La Quimera · Unidad 3 de 50
ESCENA II
Texto completo en español de una edición de dominio público con fuente y huella registradas.
BELEROFONTE, CASANDRA
_Casandra._--Extranjero semejante á los dioses, ¿qué buscas aquí? Pero antes de explicármelo, descansa y repara tus fuerzas.
_Belerofonte._--Tu vista es al caminante fatigado mejor que el baño y el alimento sabroso. Vengo, Infanta, de la corte del rey Preto, esposo de tu hermana Antea, tan igual á ti en el rostro y en la voz, que me parece verla y escucharla.
_Casandra._--Nos asemejábamos tanto, que cuando su esposo se presentó para llevarla al ara, yo, por chanza, me envolví en el velo nupcial, y los propios ojos del enamorado me confundieron con ella. Mas ¿quién eres tú? ¿No serás el divino Apolo, que disfrazado baja á correr aventuras entre los mortales?
_Belerofonte._--Mortal soy, Infanta, y muy desdichado: la cólera de los inmortales me empuja lejos de mi reino y de mi patria. Mi noble padre es Glauco, rey de Corinto, gran jinete y domador; heredero soy de su corona, y vago por el mundo sin tener dónde recostar la cabeza.
_Casandra._--La compasión, como un cuchillo que hiere sin lastimar, me atraviesa las entrañas. Tus males ya son míos. Extranjero, aquí encontrarás asilo y defensa hasta que la mala suerte se canse de perseguirte.
_Belerofonte._--No se cansa. Como loba rabiosa, va tras de mí en las tinieblas. Pero aproxímate, y espantaré de la memoria el dolor. Pena olvidada es sombra sin cuerpo. Traigo para tu noble padre un mensaje de Preto, y quisiera entregárselo.
_Casandra._--Ya se acerca.