La sociología mexicana y la educación nacional · Unidad 175 de 309
Unidad 175 · LA SOCIOLOGÍA Y LA. EDUCACIÓN 1^19
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LA SOCIOLOGÍA Y LA. EDUCACIÓN 1^19
da conmoción ({ue no sea puramente espiritual, toda revolución que no sea meramente intelectual. Que el orden material, conservado a todo trance por los gobernantes y respetado por los gobernados, sea el garante cierto y el modo seguro de caminar siempre por el sendero florido del progreso y de la civiliza-
Clon.
He delii^eado a grandes pinceladas la egregia y potente figura de don Gabino Berreda, bosquejando en unas cuantas palabras su elevada personalidad, que fue notable preferentemente desde dos puntos de 'vista principales: en su icriterio como pensador, que depuró la verdad, apartándola de la creencia y de la ficción; y en su criterio como hombre de acción, tanto para la vida individual como para la \áda social; en cada acto humano aspiró a que fuese una total manifestación espiritual del hombre, compuesta en cada caso de una complicidad integral como afección^ como mentalidad y como acción.
Para concluir, voy a dar una idea, aunque sea ligera, de lo que hizo y pretendió implantar para el porvenir, a su paso por la Escuela Nacional Preparatoria, que vio él como a su hija predilecta y' nosotros vemos como su obra maestra, obra colosal que no ha sido comprendida, y cuyo desarrollo no se ha favorecido, impidiendo de ese modo que, desde entonces, se hubiese efectuado pacíficamente la
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traosición sin violencia irevolucáonaria, entre un viejo estado social de tradición pura y de ficción, a un estado social superior de realidad, de verdad y de vida, comprobada con todos los recursos de la oTjservación directa, de la previa experimentación y del funcionamiento efectivo del raciocinio.
El programa de estudios de la naciente Escuela Preparatoria tenía la doble tendencia de fortalecer la inteligencia de los educandos, mediante una asimilación lenta y gradual de verdades, desde las más sencillas hasta las más complicadas.
Por una parte, observó el gran educador que la inteligencia del niño gusta mucho en la primera edad de observar las cosas, los seres y los fenómenos, descubriendo en ellos algunas propiedades que después atribuye a otras cosas, seres y fenómenos distintos, en virtud de las semejanzas que nota con los primeros. Por otra parte, observó que para el espíritu humano es más sencillo ir generalizando poco a poco los atributos simples antes que los complicados; así, por ejemplo, las ideas de lo mvcho y de lo poco son más fáciles de hacerlas comprender a los niños, (lue las ideas de lo orgánico y lo anorgánicOy que son evidentemente más complicadas que las primeras.
Y siguiendo una marcha análoga, tanto en lo que se refiere al funcionamiento intelectual como a la sencillez de los fenómenos naturales y su complejidad creciente, ordenó gradualmente los conocimientos que debían aprender los estudiantes preparatorianos. poco más o menos en la forma siguiente: