La rosa de Alejandría : leyenda inédita, original y en verso · Sección preliminar
Preliminares
Texto completo de esta unidad literaria, reunido aunque el lector la divida en 1 tramo técnico para mejorar el rendimiento.
BEQUEATHED BY
George Ticknor,
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(¡DE ALEJANDRA
LA ROSA
LEYENDA ORIGINAL Y EN VERSO,
POR
DON JOSÉ ZORRILLA.
: MADRID: 1857.
ESTABLECIMIENTO TIPOGRÁFICO DE DON F. DE P. MELLADO, 2d calle de Santa Teresa, núm. 8.
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LACROSA DE: ALEJANDRIA.
CAPITULO 1
Tendido á los pies de un risco y á entrada de un valle fresco que corona pintoresco un Castillejo morisco, en territorio andaluz, y á la orilla de la mar, hay, inundado en la luz del sol de España , un lugar. Su nombre está ya perdido en el mapa y en la historia, - y le deja mi memoria en los brazos del olvido.
Es Mas ¿qué hace á la historia mia su nombre ni el del castillo? pues pasa en un lugarcillo de la hermosa Andalucía, sin duda debe de ser á propósito lugar para lo que hoy á contar voy al discreto lector. Era pues un lugarejo cuyo nombre no hay quien halle sentado á boca de un valle y á sombra de un castillejo. Ciento cincuenta años ha que al moro se conquistó: la raza que le ganó al infiel], no existe ya. Diósele el emperador de sus servicios en premio á un caballero bohemio, famoso batallador, á quien arruinó un proceso en Alemania, y que en pos de Cárlos, fiado en Dios * y en él vino á su regreso de aquel pais á Castilla donde á fuerza de trabajos, dando y recibiendo tajos logró al cabo esta haciendilla. Casóse con una dama | tan noble como gazmoña que le trajo de Borgoña con poco haber mucha fama,
la cual de su amor en prenda le dió un hijo á quien no vió, pues al dársele murió dejándole en él su hacienda.
Al mismo tiempo que el luto vistió por su esposa cara, pagaba á la muerte avara Cárlos en Yuste tributo:
y mas que vasallo fiel fanático adorador, del difunto emperador dió por difuntos con él
la prez y el valor del mundo, y en su admiracion suprema lloró la imperial diadema rota en Felipe Segundo.
Para él acabó la gloria - y el honor en Cárlos Quinto: construyóse un laberinto de las de él en su memoria:
y acusando de fatales á sus tiempos, vivió hundido en su torre mantenido de recuerdos imperiales.
En honra de suseñor decidió por buen acuerdo - ser un viviente recuerdo del bizarro emperador.
Dió su nombre á su heredero con la precisa exigencia que en toda su descendencia fuése el nombre del primero; +
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y que si el mayor finare, aquel que le sucediere sucederle no pudiere si el de Cárlos no tomare.
Conservó toda su vida contra las modas airado, p el gaban acuchiilado, gorguera y barba crecida:
ni dejó al sombrero plaza su alemana caperuza, ni al coleto de gamuza la milanesa coraza.
Y como Dios le otorgó larga existencia, susiglo por evocado vestiglo le tuvo del que pasó.
Idólatra de lo antiguo, la edad sin tener en cuenta, vivió de la escasa renta de su patrimonio exíguo.
El mismo en la soledad educando á su heredero hizo dél un caballero de su ya olvidada edad.
Y este, que esal que los dias alcanzan de mi leyenda, siguiendo la misma senda . siguió sus propias manías.
Educado por su padre en la vanidad tudesca - de su era caballeresca no halla hoy cosa que le cuadre.
paq. (A Nutrido con las historias del tiempo en que aquel vivió del suyo desconoció . las hazañas y las glorias.
-De modo que al fenecer, (obra de su afan prolijo), pudo decirse que en sú hijo tornaba el padre á nacer.
Todo de la misma suerte continuó en el castillejo, sombrío, sin que del viejo se echara de ver la muerte:
pues su' primer sucesor el castillo al heredar ni un clavo en él alterar tomó por punto de honor: y salva la diferencia que entrambos la edad ponia que duraba parecia del buen viejo la presencia: porque de él copia leal en su persona y su traje guardó el hijo su equipaje á su manera imperial.
Rapado á lo Cárlos Quinto luenga la barba conserva, como sus patios la yerba conservan en su recinto;
y asi como no trocara por el del rey su linage, no mudó nunca su trage ni desembarbó su cara.
Una boda desigual, no en nobleza ni en fortuna sino en edad, oportuna le acrecentó su caudal.
Una condesa ya viuda que con timbres campanudos y medio millon de escudos sus ocho lustros escuda,
se unió á él en matrimonio, y á su vanidad tudesca su vanidad quijotesca allegó y su patrimonio.
