La sociología mexicana y la educación nacional · Unidad 272 de 309

Unidad 272 · EL MUNDO DE LO CONCRETO

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EL MUNDO DE LO CONCRETO

Los seres y las cosas, antes que los modos de ser de unas y otras, constituyen el primer material de observaciones que tiene a su vista el educando.

Desde pequeño en el hogar sabe dónde comienza y donde acaba su casa; es la primera noción geográfica que puede concebir a su edad; ha visto las piedras, la tierra, la sal y algunos otros productos semejantes; esto le da las primeras nociones mineralógicas; ha visto en su pequeño jardín cómo nace una planta, cómo crece, cómo se desarrolla, cómo es su flor, cómo es su fruto: son las primeras nociones

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de botánica; ha visto de cerca la vida de su perro, de su gato, de sus aves de corral, cómo nacen, cómo crecen, cómo mueren: son las primeras nociones zoológicas; conoce el sol, la luna, las estrellas, el día, la noche: son las primeras nociones cosmográficas; por último, conoce las costumbres de su familia, las suyas propias: son l^s primeras nociones históricas.

Tal es, en su génesis, la ciencia concreta en el pequeñísimo recinto del hogar; más adelante esas nociones aumentan al transponer el niño los umbrales de su casa, cuando recorre las calles de la ciudad, cuando pasea por los campos, contemplando los bosques y las sementeras, la montaña, el río, la llanura, los animales múltiples que habitan aquellas legiones; y penetrando un poco más en la vida social, observará nuevas personas y nuevas cosas: al guardián de la esquina, al soldado en el cuartel, al juez en su oficina; y en otros sitios la animada casa de comercio, el taller, la fábrica, la iglesia, el teatro, la escuela, todo un mundo de cosas y de seres con cuyas impresiones nutre su ávido cerebro : es que la ciencia concreta comienza a abrirse ancho campo en su naciente intelectualidad y propende constantemente a promover su funcionamiento.

Al entrar a la escuela lleva un gran caudal conocido de nociones concretas, que deberán servirle de base al maestro para cimentar el edificio del mundo desconocido : la Tierra en su faz fisiográfica, hasta que el alumno la conciba como un enorme globo suspendido en el espacio, lleno por doquiera de pro-

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fundidades, de planicies y de protuberaciones, ostentando en todas partes una infinita variedad de substancias minerales, de plantas, de animales, de hombres de distintas razas, agrupados en determinadas regiones, desarrollando una labor para cada uno y para el conjunto, que puede constituir una tribu, una aldea, un pueblo, una nacionalidad, un continente, o la Tierra entera convertida en mansión de toda la humanidad que vive, que lucha, que se agita, que propende a imperar, a disputarse el dominio director y civilizador que se impone siempre por la fuerza del derecho, o por el camino opuesto que es el derecho de la fuerza. Y en estos combates desiguales no triunfan nunca ni el derecho ni la fuerza, porque sus triunfos momentáneos son aparentes y efímeros, y sí triunfa de un modo real y efectivo la verdad eterna, que se impone siempre, proceda de los vencedores o de los vencidos.

Al salir el educando de la escuela primaria, no necesita haber realizado ninguna labor lógica de coordinación de todos sus cfonocimientos concretos, porque no le hace falta; a él no le importa saber que tal grupo de afirmaciones constituye la geografía, otro la geología, otro la historia y otro la cosmografía. Le interesa únicamente darse cuenta exacta del medio en que vive y se desarrolla, conocer todo lo que le rodea, para que pueda normar su conducta en su relación con todas las cosas y con totos los seres; está en aptitud de aprovechar las cosas y los seres a su arbitrio, según lo exijan sus