Lámparas en agonía · Unidad 19 de 31
Unidad 19 · VESPERTINAS
Texto completo en español de una edición de dominio público con fuente y huella registradas.
VESPERTINAS
VESPERTINA VIII
Te vas por el camino polvoriento que en la triste llanura se flilííta. mientras el gran crepúsculo ele plata se obscurece como un presentimiento.
Calladamente vas, a paso lento, por la penumbra gris. Y se desata el aire de la noche. — ¡ Adiós, ingrata ! — gime, en la voz del aire, el pensamiento. Me despedí sin llanto y sin lamento. — ¡ Qué muda está la pena que me mata ! —
— Ya estoy solo otra vez. . . — digo, y me siento a esperar el instante que rescata de toda angustia y todo sufrimiento. . . y aun te columbro, en el confín de plata, marchar por el camino polvoriento.
Abril de 1910.
VESPERTINA IX
Fue una tarde, del viejo jardín en la rotonda. Las luces del Poniente brillaban en los pinos con púrpuras sangrientas. Y un vendaval de trinos sacudía, en lo alto, la cincelada fronda.
Sentado» en el tosco brocal (en que la onda de i)lata, de la fuente, deshecha en cristalinos aljófares, cantaba), cual chispas en endrinos velos, de las luciérnagas mirábamos la ronda.
Agonizó el Ocaso de tonos ambarinos. Y una estrella lejana—diamante de Golconda. — temblando en los azules y transparentes linos del tía monto, argentaba tu cabellera blonda.
Y vi arder en tus ojos, profundos y divinos, la puesta de sol de una melancolía honda.
112 LÁMPARAS EN AGONÍA
y desflorar tus labios, anémicos y finos, una sonrisa triste como la de Gioconda .
Y así cayó la noche frente a nuestros destinos,
Septiembre de 1911.
Vi:SPERTINA X
Avemaria.
Ya palidecen, en azul, las llamas de sangre luminosa, del Poniente, y el diáfano violeta del ambiente complicándose va de obscuras tramas.
Pro})ici(> cuadro a mis internos <li*amas el jardín, como yo, tristeza sienlc. llora en silencio el chorro de la fuente. y se querella un pájaro en las ramas.
Llega a mí, débil, soñador, retiilo, el Ángelus del templo <iue blanquea, como remota aparición de armiño,
sobre el verde brumoso de la aldea ; y una ]degaria que aprendí de niño nmevo mis labios y mi vida orea.
, Septiembre 4 de 11)12.
VESPERTINA XT
En la cumbre.
V lina luz de esperan/.a, que de lejos esplende,
mo lumbre de ocaso me sonroja la faz ;
?1 tranquilo lucero de la tarde se prende,
mo clavo de plata, sobre el Orto fugaz.
A mi esjialda, el paisaje del recuerdo se extiendo
co a poco, invadido \h)v la sombra tenaz;
in la suave penumbra de mi vida, 'se enciende
visión milagrosa de un anhelo de paz. ¡Amorosa fatiga, la del triste viajero, e, tras luenga jornada, llegó al íin del sendero, ovado en los hombros de una fiel ilusión ; y se para en la cumbre del misterio divino, n un sueño en el alma, y una fe en el destino,
n los labios exangües una vieja canción !
ptiembre 1.° de 1912.