Y atados con el torzal de iguales genios y gustos, vivieron como dos bustos sobre un solo pedestal.
Mas probando su largueza una de esas bizarrías en que dá todos los dias la rica naturaleza ,
hizo, mostrando el poder de sus caprichos estraños, que al conde al fin de dos años diera un hijo su muger.
Y no queriendo dejar su obra incompleta, le dió un hijo que no dejó nada en sí que desear.
pues robusto, hermoso y sano se desarrolló con brío
, aquel capullo tardío | del amor del castellano.
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No hay placer cabal, empero, en la tierra: la condesa descendió á poco á la huesa,
y quedando el caballero
solo otra vez y sumido en soledad y dolor concentró todo su amor en su vástago florido.
Criarle pensó en su casa como á él su padre: mas es locura intentar los pies atar al tiempo que pasa.
Don Cárlos mientras fué niño, sus viejos gustos siguió, porque al suyo no dejó brotar el filial cariño;
mas cuando llegó á ser mozo comprendió que la clausura de aquella vivienda oscura semejaba un calabozo,
y entendió cuán temerario fuera aquel que en la corriente permanecer de un torrente pretendiera estacionario.
Declaró al anciano adusto que era imposible seguir en tal modo de vivir Mp contra su tiempo y su gusto.
Resistió el viejo, insistió el mozo, y fué, no sin pena,. alargando su cadena hasta que al fin la rompió.
a Pajarillo que del nido por primera vez se lanza ver ansiando hasta dó alcanza por sus alas sostenido, bajó al valle, vió sus flores, y encontrándolas tan bellas, comenzó á saltar entre ellas respirando sus olores, y haciendo atrevido alarde de su vuelo aun inesperto, en los rosales de un huerto entretenido una tarde, picando sin precaucion una rosa campesina, la rosa con una espina le picó en el corazon. Quedósele en él metida, y aunque la quiso ocultar, empezándose á enconar, dió su padre con la herida. Quien queriendo su dolencia atajar con prontitud, acudió á la alta virtud del bálsamo de la ausencia. Le envió á Nápoles de un vuelo, y alli del virey al mando le defiende contra el bando del pescador Mas Aniello. Su padre se hace sin él, roido por el dolor, tan hosco y ágrio de humor como si bebiera hiel;
y del peñon en la cresta su vieja torre morando, asoma de cuando en cuando su catadura indigesta.
Dejémosle en ella, pues, y abandonando el castillo, bajemos al lugarcillo que está tendido á sus pies.
En una casita blanca que á sombra de un verde sauce se mira en la agua de un cauce que va un molino á mover, vive un doctor estrangero del pais muy estimado, porque su amor le han grangeado su rectitud y saber.
Diez años hace que vino á establecerse en la tierra, y en esto solo se encierra cuanto el vulgo sabe de é6l. Independiente y discreto, curiosidad no provoca, mas sellada está su boca y cerrado su cancel.
AA Rara vez tiene en su casa
convidado ni visita: en su piso bajo habita con modestísimo ajuar. Alli tiene establecidos su estudio y recibimiento, y de libros hasta ciento sobre el arte de curar.
Alli el patan y el hidalgo, que á consultar su dolencia van, se aguardan en ausencia ó para su entrada vez: él los llama á su despacho por el turno en que ellos vienen, guardándoles el que tienen con estricta rigidez.
En su ministerio exacto, jamás niega su asistencia ni al dolor ni á la indigencia con escusa ó dilacion: ni le han impedido nunca que llenara su destino ni el esceso de camino, ni el rigor de la estacion.
En la cámara del rico que en holandas se reboza, igualmente que en la choza ó abrigaño del pastor, se le mienta con respeto,
se le ve con esperanza, se le acuerda confianza, ' se le paga con amor.
Idólatra de su ciencia, recorrido ha en largos viages los mas remotos parages de sus secretos en pos; - : la Africa, la Asia y la India de ellos su ciencia han provisto, y en sus desiertos ha visto las maravillas de Dios.
Por eso igualmente viendo por donde quiera las leyes infringidas por los reyes, mal cumplidas por su grey, el mundo tiene por patria, errante cosmopolita, mas de los pueblos que habita respeta y cumple la ley.
Como hombre que ha visto mucho, sus opiniones estrañas califican de patrañas | cosas en que el mundo cree: y pospone los principios . y la ley de los gobiernos á los principios eternos y á las leyes de su fé.
Hombre de arte, tiene en poco los blasones de nobleza,
4 NS y no estima por grandeza mas que la del corazon: y al juzgar á los humanos, sin mirar á sus blasones, solo acuerda á sus acciones su imparcial estimacion.
