno á la guerra, algo así, por ejemplo, como lo (jue sucedió más tarde en el Zanjón.
No les fué propicia la fortuna, á pesar del salvoconducto que llevaban, bien que también hubo de pagar caro el propio Capitán (¡eneral su benéfico intento, cuando, amotinados contra él los voluntarios de la Habana , desconociendo su autoridad y hollándola con torpeza y con testimonio claro de su indisciplina, le
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obligaron á resignar el mando de la isla.
Correa — Correíta, como todos le llamaban— pudo escapar mejor, y se marchó á ]\Iadrid, donde siempre vivió este ingenioso cubano; pero Zenea, más conocido en la Habana, pagó^ con la vida la noble misión que se había impuesto.
Andando el tiempo, y siendo Sagasta Presidente del Consejo de Ministros, de los gastos secretos de la Presidencia, se destinó una suma — veinticinco mil duros — para la familia del inspirado bardo.
¿Fué á guisa de indemnización? ¿No valía la cabeza del cantor de Fidelia más que un puñado de pesetas?
Repito que ninguno de estos hechos me consta de una manera positiva. Me los refirió persona muy seria y formal, que aseguróme había intervenido en lo de la indemnización. Yo, al consignarlos en este libro, lo hago sólo para que sirvan como «datos á comprobar» á los que con más reposo y calma que yo escriban la historia de la literatura cubana.
No he de juzgar á Zenea en el campo de la política. A otros toca tan ingrata tarea. En la candente arena de la política no esparcen su fragancia las flores. Allí todo es campo de soledad y aban-
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dono. En los verjeles de la poesía encontraremos grato solaz y esparcimiento al ánimo. Zenea era un poeta notable, y en sus versos se retrata su alma apasionada y vehemente.
Desde el punto de vista literario, su vida fué no menos activa, y de ello se resienten sus trabajos. Escribía mucho y de prisa, sin detenerse á corregir lo escrito. El Sr. Merchán asegura lo contrario. Dice, con relación al mismo Zenea — nosce te ipsiiin — que sus composiciones eran siempre muy grandes en un principio, que las limaba mucho, tachando todo lo que le parecía inútil á su propósito. Ello será verdad, porque yo no he de decir otra cosa- pero es lo cierto que, si limaba, su lima estaba embotada muchas veces. Sirvan de ejemplo muchos de sus versos que pregonan bien á las claras con su desaliño el poco esmero y \igor con que fueron escritos.
Pero ¿quién no perdona algunos defectos en presencia de las infinitas bellezas de sentimiento como encierran sus