Observador reflexivo, tiene del hombre y del mundo conocimiento profundo y comprension perspicaz; y en sus sólidos principios firme, es en sus opiniones como breve de razones, en su dictámen tenáz.
Y una vez que él ha abrazado resolucion ó proyecto, hasta que le lleya á efecto ni duda ni vuelve atrás: lo mismo trata los males; medita, observa, registra, y en las drogas que administra no se equivoca jamás.
Iniciado en los secretos y las lenguas orientales, sus yerbas medicinales conoce con perfeccion:
y en una caja de cedro con labores damasquinas,
e MÍ ru guarda en frascos medicinas que estrañas á Europa son.
Mil veces le ofreció el mundo interés y dignidades, | córtes y universidades, brindándole proteccion; mas él rehusó modesto el honor de sus favores, por razones superiores que guardó en su corazon.
Tal es el doctor severo que en el piso bajo habita de aquella alegre casita que al pie de la torre está: su piso elevado, á estilo de los pueblos del oriente, es un santuario que asilo solo á su familia dá.
Compónenla dos mugeres: . la mayor, de edad provecta, á su cargo tiene afecta
la economía interior;
la mas jóven goza en ella
de libertad absoluta,
sin que acote ni discuta
su autoridad el doctor.
En la posicion de entrambas la diferencia es notoria,
y la línea divisoria $ bien fácilmente se vé;
la mayor rige, dispone,
gobierna, administra, ordena, deberes tiene que llena:
la menor manda y posee.
El poder de la primera tiene cotos; ésta alcanza del doctor la confianza, la mas jóven el favor; pero de entrambas apoya el poder y el valimiento en el sólido cimiento del decoro y el honor.
El tipo de ambas es puro y acusado netamente; la mayor es diligente, reflexiva y perspicaz: sin bajeza cariñosa, complaciente con prudencia por su celo y esperiencia de su empleo muy capaz.
Aunque raya en nueve lustros, su raza transteveriana ver su belleza romana deja de ellos á través: sus clásicas proporciones del pueblo rey la matrona
e IO recuerdan en su persona: y lleva el nombre de Inés.
La menor es una rosa que al bello sol de la vida abre fresca y aromosa su capullo virginal: mas, flor de orientales climas, su tipo, mucho mas bello que perfecto, tiene el sello de su orígen oriental.
Diez y ocho abriles sus rosas sobre su faz deshojaron y en memoria la dejaron su carmin primaveral: mas temprana cual las rosas que al sol de Africa florecen ya sus formas aparecen en desarrollo total.
Es una de esas mugeres á quienes naturaleza hace tipos de belleza en su hermosa imperfeccion, cuyas formas espresivas en sus líneas incorrectas mil veces mas atractivas que las mas perfectas son.
Su beldad no constituyen las exactas proporciones:
= a ni se dan sus perfecciones á analítica inspeccion; su hermosura está en la gracia que no miden los compases; don tan múltiple de fases incapaz de descripcion.
¿Qué es la gracia? Es un encanto misterioso, indefinible; una luz improducible por las tintas del pincel; es algo al poder rebelde de la lengua y de la pluma: es un don de Dios en suma, pero ¿quién dá razon de él?
¿Qué es la gracia?—La de Rosa es la airosa gentileza con que se alza su cabeza de su cuello en la esbeltez: es el aire voluptuoso . de su talle que cimbréa que se comba y que se arquea como el junco y como el pez.
La sonrisa embriagadora * que hoyos hace á su mejilla,
los cambiantes con que brilla rica en luz su pura tez,
la caida de sus párpados,
el ondear de sus cabellos,
y POR las cascadas que hace entre ellos de la luz la esplendidez.
Es la marcha seductora de aquel pie menudo y leve que parece que en la nieve ni hace huella ni alza son: el acento cuyo timbre hasta el alma profundiza y el mirar que magnetiza .con la luz de la pasion.
Este tipo de hermosura
que al análisis resiste
y al discurso, solo existe bajo un sol meridional
y jamás le reprodujo
del ingenio el poderío,
ni del mármol en lo frio, ni en lo duro del metal.
Tal es el tipo de Rosa la admirable criatura que da ser con su hermosura á la casa del doctor. Rosa es uno de esos seres cuyo gérmen, cuya esencia animó la omnipotencia con el fuego del amor.
¿A qué raza pertenece? ¿qué hemisferio la dió cuna?
— 18 — ¿qué derechos, qué fortuna la reserva el porvenir? Del secreto de su vida el doctor tiene la llave y ¿quién va de hombre tan grave los secretos á inquirir?
Mas, lector, ¿cuál es el nudo del hilo oculto que corre désde la casa á la torre en donde conmigo estás? Escúchame un doble diálogo que en este momento pasa en la torre y en la casa, y el nudo desatarás.